La inauguración del Puente de la Integración, que unirá las ciudades de Presidente Franco y Foz de Iguazú, volvió a quedar en el aire debido a las demoras en la culminación de las obras complementarias del lado brasileño. Una interna polÃtica y acciones en la justicia atrasan los trabajos y ponen en duda la habilitación oficial, prevista para finales de este año.
A pesar de que la estructura principal del puente ya fue terminada, los accesos viales y otras infraestructuras necesarias para su habilitación definitiva siguen sin finalizarse. En el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones esperaban habilitarlo en junio si las obras hacia lado brasileño avanzaban en tiempo y forma, pero nada de eso sucedió.
El retraso en las obras complementarias genera preocupación porque el segundo puente entre Paraguay y Brasil es fundamental para el transporte de carga y la llegada de inversionistas, especialmente en Alto Paraná. Del lado paraguayo, los trabajos vinculados al acceso y conexión con la ruta nacional están avanzadas, aunque la inauguración no podrá concretarse hasta que Brasil culmine las obras necesarias.
La situación pone en pausa las expectativas de descongestionar el tránsito internacional que actualmente se concentra en el Puente de la Amistad y que, con esta nueva conexión, pretendÃa agilizar el comercio y el turismo entre Paraguay y Brasil. Según dijeron funcionarios del MOPC a LPO, la administración brasileña de Itaipú ya desembolsó los fondos, pero no hay fecha para la finalización de los trabajos.
La construcción del puente es financiada con recursos de Itaipú, pero desde el inicio hubo ciertos errores y Paraguay quedó al margen de algunas decisiones, a pesar de ser socio de Brasil en la binacional y en la construcción del nuevo paso fronterizo. Brasil también decidió que los camiones de gran porte circulen por una zona menos poblada y con más inseguridad para poder cruzar el Puente de la Integración, una vez habilitado.
Sin embargo, no tuvo en cuenta dónde quedaba el enclave desde el punto de vista de su socio, en este caso Paraguay, para llevar adelante las obras. Ni siquiera hay acuerdo en temas referentes a la seguridad vial: ante esta situación, los camiones y vehÃculos particulares deben circular por zonas muy complicadas, como favelas, donde no hay buena iluminación ni control policial.
Ante estos inconvenientes, además del poco avance de las obras complementarias, Brasil no está dispuesto a habilitar de forma parcial el Puente de la Integración por recomendación de sus organismos de seguridad. A esto se suma una supuesta demanda de la empresa constructora al Estado por presuntos sobrecostos.
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Otra cuestión no menor es un recurso judicial presentado por los hoteleros de Foz de Iguazú, que exigen la construcción de una circunvalación para que los camiones de gran porte no formen filas frente a los hoteles, ya que afectarÃa la llegada de potenciales clientes. Tres de ellos serÃan los más perjudicados, pero todos los hoteles se sumaron al reclamo.
La habilitación del Puente de la Integración depende de la Comisión Mixta. Las obras hacia el lado paraguayo continúan avanzando, listas en un 90%, pero Brasil no cuenta todavÃa por lo menos con rutas alternativas que conecten el puente con otras arterias ni su zona primaria.
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