Wang Ting-yu
LPO en Taiwán
"China se está preparando para invadir Taiwán, pero va a fracasar"
El presidente del comité de Relaciones Exteriores y Defensa del Congreso taiwanés, Wang Ting-Yu, habló en exclusivo con LPO. "No podemos predecir cuándo comenzará la guerra, pero Xi Jinping necesita un hito histórico", dijo.

Es un lunes húmedo y sofocante en las calles de Taipéi, pero Wang Ting-yu llega a su oficina con aire acondicionado a pocos metros de su lugar de trabajo, el Yuan Legislativo, como llaman los taiwaneses a su Congreso, justo a tiempo para conversar con LPO. 

Wang es diputado y preside el comité de Relaciones Exteriores y Defensa del Yuan, un cargo que lo pone de frente con la mayor amenaza de la isla, China, y en contacto permanente con los aliados de Taiwán, como Estados Unidos y Japón.

Además, Wang pertenece al Partido Progresista Democrático (PDP) del presidente Lai Ching-te, que el año pasado perdió la mayoría legislativa. El oficialismo sigue la línea dura hacia China que inauguró la expresidenta Tsai Ing-wen, pero tiene que negociar con el Kuomintang (KMT), el Partido Nacionalista, que por décadas gobernó Taiwán y fue virando a una mayor indulgencia con el continente.

El diputado del PDP sube ágil las escaleras y se prepara para la entrevista. La oficina está decorada con una colección de gorras bordadas con referencias militares. Es que el tema lo ocupa: Wang tiene acceso a información sensible, es el encargado de defender el aumento presupuestario que Lai prevé en Defensa para 2026 y, por sobre todo, sabe de lo que habla.   

En lo que respecta a un futuro escenario de confrontación militar, el político taiwanés advierte que "si China intenta anexarse Taiwán por la fuerza, va a fracasar". "De lo único que tenemos que preocuparnos es de nuestra determinación. China lo sabe y por eso recurre a la desinformación, la guerra híbrida y el reclutamiento de algunos colaboradores locales, políticos y medios", explica.

Lo impactante de una posible escalda es que la distancia entre China y Taiwán es de 150 kilómetros. "No podemos predecir cuándo comenzará la guerra, pero Xi Jinping necesita un hito histórico y en 2027 es el centenario del Ejército Popular de Liberación", apunta.

Pese a las posiciones pro China, el KMT sigue siendo un partido competitivo. ¿Cómo explica este fenómeno?

Tenemos elecciones cada dos años. En unas votamos presidente y Parlamento, y en las otras votamos a alcaldes, gobernadores y concejales. Son las elecciones de medio término. El KMT ha sido el partido dominante en ambas elecciones porque controló este país por más de 35 años. Aquí en Taiwán hemos vivido bajo la ley marcial. Este mes cumplimos más tiempo en democracia que bajo la ley marcial. El KMT supo controlar todos los mecanismos de la sociedad, los medios de comunicación, la educación, el funcionariado público. Tratar de cambiar esto no es fácil. 

El KMT podía ganar sin dificultad, en el gobierno central y en los gobiernos locales, pero desde la presidenta Tsai, el PDP ha ganado tres elecciones consecutivas. En el interior, el KMT controla muchas organizaciones, por eso suele ganar las elecciones de medio término. Pero en las nacionales, los taiwaneses no quieren un partido tan alienado con China. De hecho, ha pagado un precio muy alto por sus posiciones. Algunos líderes del KMT se dieron cuenta de esto. Cuando el expresidente Ma Ying-jeou compitió por la presidencia dijo que era un "nuevo taiwanés" y que el futuro de Taiwán sería decidido por su pueblo para persuadir a los votantes de que no era tan pro China.

Ahora el expresidente Ma no esconde su alineamiento con Beijing.

Acá decimos que cuando se abandona el cargo, se muestra realmente quién uno es. Incluso en el KMT saben cuán sensibles son los taiwaneses sobre las amenazas diarias de China. Si abro la ventana de mi casa en Tainán, puedo ver la base de la fuerza aérea. Tengo tres hijos. El mayor, que tiene 24 años, volvió a trabajar después de haber terminado el servicio militar. Cuando era niño ya estaba acostumbrado al ruido de los fighters. Sabía que el Ejército de Liberación Popular venía a acosarnos de nuevo. Estamos acostumbrados a vivir en este ambiente. Cuando vamos a los Juego Olímpicos no podemos usar nuestra bandera ni el nombre de nuestro país. Si queremos entrar al edificio de la ONU en Nueva York, solo para ir al baño o comprar suvenires, no podemos hacerlo por ser taiwaneses.

