En medio de un panorama latinoamericano fracturado y tras una fallida reunión de urgencia de la CELAC, los gobiernos de Paraguay y Panamá lanzaron una iniciativa conjunta para promover una salida puramente regional a la crisis venezolana. Los presidentes Santiago Peña y José Raúl Mulino propusieron la apertura de un diálogo que tenga como único objetivo facilitar una transición democrática en Venezuela, determinada por los propios venezolanos a través de elecciones.
Esta propuesta se erige como una "tercera vÃa" frente a la intervención militar estadounidense que secuestró a Nicolás Maduro y los planes de Washington de gestionar la transición, y frente al bloque de paÃses que insiste en respaldar al gobierno interino de Delcy RodrÃguez, heredera directa del madurismo.
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Horas antes, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) intentó sin éxito una reunión telemática para coordinar una posición común. El encuentro colapsó debido a la firme oposición de un bloque de paÃses liderado por Argentina, El Salvador y Ecuador, quienes se mantuvieron en su postura de respaldo a la ofensiva de Donald Trump.
Este fracaso diplomático puso de relieve la profunda división regional y otorgó cierta relevancia a la iniciativa paraguayo-panameña que busca construir una alternativa desde dentro de la región.
La postura de Paraguay también fue presentada por su embajador ante la ONU, José Pereira. Desde el primer momento, el gobierno paraguayo calificó la caÃda de Maduro como "una buena noticia", recordando su advertencia previa sobre la "deriva insostenible" de Venezuela bajo su mandato, a quien identificó como "cabecilla del Cartel de los Soles", una organización designada como terrorista por Peña.
En el Consejo de Seguridad de la ONU, Pereira reforzó el mismo mensaje y señaló que la persistencia de esa estructura criminal en el poder representaba una amenaza regional, pero dejó en claro que la salida de Maduro debe abrir paso "a la inmediata restauración de la democracia" en el paÃs caribeño.
En el comunicado conjunto, Mulino destacó el impacto directo de la crisis venezolana en su paÃs, que sufrió una enorme presión migratoria, con más del 90% de los migrantes registrados en sus fronteras procedentes de Venezuela. Para Panamá, la estabilidad en Venezuela no es solo un principio polÃtico, sino una necesidad humanitaria, logÃstica y de seguridad nacional.
Ambos mandatarios coincidieron en que "los propios venezolanos sean quienes determinen el futuro de su paÃs". Su propuesta no avala a ninguna de las figuras en disputa, ni a Delcy, instalada en el poder por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano tras la captura de Maduro, ni a Edmundo González, el candidato presidencial opositor reconocido por varios paÃses, ni a MarÃa Corina Machado.
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La estrategia de Peña y Mulino también destaca por ser paÃses aliados que trabajan en otros frentes como el Mercosur, del cual Paraguay es miembro fundador y Panamá está en proceso de ingreso al bloque. Paraguay considera a Maduro como el lÃder del Cártel de los Soles, una denominación que demuestra el seguidismo de Peña hacia Trump. Esta mañana, el Departamento de Justicia de Estados Unidos refutó que la organización sea un "grupo real" como se especulaba desde los años 90.
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