El vicepresidente Pedro Alliana viene desplegando una gira por los 17 departamentos de la mano de los gobernadores colorados, quienes buscan exhibir músculo político a través de los precandidatos de Honor Colorado y conseguir así el respaldo pleno del comando político de cara a las internas del 7 de junio.
En cada encuentro, el número dos del Ejecutivo deja la misma promesa sobre la mesa: caminar con todos los intendentes después de octubre. Alliana también les aclara a sus correligionarios que no quiere mezclar sus actividades como vicepresidente con la campaña para 2028, donde se probará como el precandidato de Honor Colorado.
A inicios de esta semana, Alliana compartió un almuerzo con el ministro de Deportes, César "Tigre" Ramírez, y la diputada Cristina Villalba en Canindeyú. Ayer miércoles, el presidenciable reunió a los 20 precandidatos a intendente de Honor Colorado en Cordillera, acompañado por el gobernador Denis Lichi, el diputado Hugo Meza y el exviceministro de Salud, Miguel Olmedo, hoy consejero de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY).
El objetivo de Lichi y Meza es recuperar la mayor cantidad de municipios en manos del PLRA. De las 20 ciudades de Cordillera, 14 son administradas por los liberales, un dato que preocupa al oficialismo de cara al reordenamiento territorial rumbo a 2028.
"Para nosotros es muy importante el respaldo de Alliana. Nos prometió que desde octubre va a empezar a caminar con las bases. Hoy está enfocado en el rol de vicepresidente. Ya se acercó Peña días atrás y ahora Alliana. Es un gesto que ayuda mucho", reconoció a LPO un precandidato a intendente del equipo de Lichi.
Entre las ciudades que la dupla Lichi-Meza intentará recuperar aparecen Caacupé, Piribebuy y Valenzuela, esta última bajo la órbita del PLRA desde hace 16 años. No es una tarea fácil, pero la cúpula en Asunción apuesta a un triunfo en varios distritos.
En Valenzuela, por ejemplo, el comando bendijo al exsubcomandante de la Policía Nacional, Luis Cantero, hombre cercano a Horacio Cartes, quien encabeza la chapa colorada y lidera las preferencias para destronar al liberalismo, que viene golpeado por denuncias de supuestas irregularidades administrativas.
Pese a las fuertes diferencias que mantuvieron hasta el año pasado, Olmedo y Lichi no tuvieron más alternativa que sellar una tregua electoral en ocho ciudades, apurados por los miembros del comando. Sin embargo, el pacto encontró sus límites: en otros doce distritos irán a internas para disputar el control político local.
La decisión de Alliana de bajar a los departamentos responde, según dijeron fuentes del oficialismo a este medio, a la insistencia del Consejo de Gobernadores, que se convirtió en uno de los principales sostenes territoriales del Ejecutivo.
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