La reactivación de las obras del brazo de Aña Cuá, parte de las negociaciones sobre la tarifa fija de Yacyretá con la Argentina, posiciona al vicepresidente Pedro Alliana y al director de la binacional, Luis Benítez, como los principales responsables de encarrilar la delicada situación financiera de la hidroeléctrica.
No es un tema menor, ya que el acuerdo con el gobierno de Javier Milei trajo oxígeno a la EBY, justo a tiempo para el pago de salarios y aguinaldo de los funcionarios. La cuestión involucra directamente al número dos del Ejecutivo, quien manda tanto en la EBY -Benítez es un aliado cercano- como en Itaipú, en manos de Justo Zacarías Irún, jaqueado por el desastroso resultado de las elecciones en Ciudad del Este.
Peña se reunió con el CEO de Webuild, la empresa a cargo de las obras de Aña Cuá
Después de una parálisis de dos años, el proyecto duplicó su presupuesto inicial en un 105%, es decir, de USD 347 millones pasó a USD 650 millones, según confirmaron fuentes administrativas de la entidad a LPO. Si no hay contratiempos, una de las tres turbinas podría entrar en funciones meses antes de las elecciones presidenciales de 2028.
Ese factor le permitiría al vicepresidente impulsar su liderazgo para posicionarse dentro del comando de Honor Colorado y de cara a la dirigencia como una opción válida para suceder a Santiago Peña al frente del Gobierno central.
"El vicepresidente es un gran apoyo a la gestión de la EBY y un articulador de las relaciones con la entidad. Es quien nos abre las puertas con Santiago Peña para ir solucionando de a poco la situación financiera", comentó a este medio una alta fuente de Yacyretá.
Luego del acuerdo con Argentina, la EBY consiguió ordenar sus números gracias un ingreso mensual asegurado de USD 18 millones. Ese monto le permite contar con capacidad de maniobra para saldar las deudas y mantener operativa la central. La deuda del lado paraguayo con los bancos supera los G. 300 millones, honrada a pesar "de no sobrar nada", como dijo un funcionario de la binacional.
Con el alivio económico, y le gestión de Peña con Pietro Salini, CEO de Webuild, la empresa italiana que conforma el consorcio a cargo de la maquinización del brazo Aña Cuá, las obras se reanudaron y ahora le toca a Alliana capitalizar su rol en la hidroeléctrica, que es lo mismo que la política energética del país.
El titular del Partido Colorado, Horacio Cartes, conoce los números reales de aceptación de la dirigencia hacia la figura del vicepresidente. Los índices no son nada positivos para el proyecto de extender la hegemonía cartista en un próximo periodo.
Este escenario podría obligar a Alliana a dar un paso al costado, si fuese necesario, para no arriesgar las chances de la ANR. Como Plan B se evalúa sumar a la chapa a un referente con arrastre electoral para frenar el avance de Arnoldo Wiens, quien continúa recorriendo el país con su postulación a cuestas y el apoyo total de Mario Abdo Benítez.
"Se está haciendo lo imposible, pero Aña Cuá podría estar en funcionamiento para 2028. Argentina está cumpliendo con la tarifa. Quedan muchas deudas pendientes y se cumplen de a poco. Muchos, por una cuestión política, no quieren reconocer la figura de Alliana. Nosotros nos sentimos protegidos gracias a él", reconoció un funcionario de la EBY.
Benítez también fue clave en las maniobras financieras para encarrilar a la entidad, algo que lo posiciona como un "hombre de gestión y de resultados" en el Gobierno de Peña. Si las obras están listas para 2028, al menos parcialmente, el vicepresidente podría catapultar su postulación mostrando como un logro propio el salvataje de Yacyretá y la puesta en marcha de la nueva usina en medio de una potencial crisis eléctrica.
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