El presidente Santiago Peña admitió este viernes que buscará fijar una tarifa por tres años para la contratación de energía de Itaipú, que se mantiene a USD 19,28 kilovatio/mes hasta diciembre. El mandatario también reconoció que el IRP debía disminuir la deducibilidad para que el Estado obtuviese más recursos.
Durante la entrevista con Mina Feliciangeli en La Tribu, Peña aclaró que los beneficios de Itaipú continuarán. "Nosotros recibimos fondos socioambientales cuando la tarifa es alta, pero si baja vamos a poder usar como un atractivo más", sostuvo.
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Sobre las negociaciones en torno a la hidroeléctrica, Peña deslizó que le encantaría "que todo se quede así como está". "Esperemos a ver los resultados de las elecciones en Brasil, que coinciden con nuestras municipales", se justificó. Lo cierto es que Lula da Silva frenó el diálogo para no precipitar un nuevo acuerdo antes de las presidenciales de octubre.
El extitular de la ANDE, Félix Sosa, había aclarado que el Gobierno de Peña no tenían intenciones de apurar una negociación sobre la tarifa, pero extraoficialmente se manejaba 2027 con el año para sentarse a la mesa y discutir un nuevo precio. En Mburuvicha Róga querían cerrar un acuerdo antes de diciembre, en medio de la reestructuración del área energética, cuyos primeros datalles fueron revelados ayer jueves.
Respecto a los dichos de Lula sobre la guerra de la Triple Alianza, Peña se apuró a quitarle dramatismo al asunto. "Nosotros seguimos dialogando. Sí hubo una argelería y nosotros hicimos nuestros pedidos a Brasil y seguimos adelante", le contó a Mina.
Luego de que Lula dijera que "un buen día Paraguay invadió Brasil", el presidente llamó a su par brasileño y delegó en la Cancillería los reclamos institucionales. CNN Brasil, sin embargo, negó la existencia de la conversación.
Santi presumió ser el único de los presidentes sudamericanos que se habla con todos. Las relaciones entre los países, dijo, están por arriba de sus mandatarios. "Lo que pasó no tuvo consecuencias en el Mercosur", aseguró en relación a los insultos que Javier Milei le dedicó a Lula. La andanada improperios dejó a los dos socios más grandes del bloque al borde de la ruptura diplomática.
Otro tema abordado por el presidente fue la situación fiscal del país. Si bien defendió la ley de Responsabilidad Fiscal, Peña aseguró que la ampliación del déficit tenía el objetivo claro de llevar a cero todas la deuda a los proveedores del Estado.
"No hace falta recortar, nosotros recaudamos bien internamente y los impuestos aduaneros están recuperando su recaudación", subrayó. El presidente se negó a subir el IVA, debido a que la carga es demasiado alta. La conductora se lo había sugerido.
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En contrapartida, Peña propuso eliminar la deducibilidad de algunos artículos para la rendición del Impuesto a la Renta Personal y adelantó que estaba preparando un paquete de ajustes que no incrementará la carga tributaria, pero que sí mejoraría la recaudación.
Desde la perspectiva social, el jefe del Ejecutivo defendió Hambre Cero como programa social y como generador de empleo. El plan de adultos mayores y la construcción de viviendas sociales son muestras de su "rebeldía", ante visiones más rígidas de la economía, apuntó.
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