El informe más reciente del Banco Central del Paraguay (BCP), que preside Carlos Carvallo, reveló que la inflación de junio fue del 0%, lo que despertó dudas y cuestionamientos, como se viene repitiendo en los últimos meses. Las críticas son más duras a raíz del reajuste del salario mínimo y en medio de varias propuestas para modificar los criterios utilizados para medir la inflación.
Técnicamente no se registró una variación en el índice general de precios al consumidor durante el mes, pero la realidad en cuanto a los precios en los comercios es muy distinta y ni que decir la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores, especialmente de los sectores con menores ingresos en el país.
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Uno de los aspectos que llamó la atención es que, a pesar de la estabilidad en el dato global, los productos de la canasta básica continúan mostrando precios elevados Incluso, según el Banco Central, el precio de la carne bajó, especialmente los cortes para asado, pero en la realidad es que no se siente en los supermercados porque siguen altos en las góndolas.
"Es medio difícil de creer cuando la inflación es muy baja. Nos vamos al supermercado y encontramos que todo subió de precio. Lo que tenemos es un incremento en productos que son de compras viarias y no condice con esa realidad", apuntó Manuel Ferreira, exministro de Hacienda.
Para el economista, es importante distinguir entre la cifra agregada de inflación y los precios reales que enfrentan las familias en su día a día. Si bien algunos rubros muestran descensos o estabilidad, hay sectores específicos -como el alimentario, combustibles y ciertos servicios- donde los precios se mantienen altos respecto a los promedios históricos.
El reporte del BCP refleja también que ciertos componentes del Índice de Precios del Consumidor -como los alimentos frescos o algunos productos industriales- contribuyeron a que el promedio mensual se mantuviera sin cambios. Sin embargo, esto no necesariamente implica una disminución generalizada en el costo de vida, ya que los efectos de la inflación acumulada durante los últimos años siguen presentes en el mercado, especialmente en bienes de consumo masivo.
En medio de los cuestionamientos al BCP, la senadora Yolanda Paredes presentó un proyecto de ley buscando cambiar los criterios utilizados para definir el reajuste del salario mínimo en el país, atendiendo que las mediciones de la banca matriz no coinciden con la realidad de los trabajadores, en especial de los menores ingresos, quienes son los más afectados por la pérdida del poder adquisitivo.
El planteamiento de la legisladora para el reajuste del salario mínimo consiste en establecer el Índice de Canasta Básica del Trabajador, Índice de Precios del Consumidor, Evolución real del salario mínimo, productividad laboral por sectores estratégicos y el Producto Interno Bruto per cápita. También pretende reformar la Comisión Nacional del Salario Mínimo, organismo encargado de definir el incremento por recomendación del Poder Ejecutivo.
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En paralelo al informe del BCP, la inflación alimentaria en Paraguay alcanzó un récord tras superar a varios países de la región, según un informe del Banco Mundial sobre el periodo 2024-2025. El organismo califica a los países conforme a su ingreso nacional bruto per cápita. El informe ubica a Paraguay en una posición elevada dentro del grupo de naciones de ingreso mediano alto, con una inflación alimentaria del 9%.
De acuerdo al reporte del Banco Mundial, la inflación alimentaria en Paraguay se posiciona como la tercera más alta después de Venezuela con 47,9% y Argentina con 285,1%. Esta tendencia se mantuvo durante julio, cuando la cifra en Paraguay alcanzó el 9,3%, superando nuevamente a casi todas las economías de América Latina.
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