El tipo de cambio registra una tendencia a la baja en las últimas semanas y ya se sitúa por debajo de los niveles que alcanzó a inicios del año. Esta variación responde a una combinación de factores internos y externos que influyen directamente en la oferta y demanda de la divisa norteamericana dentro del sistema financiero. A pesar de esta situación, hay cierta incertidumbre por cómo podría comportarse en las próximas semanas.
Uno de los principales elementos que explica esta baja es el ingreso de divisas por exportaciones, particularmente de la soja, que comenzó a ser liquidada en mayor volumen con el avance de la zafra, lo que implica una mayor entrada de dólares al mercado local. Este fenómeno suele darse de forma cíclica durante los primeros meses del año y tiende a ejercer presión a la baja sobre el tipo de cambio.
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El ingreso de dólares por los desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo incidencia directa en la tendencia a la baja del dólar. Las exportaciones récord de carne también inciden directamente en la cotización del dólar, además de un fortalecimiento del guaraní.
El fortalecimiento del guaraní frente al dólar podría beneficiar al consumo interno al abaratar productos importados, aunque representa un desafío para los exportadores, que ven reducida su competitividad al recibir menos guaraníes por cada dólar ganado. Sin embargo, los especialistas consideran que el comportamiento actual es atípico en esta época.
Desde el 10 de junio a la fecha se observaron múltiples fluctuaciones en la cotización. El valor de compra también acompañó la tendencia a la baja, retrocediendo de G. 7.860 a G. 7.500. Según las estimaciones, este comportamiento podría continuar aproximadamente tres semanas más, antes de evaluar si la estabilización puede proyectarse para el resto del año.
Otro factor relevante es el comportamiento del comercio fronterizo, que desde los últimos meses muestra una recuperación sostenida. La reactivación de las compras de turistas argentinos y brasileños, combinada con la mejora de las condiciones logísticas para el comercio exterior, incrementó la circulación de dólares en efectivo en zonas comerciales estratégicas como Ciudad del Este, Encarnación y Pedro Juan Caballero.
Desde el punto de vista institucional, el Banco Central del Paraguay (BCP) también juega un rol en la regulación del mercado cambiario a través de sus intervenciones, tanto en operaciones de venta directa como en subastas complementarias. Estas medidas buscan suavizar fluctuaciones abruptas que no respondan a fundamentos macroeconómicos. Cuando hay exceso de divisas en el sistema, el BCP puede absorber parte de esa oferta para evitar una apreciación excesiva del guaraní.
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Pero el comportamiento del dólar a nivel global también incide en Paraguay. Factores como las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, los niveles de inflación y los flujos de capital hacia mercados emergentes afectan indirectamente al tipo de cambio. En este contexto, un dólar más débil a nivel internacional tiende a reforzar las monedas locales, incluyendo el guaraní.
Además, la demanda interna de dólares muestra cierta estabilidad, sin eventos extraordinarios que generen presión alcista, como pagos de deuda externa concentrados o salidas abruptas de capital. Esto permite que el mercado funcione con mayor equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas.
A pesar de esta baja, las autoridades mantienen la atención sobre los factores de riesgo que podrían revertir la tendencia, como posibles cambios en los precios internacionales de las commodities, la volatilidad en mercados regionales o ajustes inesperados en la política monetaria global.
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