La República Popular China realizó un foro con empresarios para dar a conocer las oportunidades que ofrece el gigante asiático en materia de inversiones y comercio exterior. Beijing busca atraer a los privados con su mercado de más de 1.400 millones de consumidores, y para ello organizó un encuentro "para compartir experiencias de negocios con China", según la invitación.
El evento fue patrocinado por las cámaras de comercio de China con Argentina, Brasil, Uruguay (los tres socios de Paraguay en el Mercosur) y Colombia a tan solo una semana de la visita a Asunción del canciller taiwánes Lin Chia-lung, y en la víspera del viaje que tiene previsto concretar el presidente Lai Ching-te en agosto.
Ningún funcionario del Gobierno de Santiago Peña estuvo presente, aunque sí asistió el exministro de Justicia, Ángel Barchini, y varios empresarios del sector privado. Los disertantes cuestionaron los costos de la triangulación en el comercio entre China y Paraguay, que no tienen relaciones diplomáticas.
Lin Chia-lung: "Paraguay y Taiwán están llamados a ser aliados irrenunciables"
En los últimos años, China se consolidó como la segunda economía a nivel global y como uno de los principales socios comerciales de América Latina. En el caso de Brasil, el 28% de sus exportaciones -celulosa, soja, carne, tabaco y petróleo bruto- van al país asiático. Paraguay, en cambio, recurre a triangulaciones y se estima que pierde alrededor de USD 1.000 millones anuales por no tener un vínculo oficial con Beijing. Los sectores más perjudicados serían el agro, bienes raíces, logística, manufactura y turismo.
"China es el principal socio comercial de Brasil, pero no hay dependencia. Alrededor del 28% de las exportaciones van a China y el aumento es gradual, pero no hay dependencia. No se trata de ideologías, se trata de hacer negocios sin banderías políticas", apuntó Lourdes Printes, representante de la Cámara de Comercio Brasil-China.
Las relaciones con China facilitan las inversiones en infraestructura, tecnología, energía y transporte, además de habilitar la entrada de productos latinoamericanos a su mercado. También abre la posibilidad a que empresas chinas inviertan en grandes obras como rutas y puertos y en áreas como telecomunicaciones y energía solar.
China demanda productos como soja, carne, frutas, minerales, cobre, petróleo, entre otros, mientras ofrece acceso a bienes industriales, electrónicos, maquinaria pesada y tecnología de última generación a precios competitivos. Esta dinámica, sostienen sus promotores, beneficia tanto al exportador como al importador y crea una relación de interdependencia económica que puede sostenerse a largo plazo.
Además del plano económico, la diplomacia china busca seducir a potenciales aliados a través del intercambio académico, con becas para estudiantes y cooperación científica. Pero en Taiwán advierten sobre los cantos de sirena de Beijing y suelen usar como ejemplo a Honduras, que en 2023 rompió relaciones con la isla para pasar a reconocer a China, con la esperanza de dinamizar su comercio. Sin embargo, los productores de camarón -producto potencialmente exportable al mercado chino-, quedaron rezagados.
Con todo, durante el evento del miércoles, los aliados de China alabaron los acuerdos con Beijing. "Los empresarios lograron el acuerdo en Uruguay y todos los Gobiernos mantuvieron esa política. Hoy China es nuestro principal socio comercial, el 24% de nuestras exportaciones van a China. Somos un país chico, pero las oportunidades no solo son para las empresas importadoras, sino también para las exportadoras", dijo Nicolás Potrie, presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-China.
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