En las últimas dos semanas, periodistas de medios afines al oficialismo iniciaron un debate público sobre la necesidad de que el Gobierno de Santiago Peña designe un vocero polÃtico o jefe de gabinete. Esta campaña de presión responde a la multiplicidad de frentes que se abrieron -desde la represión a la marcha de la "Generación Z" hasta el escándalo de los sobres en Mburuvicha Róga- y que el Ejecutivo no logra atender de manera coordinada.
La figura del jefe de gabinete es considerada esencial por algunos comunicadores del Grupo Cartes para centralizar las conferencias y ejercer una intermediación polÃtica efectiva, funciones que no podrÃan recaer directamente sobre el presidente debido a que desgastan su autoridad.
Los periodistas BenjamÃn Livieres, Cinthia Mora y Jorge Torres discutieron en varios programas que Peña no podÃa salir a responder todas las crÃticas. Livieres dijo que dentro del gabinete existÃan figuras como la del ministro del Interior, Enrique Riera, que "tiene las condiciones para pimponear", es decir, para asumir el rol de responder y contener los embates de manera continua.
Pero esa posibilidad fue descartada por el cÃrculo Ãntimo del presidente, según dijo un miembro del comando a LPO, mucho más en la coyuntura actual, con un Riera expuesto por las detenciones arbitrarias en la marcha anticorrupción. Los tres periodistas coincidieron en que Lea Giménez, Paula Carro y el actual vocero Guillermo Grance no contaban con el perfil necesario para responder con contundencia a crÃticas o ataques.
Fuentes del entorno de Basilio "Bachi" Núñez, presidente del Congreso y miembro del comando de Honor Colorado, ofrecieron una perspectiva diferente. Si bien "hay varias personas para ocupar ese cargo y no existe problema para ubicar a alguien", la inacción no responde a una falta de opciones.
Por el contrario, las fuentes sostuvieron que "estar sin jefe de gabinete es lo ideal", al menos por ahora, ya que cada ministro asume su propia vocerÃa. La estrategia que postulan desde los medios cartistas es que el jefe de gabinete debe ser alguien que invite a conversar, con un mensaje conciliador. Ahà es donde, insisten, la figura de un jefe de gabinete con peso polÃtico es indispensable para intermediar.
Aparte de Riera, otro personaje polÃtico que sonó para el cargo es Luis Alberto Alderete, aunque el dirigente es "un clase A" y no puede ser forzado a desgastarse, como aseguró a este medio otro miembro del comando que ocupa un cargo institucional. La presión no es solo mediática: dentro y fuera del Ejecutivo creen que un jefe de gabinete es necesario para "cuidarle un poco más" al presidente y "evitar que le entren tantos goles".
Pero esa tarea podrÃa recaer más bien el equipo de Comunicación de Presidencia, que se estrenó con la fallida vocerÃa de Carro -la portavoz salió del Gobierno ventilando una interna con la cúpula del MITIC- y aún no despega o apenas llega a cumplir con su función más primordial de informar sobre las actividades del mandatario.
Villate absorbe la vocerÃa presidencial y aseguran que ahora va por la jefatura de gabinete
El debate en GEN también se extendió al terreno digital, donde se criticó la falta de una estrategia robusta. "En redes se habló mucho de la marcha de la Generación Z. Ahà necesitas operadores en redes para contestar agravios al Gobierno", apuntó Mora en el debate.
A pesar de la presión mediática y los argumentos a favor y en contra, todo indica que Peña no tiene previsto realizar una designación en el corto plazo. Hasta el momento son los ministros y el propio Peña los que deben salir a apagar incendios cuando los hay, aunque con el contexto de "los sobres del poder", el presidente solo se limitó a escribir un tuit y a mandar a Ricardo Preda a decir que no darÃa explicaciones.
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