La Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco), actualmente bajo la presidencia interina de Natalia Borgognon, atraviesa una etapa decisiva marcada por las negociaciones con cuatro firmas extranjeras interesadas en invertir o adquirir participación en la estatal.
Los sindicatos piden armar una sociedad entre el sector privado y el Estado para no llegar a la privatización, un plan que ronda sobre la empresa desde hace tiempo debido a su delicada situación financiera.
El proceso se desarrolla en un contexto complejo: Copaco tiene una deuda que supera ya los USD 120 millones, lo que obliga al Gobierno a contemplar la idea de privatizarla o bien conseguir un socio estratégico para inyectar capital.
Los sindicatos de Copaco activan un lobby en Diputados contra el plan de José Rodríguez
"Nosotros estamos en contra de la privatización. Nuestra postura es que se cree una sociedad con el sector privado, pero que el Estado no pierda poder de decisión. Una alianza público- privada es una opción, o el modelo de la Essap", dijo a LPO Alejandro Villamayor, presidente del Sindicato de Trabajadores de Telecomunicaciones (Sinatel).
La intención de privatizar o conseguir capitales frescos para Copaco no es nueva, sino que viene desde hace al menos 20 años, pero la situación financiera de la estatal fue empeorando con el paso del tiempo por la falta de inversiones e innovación, como sí lo hicieron sus competidores, por lo que la única alternativa para evitar la quiebra pasa por sumar un socio estratégico.
Entre las empresas que avanzaron en conversaciones para la compra o la inyección de capital figuran las estadounidenses Rivada Networks y Telcell, el fondo emiratí TALC y la firma india JIO. En paralelo, se analiza un plan que contempla retiros voluntarios y la eventual reubicación de parte de los 1.700 funcionarios en otras instituciones públicas, una medida que genera preocupación interna.
"La situación de Copaco es de años, pero creo que la falta de inversión del Estado fue determinante para llegar a esto. Muchos clientes se perdieron a lo largo del tiempo por la falta de inversión. Estamos siempre en diálogo con las autoridades sobre las propuestas que reciben para invertir en Copaco, pero siempre fuimos claros: los sindicatos estamos en contra de la privatización", dejó en claro Villamayor.
Pese al crítico panorama económico, Copaco mantiene activos significativos, como los más de 12.500 kilómetros de fibra óptica desplegados a lo largo y ancho del país, alrededor de 600 propiedades, entre ellas un terreno en Puerto Botánico valuado en unos USD 11,5 millones, y una base cercana a los 130.000 usuarios, de los cuales aproximadamente un tercio corresponde a instituciones del Estado.
La hipotética apertura al capital privado divide las aguas dentro de la empresa y el ámbito político. Mientras la administración plantea la necesidad de una inyección de recursos para sostener la operatividad, los sindicatos rechazan cualquier esquema que implique pérdida de control estatal, en un debate que combina urgencias financieras, empleo público y el futuro de la principal operadora pública de telecomunicaciones del país.
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