El presidente Santiago Peña se reunió este jueves con empresarios y la embajadora de la Bruselas en el paÃs, Katja Afheldt . El centro del encuentro fue el histórico -y aún pendiente- acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado que podrÃa redefinir las reglas del juego económico para la región y que el Gobierno quiere exprimir para que sus beneficios no sean capitalizados solo por Argentina y Brasil.
Durante la reunión en Mburuvicha Róga, Peña hizo entrega formal del voluminoso texto del acuerdo -un documento de 300 páginas- al presidente de la Comisión Permanente del Congreso, Colym Soroka, para que apure su ratificación.
"Queremos ser el primer paÃs en aprobar el proyecto", dijo el mandatario. Sin embargo, Peña reconoció que el obstáculo principal no estaba en Bruselas, sino dentro del propio bloque sudamericano. "Nuestra batalla está en el propio bloque económico que es el Mercosur", deslizó.
"Hoy tenemos que conquistar el Brasil y la Argentina. Si nosotros vamos a ir por más al mercado europeo, significa que conquistaremos muchos más mercados en nuestro continente", insistió Peña. Además, el presidente dijo que "Paraguay ya no es más el vecino pobre" que era reconocido "como el centro de la falsificación o del lavado de dinero".
Peña, en el pasado un ferviente crÃtico del acuerdo con Bruselas por las dilaciones en el proceso de negociación, pero también por el pacto educativo con "ideologÃa de género" -el caballito de batalla del ala dura del cartismo-, apuntó a quienes cuestionaban la alianza con la UE. "TodavÃa tenemos algunos que quieren manchar el nombre de Paraguay desde adentro. A muchos no les conviene un Paraguay abierto y competitivo", disparó crÃptico.
El ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, pieza clave de las negociaciones, aseguró que el rol dinamizador lo tendrá el sector privado, encargado de importar maquinaria y tecnologÃa para para transformar a Paraguay en un hub logÃstico y productivo. "Al Estado, en cambio, le corresponde la tarea fundamental de crear las condiciones a través de una agresiva inversión en infraestructura", señaló.
Giménez reveló que la UE invierte en Paraguay US$ 2.500 millones, una suma trece veces menor a lo que destina en Uruguay. "Queremos llegar a un monto significativo en algunos años", dijo antes de citar a la planta de celulosa Paracel como ejemplo de los proyectos que busca alentar el Gobierno de Peña.
Las cifras del intercambio comercial muestran un panorama de potencial desaprovechado. Paraguay exporta a Europa alrededor de US$ 650 millones anuales, una fracción minúscula comparada con los US$ 5.000 millones que envÃa Uruguay. Los envÃos paraguayos se concentran en productos como la chÃa, el cuero, la soja y el etanol.
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Por el contrario, las importaciones desde Europa, dominadas por celulares, aparatos electrónicos, medicamentos y maquinaria, superan ampliamente a las exportaciones, lo que da como resultado una balanza comercial persistentemente negativa para Paraguay. Lo que más preocupa al Gobierno es que sus socios del Mercosur quieran repartirse las cuotas para las exportaciones de forma más ventajosa para ellos.
El titular del MIC reconoció que hay inversiones europeas en el agro y el sector forestal, con PaÃses Bajos a la cabeza, pero el objetivo pasa por multiplicar esos flujos. La lógica es conseguir un acceso preferencial y estable al mercado europeo con la eliminación progresiva de aranceles, lo que darÃa un impulso a las exportaciones paraguayas y atraerÃa capitales interesados en producir bajo las ventajas del tratado.
El paso dado esta mañana por el Ejecutivo, al enviar el acuerdo a la Comisión Permanente del Congreso, es el primero en un camino legislativo que promete ser minucioso. Ahora, el presidente de la comisión, Colym Soroka, tendrá que convocar a una sesión para evaluar si hay condiciones para llamar a un periodo de extraordinarias, con el propósito de aprobar un tratado extenso y complejo.
Más allá de los trámites parlamentarios, el mensaje del Gobierno es de una urgencia calculada. Apresurar la ratificación colocarÃa a Paraguay en una pretendida posición de liderazgo dentro del Mercosur y servirÃa además para presionar a sus socios, especialmente Brasil y Argentina, y que destraben las negociaciones pendientes dentro del bloque.
Peña quiere exprimir una ventana de oportunidad geopolÃtica, en un momento donde la UE también muestra interés en concluir acuerdos con otras economÃas emergentes. La reunión de este jueves trascendió el mero acto protocolar. Fue la puesta en escena de una estrategia que busca aprovechar el acuerdo para ganarse a empresarios de un sector, debido a que otros como la construcción y el mismo agro se mantuvieron crÃticos con Peña en este último mes.
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