Wang Ting-yu. 

Lo paradójico de todo esto es que uno llega a un "no país" que en la práctica funciona como un país. La situación de Taiwán es única.

Sí, somos un capítulo singular en la política global.

Da la impresión de que si China quiere ir por Taiwán, lo va a hacer. ¿Teme una invasión a gran escala?

Si China intenta anexarse Taiwán por la fuerza, va a fracasar.

¿Por qué?

De lo único que tenemos que preocuparnos es de nuestra determinación. China lo sabe y por eso recurre a la desinformación, la guerra híbrida y el reclutamiento de algunos colaboradores locales, políticos y medios. La distancia entre China y Taiwán es de 150 kilómetros, somos un país rodeado de agua. Hablemos en términos militares: si China quiere lanzar una invasión anfibia a gran escala tendrá que trabajar duro. No están listos todavía. 

Según información de inteligencia, si China reúne todo tipo de barcos, incluso los buques Ro-Ro (transbordadores) de uso civil, puede transportar 200 mil soldados a través del estrecho de Taiwán. No es suficiente. Nuestros soldados en activo están en 200 mil. China puede caer en una emboscada, porque necesitaría un plan logístico, reunir personal militar, equipamiento y municiones. 

De lo único que tenemos que preocuparnos es de nuestra determinación. China lo sabe y por eso recurre a la desinformación, la guerra híbrida y el reclutamiento de algunos colaboradores locales, políticos y medios

Usar misiles para asustar a Taiwán es fácil. O hacer ataques puntuales en alguna isla remota. Sí, puede hacerlo. Pero China quiere anexarse Taiwán. Y una invasión a gran escala requiere al menos 60 días. Pongámosle incluso 30 días. Lo sabremos por nuestro sistema de satélites, por la información que compartimos con nuestros aliados. Podemos monitorear si algo raro sucede con el Ejército de Liberación Popular.

¿Cómo se están preparando ante una eventual invasión?

Te voy a dar un ejemplo. China cuenta con buques Ro-Ro, donde transportan vehículos y camiones, y en tiempos de guerra pueden cargar tanques. Han fijado rutas para el transporte comercial y los tenemos monitoreados. Si China cancela esas rutas regulares, es una alerta para nosotros. Si los Ro-Ro van hacia la provincia de Guangdong, donde está el Comando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación, es una alerta. Nuestros radares nos permiten monitorear hasta 5000 kilómetros.

El Gobierno de Taiwán habla de una invasión para 2027. Es una fecha muy próxima.

Hemos discutido mucho este tema con EEUU. No podemos predecir cuándo comenzará la guerra, pero Xi Jinping necesita un hito histórico y en 2027 es el centenario del Ejército Popular de Liberación. China se está preparando para invadir Taiwán. 

Ha construido muchos buques, tiene programas de entrenamiento militar conjunto y todas las semanas realiza patrullajes aéreos sobre el estrecho. Son ejercicios preparatorios para una invasión. Tenemos que estar listos. Pero se trata de una dinámica: cuando estás listos, ellos necesitan preparase aún más. Si nuestro monitoreo detecta algo raro, nuestro comandante en jefe, es decir, el presidente Lai, puede movilizar a nuestros reservistas, al menos 300 mil en 24 horas. 

Nuestra capacidad militar es de medio millón. Estos reservistas están entre los 30 y los 40 años, están bien entrenados y tienen capacidad para manipular cualquier tipo de equipamiento. Tenemos 2,3 millones de reservistas. Hacemos ejercicios militares todos los años. Este año movilizamos 10 mil reservistas. Músicos, bateadores, profesores, fueron reclutados en 24 horas para ciertas posiciones que debían cubrir. El estrecho es muy ventoso, solo en ciertos días podrían lanzar un ataque anfibio. Además, las costas de Taiwán son muy rocosas y pocas playas son adecuadas para un desembarco anfibio. 

