Desde este miércoles entrarán en vigencia los nuevos límites máximos para las comisiones aplicadas a las operaciones con tarjetas de crédito y débito, una medida busca fomentar los pagos electrónicos y el consumo.
Con la nueva disposición del BCP, la comisión máxima para las transacciones realizadas con tarjetas de crédito pasa del 4% al 3%, mientras que en las operaciones con débito el tope disminuye del 3% al 2%. Se trata de la segunda y última etapa del esquema de reducción gradual aprobado por el directorio del Banco Central del Paraguay en 2025.
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La regulación alcanza tanto a los bancos emisores como a todas las empresas que participan en el procesamiento e intermediación de pagos electrónicos con tarjetas, independientemente del rol que desempeñen dentro de la cadena de servicios. El objetivo es fijar límites uniformes para las comisiones cobradas a los comercios adheridos por cada transacción mediante medios electrónicos.
De acuerdo al BCP, la reducción de estos costos incentivará un mayor uso de las tarjetas como medio de pago, disminuirá la dependencia del efectivo y facilitará el acceso de comercios y consumidores al sistema financiero.
La entidad a cargo de Carlos Carvallo Spalding asegurá que menores costos de intermediación también pueden favorecer una mayor aceptación de pagos electrónicos, fortalecer la competencia y contribuir a la formalización de la economía.
En rigor, la disminución de las comisiones no modifica el monto que paga el consumidor al utilizar su tarjeta. El beneficio recae sobre los comercios: desde las grandes cadenas y supermercados hasta las pequeñas despensas y emprendedores deberán afrontar un menor costo por el servicio de procesamiento de pagos mediante terminales POS.
La medida del BCP coincidió con la evaluación del Fondo Monetario Internacional, donde el organismo destacó la solidez del sistema financiero paraguayo gracias a los niveles de resiliencia de los bancos. No obstante, el FMI recomendó seguir de cerca la evolución del crédito destinado al consumo de los hogares para prevenir posibles riesgos.
El Fondo elogió el crecimiento de la economía, apalancado por las reservas internacionales, el tipo de cambio flexible y la meta de inflación del 3,5% que proyecta el BCP, aunque alertó sobre el equilibrio fiscal y las deudas acumuladas con las constructoras y farmacéuticas y pidió mejorar el gasto público y ampliar la base tributaria.
En paralelo, el Banco Mundial mejoró sus perspectivas para la economía local y elevó su proyección de crecimiento para 2026 hasta el 4,4%, medio punto porcentual por encima de la estimación anterior, la misma cifra que presentó el FMI. Con esta actualización, Paraguay se ubica entre los países con mejores expectativas de expansión en América Latina.
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A estas señales favorables se sumó una mejora en la percepción de los mercados internacionales. El Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI), elaborado por J.P. Morgan, ubicó el riesgo país de Paraguay en 99 puntos básicos, el nivel más bajo desde que existe este indicador para el país.
La reducción del riesgo soberano refleja una mayor confianza de los inversionistas en la economía paraguaya y disminuye la prima que el país debe pagar para acceder al financiamiento en los mercados internacionales. Este comportamiento fortalece la posición financiera de Paraguay y mejora las condiciones para futuras emisiones de deuda y proyectos de inversión.
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