El Gobierno de Santiago Peña sigue con el proyecto de autopista elevada en la ciudad de Luque, con una inversión estimada de USD 180 millones, y en teoría pretende vincularlo con el tren de cercanías, pero la realidad es que el propio presidente de Ferrocarriles del Paraguay (Fepasa) no tiene ningún interés en impulsarlo. Facundo Salinas lo habría dicho abiertamente en una reunión con empresarios, según dijo una fuente del sector a LPO.
En su momento, el Ejecutivo había cerrado un acuerdo con Corea del Sur para financiar y ejecutar la obra, bajo un esquema de "llave en mano": construcción, tecnología, material rodante y operación. Sin embargo, por molestias de los coreanos y el error político del Gobierno, no se pudo avanzar.
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"En realidad él (Facundo Salinas) no tiene luego interés en el tren. Me lo volvieron a decir hace poco extranjeros que se reunieron con él, y lo dice abiertamente. Es más, desaconseja invertir en el tren, es algo gravísimo. Ya van como cinco veces que me dicen lo mismo de Salinas", apuntó un referente del sector ferroviario a este medio.
Según declaraciones del presidente de Fepasa, los coreanos realizaron una reestructuración del proyecto y propusieron que el tramo se limite de Asunción a Luque -y no hasta Ypacaraí como se había planeado originalmente-, lo que representaba un cambio sustancial en el alcance de la obra.
Las nuevas condiciones implicaban un costo mayor para Paraguay, es decir, de un estimado de unos US$ 600 millones para cubrir Asunción-Ypacaraí, el nuevo presupuesto creció hasta unos US$ 900 millones. Según la titular del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), Claudia Centurión, la iniciativa ya no resultaba beneficiosa para el Estado.
En septiembre de 2024 se anunció oficialmente que Paraguay asumiría el 100% del financiamiento del proyecto y que se buscaría su ejecución a través del sector privado, mediante una subconcesión y bajo un nuevo modelo de licitación impulsado por Fepasa y el MOPC.
Tres meses más tarde, en diciembre, fue promulgada la reforma del tren de cercanías, que regula el procedimiento y establece que tanto Fepasa como Obras Públicas serían los responsables de la rehabilitación del ferrocarril histórico y de la puesta en marcha del nuevo servicio.
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A pesar de todo ello, hasta la fecha no se han concretado avances sustanciales: no hay obras visibles, no se firmó ningún contrato definitivo y no existe un socio privado comprometido. En declaraciones recientes, Salinas admitió que el proyecto está sujeto a "ajustes técnicos de costos" y que se trabajaba en el rediseño para hacerlo viable presupuestariamente.
El presidente Santiago Peña también se reunió con Valeriano Salciccia, director general de Grupo Salcef,una empresa dedicada a la construcción de infraestructura ferroviaria con presencia en Estados Unidos, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, para ofrecerle el proyecto, pero tampoco hubo novedades, lo que da entender que el Ejecutivo estaría dispuesto a dejar morir una obra que había anunciado con bombos y platillos.
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