El presidente Santiago Peña llegó a Davos para ratificar su ingreso al "Board of Peace" de Donald Trump, pero también aprovechó el Foro Económico Mundial en Suiza para pedirle al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que le dé un empujón a Paracel, la planta de celulosa instalada en Concepción, que necesita de un crédito del organismo multilateral.
El mandatario paraguayo estampó su firma en la iniciativa personal del lÃder republicano para crear una Junta de Paz que busca reemplazar a la ONU en la gestión de los conflictos mundiales, mientras en los pasillos apuró al titular del BID, Ilan Goldfajn, para que destrabase el crédito de US$ 200 millones que Paracel necesita para operar a toda máquina.
El viaje a Suiza es el primero de Peña al exterior en 2026 y el número 60 desde que asumió el cargo. El presidente, en una nueva muestra de alineamiento incondicional, fue uno de los 19 lÃderes -entre los numerosos aliados de Washington- que aceptó ser miembro fundador de la Junta de Trump. Javier Milei también se sumó con entusiasmo, pero socios tradicionales de EEUU como Reino Unido, Francia, Alemania y Canadá se mantuvieron al margen, ya que ven con escepticismo un proyecto que podrÃa minar el sistema multilateral de posguerra.
Esta semana, la CancillerÃa habÃa salido al cruce de las crÃticas y aclarado que la membresÃa al "Board of Peace", por tres años renovables, no implicaba un aporte obligatorio de US$ 1.000 millones, como se rumoreó en un principio, y que se limitarÃa a un rol de "facilitador del diálogo", en medio de los planes de reconstrucción de la Franja de Gaza.
La otra misión se desarrolló a puertas cerradas con los directivos del BID. El megaproyecto de celulosa de Paracel, que prometÃa una inversión total de US$ 4.000 millones y es la gran apuesta económica del Gobierno, está al borde del parate. En abril pasado, la falta de financiamiento y la demora en la aprobación de este crédito crucial forzaron a la multinacional a despedir a más de 40 empleados.
Hoy, mientras sigue plantando eucaliptos en 22.000 hectáreas para alimentar la futura planta de celulosa, la incertidumbre financiera es una sombra que amenaza con apagar toda la obra. No obstante, la directora de comunicación de Paracel, Latifi Chelala, habÃa aclarado a LPO que la firma no tenÃan pensado irse de Paraguay.
En la reunión con Goldfajn, de la que también participó el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, las autoridades del BID elogiaron la estabilidad macroeconómica de Paraguay y la agenda de desarrollo que promueve Peña. Incluso mencionaron a Paracel como un proyecto estratégico.
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Por otro lado, en la agenda en Davos se incluyó un panel sobre "EnergÃa: La gran brecha de financiación", donde el presidente vendió una vez más a la audiencia internacional el potencial hidroeléctrico y solar del paÃs. Peña recordó que Paraguay era un destino confiable para el capital extranjero, mientras el Gobierno apura inversiones con el ojo puesto en la instalación de data centers.
Al terminar el foro, Peña volverá a Paraguay, donde también cuenta con varios frentes abiertos, como el debate sobre la reforma de la Caja Fiscal que tiene enojados a los docentes y jubilados de las fuerzas públicas, o las quejas de los franqueños por los estragos que causan los camioneros en la zona del Puente de la Integración.
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