La reciente decisión de la Unión Europea de ubicar a Paraguay en una categorÃa de "riesgo estándar" en el marco del Reglamento 1115 generó reacciones tanto del sector exportador como del propio Gobierno. Esta normativa ambiental, que entrará en vigencia el 1 de enero de 2026, establece que productos agroindustriales como la soja, la carne vacuna, el café y el cuero, entre otros, solo podrán ingresar al mercado europeo si provienen de zonas no deforestadas después del 31 de diciembre de 2020.
Hugo Pastore, director de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), cuestionó la nota otorgada por Bruselas. "Nos parece que no corresponde esta calificación de intermedio. Creemos que tendrÃamos que haber estado en un riesgo bajo", afirmó. Lo cierto es que la clasificación de la UE no hizo más que caldear los ánimos entre los productores locales.
Pastore dejó en claro que Paraguay cuenta con un marco legal sólido y evidencias técnicas que demuestran el cumplimiento de las exigencias ambientales, especialmente en el sector sojero, donde "casi el 100 % de la producción se hace en áreas que cumplen con la regulación".
Uno de los puntos más controvertidos del Reglamento 1115 es la exigencia de que los productos estén fÃsicamente segregados según su origen, lo que añade costos y desafÃos logÃsticos a los exportadores paraguayos.
Esta condición fue particularmente criticadas por los gremios del agro, que insisten en otros mecanismos de trazabilidad igualmente efectivos. La UE sostiene que el objetivo del Reglamento es asegurar que sus importaciones no fomenten la deforestación. PaÃses como Estados Unidos, Canadá, Australia, India, China, Chile y Uruguay fueron incluidos en la categorÃa de "riesgo bajo", mientras que Rusia fue calificada como de "riesgo alto".
Paraguay quedó en una posición intermedia, junto a Brasil y Argentina, lo que implica mayores exigencias para sus exportadores. El ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, también se refirió al tema y no ocultó su molestia. "Es un tema burocrático, más que nada. Para el exportador es una rotura de huevos, pero son las cosas que hay que hacer para poder exportar a estos mercados que son más exigentes y pagan mejor", apuntó.
Sin embargo, el titular del MIC reconoció que exportar a la UE es optativo y que Paraguay podrÃa concretar avances en los próximos años y mejorar su calificación. Sobre la queja de los empresarios, Giménez recordó que Capeco envió una delegación a Bruselas para dialogar con funcionarios europeos, lo que a su juicio demuestra el interés paraguayo en mantener relaciones comerciales con el bloque.
"Si no hay que hablar con Europa, si hay que patear la mesa y es una desventaja, ¿por qué se fue una delegación completa de Capeco a visitar a la Unión Europea?", cuestionó. "La Unión Europea está colocando sus reglas. No es contra Paraguay. Es contra todos los paÃses del mundo", señaló.
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El ministro también subrayó que sectores como el cuero ya cuentan con sistemas avanzados de trazabilidad, por lo que ven con optimismo la posibilidad de cumplir con los requisitos del Reglamento 1115. Esta industria, que busca aumentar su presencia en el mercado europeo, podrÃa verse beneficiada si se ajustan a los mecanismos de verificación de origen.
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