Luego de varios años marcados por bajantes históricas que complicaron la navegación fluvial, la pesca y el abastecimiento logÃstico, el rÃo Paraguay experimenta una importante crecida que comenzó a impactar en distintas regiones del paÃs. Se calcula que la bajante ocasionó una pérdida de USD 300 millones en los meses previos a las lluvias de abril, según las estimaciones de los importadores.
La nueva realidad hÃdrica sorprende tanto por su intensidad como por el contraste con los últimos perÃodos de sequÃa extrema. Las lluvias en el Pantanal brasileño y otras zonas de la cuenca alta provocaron un aumento sostenido en el nivel del rÃo, que ya comenzó a desbordarse en varios puntos crÃticos.
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El subdirector de HidrologÃa, Jorge Sánchez, explicó que en todos los puntos se percibe un repunte en el nivel del rÃo Paraguay. Se estima que la situación podrÃa mejorar en las próximas semanas, especialmente cuando termine el fenómeno de La Niña. Sin embargo, para llegar al nivel ideal debe estar por encima de los 4 metros.
"Comienza también el aporte del Pantanal, comienzan a bajar las aguas del Pantanal que hacen que los picos lleguen en la temporada de junio a julio. Para que llegue a lo normal en junio o julio tiene que estar por encima de los 4 metros, cosa que yo veo medio difÃcil. Estimo yo que estarÃamos por sobre los 3 metros", apuntó el funcionario.
Las zonas ribereñas Concepción y el Chaco se encuentran bajo vigilancia constante, mientras se activan mecanismos de contención ante el riesgo de inundaciones, especialmente en el norte del paÃs. Incluso en la Región Occidental, muchas familias necesitan asistencia básica por las inundaciones.
Las primeras evaluaciones apuntan a pérdidas millonarias, sobre todo en el sector agrÃcola y ganadero, donde los campos anegados amenazan con reducir la producción y, por ende, en las exportaciones. También se han registrado daños en caminos, viviendas precarias y redes de transporte fluvial.
Por otro lado, la crecida también presenta un aspecto positivo para el sector logÃstico, ya que mejora temporalmente las condiciones de navegabilidad del rÃo, algo que venÃa siendo una seria limitación para la exportación de granos y otras mercancÃas. Sin embargo, el beneficio logÃstico es opacado por los riesgos sociales y económicos que implica el avance del agua sobre las zonas habitadas.
Tras años de bajante extrema, muchas personas se asentaron en áreas normalmente cubiertas por agua. "Hoy vemos camalotes y mayor caudal, pero eso no implica necesariamente riesgo de inundación inmediata, sino una señal de que estamos volviendo a condiciones más normales", añadió Sánchez.
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