Taiwán tiene el sistema de misiles anti buque más grande del mundo y lo vamos a incrementar aún más. Si China planea mover su flota desde distintos puertos hacia Taiwán tardaría al menos cinco horas: la velocidad que se tiene que calcular es la más lenta porque una flota no puede ir muy rápido.

Lai Ching-te, presidente de Taiwán.

¿Cree que esto intimida a China?

China necesita reunir toda su capacidad para transportar buques. Supongamos que solo 200 mil soldados del Ejército Popular de Liberación logran sortear el sistema de misiles anti buques y consiguen desembarcar en alguna playa...Técnica y militarmente, si El Ejército Popular de Liberación usa la fuerza militar para anexar Taiwán, creemos que va a fracasar, a menos que no tengamos determinación propia. Si estamos divididos, seremos más débiles en nuestra capacidad de defensa. No podemos descartar que personas de China se escondan en Taiwán para formar una especie de milicia aquí y generar problemas de seguridad interna antes de la guerra. Anexar un territorio a la fuerza no es fácil, por eso China quiere debilitar nuestras instituciones, nuestro Parlamento, bloquear a nuestro gobierno. Es lo que están haciendo ahora.

El 51 por ciento de los buques de carga pasan por el estrecho de Taiwán. Si China ataca Taiwán, destruirá todas las cadenas de suministro

China seguirá desarrollándose en términos militares, pero también puede jugar con una estrategia no militar. El modelo chino calza a la perfección en un momento donde la democracia no parece valer tanto como antes. Algunos prefieren hacer negocios en vez de preservar ciertas libertades.

Es un fenómeno normal. Se suponía que Ucrania era pro Rusia antes de la guerra. En Crimea usaron la democracia para derrotar a la democracia, cuando se votó ser parte de Rusia en 2014. Ucrania no podía hacer nada en términos militares, salvo rendirse. 

En tiempos de paz, en cualquier país, la gente quiere hacer negocios, ganar dinero e incluso protestar contra el gobierno. Es lo lindo de la democracia. Pero en tiempos de guerra, o en la víspera, la gente cambia. En Taiwán, más del 64 por ciento de los jóvenes entre los 20 y los 40 dice estar listo para defender al país y su democracia. A nadie le gusta la idea de ser parte de China. Confío en las generaciones más jóvenes. Este es nuestro hogar, no tenemos otro lugar al que ir. China ya demostró con Hong Kong qué puede hacer si toma el control de tu país.

No es un tema abstracto. Es la forma de vivir de los taiwaneses lo que está en juego.

No es solo la democracia. Tenemos derecho a criticar al presidente en internet si queremos. Podemos votar. Tenemos la libertad de elegir. Fuimos el primer país en aprobar el matrimonio gay en Asia. Estamos orgullosos de eso. Y quiero hablar de EEUU. No pondremos el futuro de nuestras familias en las manos de nadie más. Defender este país es nuestra responsabilidad. Por eso reforzamos nuestras capacidades y aumentamos el presupuesto en Defensa. Cuando analizamos todos los escenarios sobre una eventual invasión, no ponemos a EEUU dentro de la ecuación. Pero el mundo debe entender el rol que juega Taiwán en las cadenas de suministro, no solo de semiconductores, sino de maquinarias y productos en general. (El ex secretario de Estado) Antony Blinken dijo que un conflicto militar en el área destruiría la economía global en tres semanas. El 51 por ciento de los buques de carga pasan por el estrecho de Taiwán. Si China ataca Taiwán, destruirá todas las cadenas de suministro.

Para China no se trata solo de una cuestión económica, sino estratégica e histórica.

Mirá el mapa. Una vez que China consiga contralar Taiwán, EEUU tendrá que mudarse de Guam a Hawái. El oeste del Océano Pacífico será dominado por quien controle Taiwán. Dos tercios de las cadenas de suministro vitales de Japón pasan por Taiwán, eso implicaría que los japoneses deberán acatar la voluntad china y no la de Washington. 

La última cuestión, la más importante y que nos gusta enfatizar, es que Taiwán es una democracia que vela por los derechos humanos, la igualdad y las libertades. Si Taiwán es el primero en caer bajo un régimen comunista, autoritario, será un colapso para la democracia. Defender nuestro país es nuestra tarea, pero los demás países podrían darnos una mano. No solo sería defender a Taiwán, sino a los intereses globales.

