Ricardo Valenzuela no se dejó desanimar este lunes por la escasa convocatoria entre los funcionarios del Gobierno central. El monseñor aprovechó la misa central de Caacupé para apuntar contra la corrupción, una cuestión que la semana pasada fue abordada por el presidente Santiago Peña y el embajador en Estados Unidos, Gustavo Leite.
"Los gobernantes deben tener presente la realización permanente del bien común, que constituye su tarea de cada dÃa y objetivo principal. Y aquà la honestidad debe iluminar su actuar para que sea creÃble junto con un profundo espÃritu de servicio, especialmente de los más vulnerables", disparó Valenzuela en plena homilÃa.
El opositor Miguel Prieto y la senadora disidente Lilian Samaniego llegaron a las puertas del santuario, pero los representantes del Ejecutivo fueron pocos. Apenas se dejaron ver en la basÃlica al ministro de Desarrollo Social, Tadeo Rojas, el gobernador de Cordillera -que ofició de anfitrión-, Denis Lichi, y la secretaria de la Juventud y militante ultraconservadora Salma Agüero.
Peña no pudo asistir porque se encuentra a las puertas de una gira por HungrÃa, Noruega y Uzbekistán, aunque el obispo se encargó de que su mensaje llegara al Gobierno. Valenzuela aseguró que la corrupción era "una de las grandes causas del triste estado de cosas que está viviendo la nación" ya que "destruye a la sociedad porque compra, quita confianza y rebaja la dignidad de los demás".
"Nunca tenemos que ser ni mezquinos, ni tacaños, ni amarretes. Siempre debemos tener manos generosas", siguió el prelado. "Sin honestidad, no se gana ninguna guerra, no se puede superar ningún problema. Miremos cómo estamos, miremos", agregó frente a la ovación de los fieles.
Valenzuela señaló que "una persona corrupta no es de fiar, no ama a las personas, sino que busca su propio interés". "Como dice el profeta IsaÃas: cuando la corrupción toca su fondo, todo se cae", enfatizó. El obispo también llamó a reforzar las polÃticas sociales, un antÃdoto para contrarrestar "el individualismo, el egoÃsmo, la arrogancia".
La oposición acusó a Peña de agendar su viaje al exterior para no escuchar las crÃticas de la iglesia, si bien el mandatario acudió a Caacupé la semana pasada y abordó allà la cuestión de la corrupción. "Es una carrera que nunca acaba, nunca vamos a poder decir que vamos a terminar con la corrupción porque somos humanos", se excusó.
Por su parte, Leite reconoció que la impunidad y el accionar de la Justicia paraguaya era un obstáculo a la hora de convencer a los inversores extranjeros para invertir en el paÃs. "A mà me afecta esto porque los estadounidenses me preguntan cómo está Paraguay. Yo no puedo hablar mal del paÃs, pero nuestro marco institucional debe funcionar", avisó el embajador.
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