Puertas adentro del comando polÃtico de Honor Colorado, el lÃder de la Asociación Nacional Republicana, Horacio Cartes, sigue sin lograr imponer una idea que considera clave para garantizar la victoria de Pedro Alliana en las próximas generales: convencer a Santiago Peña de que "sin la dirigencia no hay 2028".
La posición del exmandatario gana fuerza a raÃz de la contundente demostración de poder territorial registrada en las internas coloradas con miras a las municipales. El escenario empuja a Peña a evaluar un recambio en su gabinete y, eventualmente, reemplazar perfiles técnicos por dirigentes polÃticos "preparados" para trasladar esa estructura partidaria a la campaña presidencial de Alliana.
En el entorno de Cartes existe una meta definida: conseguir por primera vez en la historia democrática reciente que un presidente colorado entregue el mando a otro dirigente de su mismo movimiento interno. Un objetivo que, entienden, será imposible sin una mayor participación de la dirigencia en el Ejecutivo central.
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"Por primera vez puede darse que una figura de un movimiento le transfiera la presidencia a otra del mismo equipo y no a la disidencia colorada. Pero Peña no está ayudando como se quiere. Y Cartes es el único que recibe las llamadas de los correligionarios quejándose de que Peña no da nada a las bases", dijo a LPO un alto miembro de la Junta de Gobierno.
Prácticamente desde el arranque del Gobierno, la dirigencia reclama que el presidente hace caso omiso a sus pedidos. Sin embargo, las internas municipales reflejaron que las bases siguen respondiendo a Cartes a pesar de ese malestar.
En esa lÃnea, la senadora disidente Lilian Samaniego aprovechó la última visita de Peña a la Junta de Gobierno -donde el mandatario adelantó el informe de gestión que presentará al Congreso el 1 de julio- para reclamar una mayor apertura hacia los distintos sectores internos del partido.
Uno de los puntos planteados por la congresista fue el área de Salud, históricamente considerada un bastión polÃtico del Clan Samaniego y una de las principales plataformas de construcción electoral del sector. Llamativamente, Cartes también le exigió a Peña que la atención médica fuese una prioridad del Gobierno.
Pese a la euforia por la victoria aplastante en las primarias del 7 de junio, el lÃder republicano cree que nada está garantizado y que a partir de ahora toca barajar y dar de nuevo, lo que implica rebajar la tensión con la disidencia, abrir cupos en el Estado y poner al partido a disposición de la campaña.
De hecho, en el cartismo optaron por dejar en suspenso los festejos para concentrarse en el desafÃo de octubre. No solo se espera que parte de la estructura gubernamental se involucre en la campaña, sino también que se den señales concretas de una "oxigenación" del gabinete mediante la incorporación de dirigentes polÃticos en lugar de algunos ministros técnicos que, incluso para el propio Peña, siguen sin terminar de con vencer.
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