Xi Jinping y Vladimir Putin.

¿Están listos en Taiwán para vivir bajo control chino si finalmente sucede una invasión?

Estamos evaluando todos los escenarios, incluidos los peores. La diferencia entre un sistema autoritario y otro democrático es que al primero no le interesan las vidas humanas. Tampoco les interesan las sanciones económicas. Solo creen en el poder. En Shanghái y en Beijing no tendrás problemas si sos leal al gobierno y al partido. Pero no les importa cuántos soldados pueden sacrificar en una guerra. Lo sabemos. Mirá Rusia. Se enfocaron en crear un mecanismo de recursos centralizados y abyectos al cual se le debe tributar obediencia o de lo contrario sos un traidor. Pero creo que China usará una zona gris para alcanzar sus objetivos, puede ser un bloqueo o acciones puntuales en alguna isla remota de Taiwán. Una intimidación para obligarnos a negociar.

El oeste del Océano Pacífico será dominado por quien controle Taiwán. Dos tercios de las cadenas de suministro vitales de Japón pasan por Taiwán, eso implicaría que los japoneses deberán acatar la voluntad china y no la de Washington

¿Hay canales extraoficiales con China para hablar de ciertas garantías frente a un escenario de mayor escalada?

Por ahora, no. Nuestro gobierno está abierto a instalar algún mecanismo de conversaciones sin condiciones previas. El Partido Comunista chino no es lo que uno cree. Usan las negociaciones de paz no como un instrumento para llegar a un consenso, sino para debilitar nuestra determinación. Las conversaciones de paz son lo mismo que los misiles. Si quieren invadir, lo harán. El diálogo es un arma más para ellos en el sentido de alcanzar su misión. En una democracia, una conversación es una conversación. Podemos llegar a algún acuerdo y rebajar la tensión entre dos países.

Una parte y otra forman parte del universo chino. Culturalmente son parecidos. Saben sus formas y su manera de pensar.

Sí, conocemos su estilo. China puede firmar todo tipo de acuerdos y después no respetarlos. Miremos lo que ocurre en Hong Kong.

Pero imagino que la elite política y económica de Taiwán entiende la amenaza. ¿Qué es lo que estarían dispuestos a sacrificar si finalmente se desata una guerra y China consigue su objetivo?

Primero tenemos que reforzar nuestra capacidad de disuasión, que incluyen nuestras capacidades de autodefensa y la red de seguridad de nuestros aliados, para darle forma a lo que llamamos "política de hoy no" ("not today policy"). Hoy en día, nadie dentro de China se atreve a expresar una opinión diferente a la de Xi porque arriesgaría su vida. Putin en Moscú creía que podía conquistar Ucrania en 72 horas y lanzó la guerra. 

Si se hubiese percatado de que necesitaba tres años, por ahí no lo habría hecho. La pregunta es cómo hacer para que le llegue un mensaje claro a Xi. Tiene que venir de afuera, no de adentro. Quizás de EEUU o de Taiwán. La política de disuasión es clara: podés invadir Taiwán mañana, pero no hoy porque vas a perder. Tenemos que comunicarnos con la sociedad china, no con Xi ni con el Partido Comunista, para que sepan que un conflicto iría en contra de sus intereses. Los chinos viajan al exterior, usan VPN, saben que más allá del patriotismo de Xi, una guerra en la zona exigiría un alto costo que no podrán afrontar. Nuestra red de seguridad incluye a Filipinas, Japón, Corea, Australia, la OTAN y quizás India.

¿Y sus aliados están listos?

La red tiene que ser fortalecida como hizo Europa frente a Rusia. Esto es lo que podemos hacer por nuestra cuenta. El tema es que China tiene sus problemas, invierte en su capacidad militar, pero ha desaparecido o arrestado desde noviembre a más de 12 almirantes de tres estrellas. El último año, 1600 militares de alto rango desaparecieron, quizás por corrupción o por deslealtad política. No lo sabemos. Algo anda mal en China. Hay una filosofía en China: usar un conflicto externo para acallar la presión interna. Necesitan un conflicto militar limitado para concentrar el patriotismo y asegurar el poder. Si eso sucede, habrá guerra. Puede ser 2027, pero también puede ser este año o 2029. Por eso necesitamos la "política de hoy no": para posponer un conflicto potencial. 

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