Los armadores de la HidrovÃa Paraguay-Paraná aseguran que la carga que administran podrÃa pasar de 25 millones a 50 millones de toneladas en los próximos cinco años. Sin embargo, las proyecciones más optimistas chocan con el conflicto in crescendo que sacude al puerto de Montevideo, una de las principales vÃas de salida para las exportaciones paraguayas.
De hecho, el paro sindical en la Terminal Cuenca del Plata (TCP) representa un obstáculo serio tanto para el comercio paraguayo como para los planes de romper el techo de crecimiento del transporte fluvial en la zona.
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Este escenario desembocó en "costos adicionales" para los sectores que experimentan un auge productivo, pero tienen que lidiar con la falta de infraestructura y previsibilidad en Uruguay, donde las demandas de los trabajadores de la TCP son solo una parte del problema.
Las operaciones en Montevideo se encuentran paralizadas por el conflicto que mantiene en jaque al gobierno del presidente Yamandú Orsi. La crisis acumula meses de negociaciones sin acuerdo, pese a las sucesivas reuniones entre los representantes de Katoen Natie, socio mayoritario de la terminal, el sindicato TCP-NELSURY y los funcionarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Mientras tanto, la naviera Mediterranean Shipping Company (MSC) se vio forzada a redirigir ciertas operaciones a los puertos de Buenos Aires y RÃo Grande por los costos en la terminal de Montevideo. La disputa comercial implica un trastorno para las barcazas paraguayas, que muchas veces se ven obligadas a buscar rutas alternativas.
Para Bernd Gunther, presidente del Centro de Armadores Fluviales y MarÃtimos del Paraguay (Cafym), los puertos de Uruguay representan una de las salidas más rápidas para la carga paraguaya, especialmente frente al nivel de congestión en Argentina, pero los paros recurrentes implican costos adicionales para el sector naviero local.
Durante el último encuentro del Consejo Nacional de LogÃstica, los armadores y exportadores pusieron el tema sobre la mesa. El principal reclamo al presidente Santiago Peña pasó por la falta de previsibilidad a la hora de sostener los volúmenes comercializados.
"Debemos tener un plan consensuado de las obras a ejecutar, los niveles de servicio y los costos resultantes para fijar tasas o peajes transparentes que acompañen el crecimiento en la carga", explicó Gunther a LPO. Esa hoja de ruta incluye los imprevistos que surgen tanto en los puertos argentinos y uruguayos.
Con todo, desde la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), liderada por Julio César Vera Cáceres, insisten en que la solución está en manos de las autoridades de Uruguay. "Compartimos la preocupación y estamos en comunicación con la ANP, pero tenemos las manos atadas porque es un problema entre los sindicatos y el gobierno de Orsi. No podemos hacer nada", reconoció su titular a este medio.
Cabe mencionar que el conflicto en la TCP ya generó pérdidas millonarias, según la Confederación de Cámaras Empresariales de Uruguay. Su presidente, Leonardo Loureiro, habló de "decenas de millones de dólares", aunque no especificó la cifra exacta.
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En tanto, por el lado argentino, armadores y autoridades nacionales cuestionan la poca claridad en torno al monto del peaje que cobrará la empresa belga Jan de Nul, asociada a la argentina Servimagnus, para la modernización, ampliación, operación y mantenimiento de la vÃa navegable, luego de haberse hecho con la concesión.
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