Por separado y a través de intermediarios cercanos al liberalismo, el equipo de Añetete, que impulsa la precandidatura de Gustavo Ovelar a la intendencia de Ciudad del Este, y el oficialismo alineado a Rigoberto Chamorro, la ficha del gobernador César "Landy" Torres, acercaron propuestas "no oficiales" al comando de María Portillo y Cruzada Nacional para explorar un eventual pacto azulgrana contra el Clan Zacarías y Yo Creo.
El objetivo de los colorados es sumar a votantes liberales y simpatizantes de Cruzada en la interna partidaria para derrotar Magno Álvarez, la apuesta del Clan Zacarías de cara a junio, y garantizar así un lugar competitivo en las generales frente al intendente Daniel Mujica, hombre del presidenciable Miguel Prieto.
En este potencial escenario de confluencia entre la disidencia colorada, un sector del cartismo y la oposición, Mario Abdo Benítez reapareció ayer miércoles en Ciudad del Este para potenciar la figura de Ovelar, exfuncionario de Itaipú. En encuentros reservados, el exmandatario admitió que el desafío de la disidencia pasa por sostener la unidad de los sectores sin diluir la identidad de cada equipo.
Abdo recordó que su victoria frente a Santiago Peña fue posible gracias a una articulación "por debajo de la mesa" entre sectores que coincidían en frenar al cartismo en las generales. Esa unidad tomó forma en medio de la convulsión social desatada por el intento de reelección de Horacio Cartes vía enmienda constitucional, una arremetida que derivó en el asesinato del joven militante liberal Rodrigo Quintana.
"Es el gran desafío que tiene el coloradismo: mantener la unidad sin perder identidad. No sé cuál es la receta, pero sí sé cuál es la reacción del pueblo ante nuestras inconductas. Si el ego está por debajo del objetivo, si la causa es más importante que las ambiciones personales, muchos vamos a quedarnos en nuestras casas y permitir que otros hablen en nombre del coloradismo, generando repulsa por nuestra historia política", sostuvo Marito en el acto de lanzamiento de Ovelar.
En las últimas elecciones adelantadas que dieron un triunfo arrasador a Mujica, las bases coloradas ya le habían advertido al exgobernador Roberto González Vaesken -el postulante de la fallida concordia colorada- que evitara mostrarse junto al Clan Zacarías para no cargar con su desgaste. La tesis se confirmó en las urnas con la victoria del delfín de Prieto.
Hoy, tanto Ovelar como Chamorro descartan una alianza con los Zacarías, que jugarán la interna de la mano de Álvarez. Sin embargo, los dos precandidatos analizan una suerte de pacto con sectores opositores que históricamente acompañaron la estrategia de bloquear al poderoso Clan en Alto Paraná.
Desde la oposición miran con interés un potencial entendimiento con el abdismo y Landy, con un doble objetivo en mente: impedir el retorno de los Zacarías y, al mismo tiempo, frenar a Prieto, que buscará retener el poder municipal a través de Mujica.
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"La propuesta vino del sector de Ovelar hacia el equipo de Portillo. La intención es evitar a toda costa que Álvarez gane la interna y, eventualmente, articular en las generales para frenar a Mujica. Históricamente colorados y liberales definimos las elecciones en Ciudad del Este. Hoy la idea es polarizar entre Ovelar y Portillo. Si hay alianza, será en silencio", confió un alto dirigente liberal esteño a este medio.
En el comando liberal y en Cruzada Nacional la propuesta no fue mal recibida. Las conversaciones se mantendrán bajo estricta reserva para intentar consolidar una fuerza capaz de alterar la tendencia electoral tanto en las internas como en las generales de octubre.
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