El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, aterrizará este miércoles en Paraguay en medio de un contexto político complejo en su país y con diferencias ideológicas evidentes con su par paraguayo, Santiago Peña. La visita forma parte de una gira regional que incluye a Chile y a Uruguay, en el marco del foro "Democracia Siempre", pero su paso por Asunción estará marcado tanto por la diplomacia como por los intereses económicos de las empresas españolas y el interés del Ejecutivo en atraer nuevas inversiones.
Pese al equilibrismo de Peña, el encuentro con Sánchez no estará exento de tensión. El presidente demostró en más de una ocasión su cercanía con Vox, el partido de ultraderecha liderado por Santiago Abascal y principal antagonista del gobierno de Sánchez. De hecho, el presidente paraguayo participó el mes pasado del Foro Madrid, un evento promovido por la Fundación Disenso, el brazo ideológico de Vox, lo que fue leído como un claro gesto de alineamiento con ese sector.
Abascal encabezó los pedidos de elecciones anticipadas en España, donde el oficialismo enfrenta una crisis interna agudizada por denuncias de corrupción que alcanzan a figuras clave como el exsecretario del PSOE, Santos Cerdán, el exministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García.
En paralelo, Sánchez atraviesa semanas difíciles, no solo por estos escándalos que erosionan la credibilidad de su entorno político, sino también por las resistencias a su reforma de la carrera judicial. A inicios de julio, cinco asociaciones de jueces se movilizaron contra el Ejecutivo. Desde el Ejecutivo progresista de coalición denuncian una embestida conservadora que busca debilitar al gobierno.
Pese a las diferencias ideológicas, tanto Sánchez como Peña intentarán priorizar los vínculos económicos y la cooperación bilateral. La comitiva española incluye a representantes de alto nivel como el titular de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, y el director de Relaciones con Iberoamérica, Narciso Casado.
También participa el ICEX, una organización española que promueve la exportación e inversiones, la Cámara de Comercio de España y otros referentes del empresariado ibérico. Está previsto que la delegación mantenga reuniones con los directivos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y que ambos presidentes encabecen la firma de varios acuerdos de cooperación.
Uno de los más relevantes es el que incorpora a Paraguay al sistema de migración circular, permitiendo que ciudadanos paraguayos trabajen temporalmente en España y regresen luego a su país, una medida que no agrada del todo ni a Vox ni a la derecha moderada del PP.
A nivel comercial, España es un socio estratégico de Paraguay. Las exportaciones españolas al país se concentran en maquinaria, productos farmacéuticos, vehículos y bienes de consumo. A su vez, España importa desde Paraguay productos agroalimentarios como soja, carne y azúcar, además de madera y cuero. En materia de inversión, empresas españolas mantienen presencia en sectores clave como la energía, telecomunicaciones, infraestructura y banca. Algunos ejemplos son Mapfre, Prosegur y Sacyr.
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El interés mutuo también se proyecta hacia el futuro. Se espera que Paraguay tenga una activa participación en el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano previsto para 2026 y en el VII Foro de la Mipyme, a celebrarse este noviembre en Tenerife. Además, se evalúa una visita de empresarios paraguayos a España como parte de la agenda de fortalecimiento comercial.
Otro tema en agenda es el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, punto en el que Santiago Peña suele mostrarse menos entusiasta que otros líderes como Lula da Silva -con quien el presidente español se encontró este lunes en Santiago de Chile-, mientras que Sánchez cree que cerrar el tratado es necesario y será beneficioso para ambos bloques.
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