El presidente Santiago Peña promulgó la ley Nº 7599 que crea el régimen de generación de energÃa eléctrica a partir de fuentes renovables no hidráulicas. Con esta norma, el Gobierno busca apurar las inversiones en el sector de las energÃas limpias y apunta a crear una matriz más diversificada y sostenible, mientras la demanda no deja de crecer.
La flamante ley posiciona a la industria en el centro de la polÃtica económica del Ejecutivo y del proceso de transición energética, sobre todo porque habilita la participación del sector privado en la generación, compra, venta e incluso exportación de renovables no hidráulicas.
En paralelo, el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, mantuvo una reunión con una delegación de la empresa Swiss Green Fuel, encabezada por su CEO, Thierry Beheregaray. La firma, con sede en Suiza y enfocada en proyectos de hidrógeno verde, evalúa la posibilidad de instalarse en Paraguay, motivada por la disponibilidad de energÃa renovable a bajo costo, si bien algunos expertos ponen en duda estas reservas.
Swiss Green Fuel, que produce hidrógeno verde y derivados a escala industrial, destacó que Paraguay reúne condiciones favorables para este tipo de inversiones, principalmente por el acceso al excedente de Itaipú, su competitividad en costos y el potencial de crecimiento del paÃs en materia de energÃas limpias.
También se analizaron alternativas para el desarrollo de proyectos que permitan agregar valor dentro del paÃs y avanzar hacia una mayor autonomÃa energética. En el Gobierno se entusiasman con la posibilidad de que Paraguay logre posicionarse como un actor relevante en la producción de hidrógeno verde en la región, siempre que se concreten inversiones a largo plazo.
Este año, el Gobierno presentó un paquete de reformas para apuntalar la economÃa a través de inversiones. Entre las propuestas se destacaba justamente la generación de nuevas fuentes de energÃa con capital privado, una repuesta a la eventual crisis energética prevista por la Unión Industrial Paraguaya (UIP) para finales de esta década.
Entre los proyectos en evaluación se encuentran aquellos vinculados a la producción de biocombustibles, con empresas como Praj Industries, de India, y Enersur, de Paraguay, que analizan inversiones para ampliar la oferta de combustibles alternativos, tal como habÃa anunciado el propio Peña.
Varias compañÃas extranjeras especializadas en energÃa verde e hidrógeno estudian la posibilidad de instalar plantas, atraÃdas por el potencial hidroeléctrico paraguayo. A esto se suma el interés de las industrias electrointensivas -como las fábricas de ferrosilicio- por la disponibilidad de potencia eléctrica que ofrece Paraguay para sus operaciones.
Otras empresas como Enel, Inpasa y Ambar evalúan acuerdos para la compra de energÃa a la ANDE, a caballo entre la ventaja competitiva de Paraguay en el mercado regional y el creciente dinamismo del sector energético, que podrÃa consolidarse como uno de los principales polos de atracción de inversiones en los próximos años.
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Hasta el momento se aguardan las licitaciones para los proyectos de energÃa solar y también se espera avanzar con las pequeñas hidroeléctricas con capital privado, apoyadas por el Viceministerio de Minas y EmergÃa, a cargo de Mauricio Bejarano.
Otra propuesta en auge pasa por los data centers, pero para las empresas privadas hay que mejorar varios aspectos vinculados a la generación de fuentes de energÃa, a pesar de que la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) insiste en que la infraestructura es suficiente como para avanzar con estos proyectos.
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