Ante las crecientes sospechas de irregularidades en la firma de contratos energéticos, el presidente de la ANDE, Félix Sosa habrÃa puesto su cargo a disposición luego de ser sometido a fuertes presiones para rubricar acuerdos que favorecÃan exclusivamente a la empresa Atome Energy.
Según dijeron fuentes de la ANDE a LPO, el Gobierno le exigió a Sosa que firmara contratos, en particular uno vinculado a data centers que incrementa la tarifa establecida hasta igualarla con la que rige para la minerÃa de criptomonedas. En paralelo, otro contrato referente a hidrógeno verde se mantuvo en US$ 30, es decir, la mitad de un precio que ya de por sà resultaba lesivo para la estatal.
La situación se agrava porque la tarifa de US$ 30 por megavatio hora para el hidrógeno verde está dirigida a una única empresa, Atome Energy, y se pretende congelar por un lapso de 15 años, justo cuando el contrato vigente se encuentra próximo a vencer.
De concretarse el decreto que fija la nueva tarifa, no solo se reducirÃa el monto actual, sino que se la anclarÃa durante más de una década, lo que generarÃa un perjuicio patrimonial considerable para la ANDE, algo que pareció haber advertido el titular de la entidad.
La versión sobre la presunta renuncia corrió como reguero de pólvora esta mañana, luego de que Sosa participara de la reunión por el tren de cercanÃas con Santiago Peña y buena parte del gabinete en Mburuvicha Róga. Desde Sitrande confirmaron el amague.
De hecho, el consejo de delegados del Sindicato de Trabajadores de la ANDE emitió un comunicado en contra del polémico acuerdo y luego contrató a asesores jurÃdicos, entre ellos a Jorge Rolón Luna, quienes advirtieron que las condiciones del contrato implicarÃan un daño económico que recaerÃa directamente sobre la responsabilidad de Sosa.
Consciente de las consecuencias, Sosa habrÃa decidido poner su cargo a disposición para no quedar pegado. Ante la evidente asimetrÃa del negocio, se le ofreció calzar el déficit que generarÃa el contrato con US$ 150 millones provenientes de Itaipú, aunque esos fondos estarÃan maquillados como parte de programas sociales.
En la práctica, la maniobra constituirÃa un subsidio encubierto para Atome, ya que el dinero destinado a obras sociales se desviarÃa a beneficio de una operación comercial privada.
La exclusividad otorgada a Atome Energy no solo es cuestionable desde el punto de vista legal: la empresa está directamente ligada a James Spalding, exdirector paraguayo de Itaipú y actual presidente de la compañÃa.
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La posible renuncia de Sosa se asemeja a lo ocurrido durante el gobierno de Mario Abdo BenÃtez, cuando Pedro Ferreira abandonó la ANDE para no tener que firmar un acuerdo bilateral con Brasil para que Paraguay contratase energÃa a un precio más alto. El ingeniero Ferreira y su gerente Fabián Cáceres terminaron denunciando la jugada de Marito.
Sosa resistió varios acosos durante esta gestión, como por ejemplo la creación de un superminsiterio encabezado por el MIC, absorbiendo Turismo y Minas y EnergÃa. En la carta orgánica se sacaban potestades a la ANDE como institución rectora de la energÃa eléctrica, una embestida de la que Sosa pudo escapar de momento.
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