La administración de unos G. 10.000 millones destinados a la compra del terreno para la futura planta de tratamiento divide al oficialismo en Mariano Roque Alonso. La disputa, que involucra al precandidato colorado a la intendencia, Julián Vega, y a la diputada Johana Vega, complica las chances del clan de hacerse con la comuna en octubre.
Este escenario es aprovechado por la intendenta saliente Carolina Aranda, quien impulsa la postulación de su esposo, el diputado Marcelo Salinas, con el objetivo de consolidar una victoria en las elecciones municipales, incluso de la mano de un sector del coloradismo.
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El plan original de la Junta Municipal, integrada por 12 concejales, era acceder a los fondos en cuestión para financiar sus respectivas campañas con el respaldo de la intendenta, en una suerte de acuerdo "win-win", según dijo a LPO una fuente del colegiado.
Sin embargo, los planes se derrumbaron cuando la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, decidió asumir el control del proyecto junto con el presidente Santiago Peña. La movida dejó afuera del manejo de los recursos tanto a los concejales como a Aranda.
Todo esto se da en un contexto en el que, de acuerdo a dirigentes locales, el cartismo "no puso un solo guaraní" para la campaña en Mariano Roque Alonso y la ayuda prometida apenas se limitó a "algunas bolsas de pollo y hamburguesas" para los recorridos barriales.
Ante ese escenario, los ediles resolvieron rechazar el proyecto y enviarlo al archivo, lo que provocó el reclamo de Peña y Centurión a Johana Vega. El presidente le habría ordenado a la diputada que sus bases rompieran la alianza con la intendenta liberal bajo la advertencia de una posible expulsión de la ANR si Julián perdía las elecciones.
Tras la amenaza, Johana intervino personalmente y convocó a todo su equipo. Allí lanzó un mensaje sin ambigüedades: la congresista les aseguró que todos serían controlados y grabados durante la campaña y el día de la votación. Una hipotética derrota de su hermano, dijo, tendría consecuencias políticas para los dirigentes.
Johana les informó que compraría celulares para que cada persona de su confianza pudiera controlarlos desde ahora hasta el 4 de octubre inclusive. Si Julián es derrotado por Salinas, sus aliados podrían quedarse afuera del Partido Colorado. La advertencia fue hecha durante una reunión organizada para la entrega de kepis y calcomanías, tal como contó a este medio un puntero colorado de Mariano.
Como era de esperar, las palabras de la diputada causaron un fuerte malestar entre los candidatos a concejales, varios de los cuales abandonaron el acto tras dejar en claro a los hermanos Vega que ni Peña ni Horacio Cartes marcarían la línea política para preservar sus espacios en la Junta Municipal.
"Ni un solo guaraní nos dan para trabajar y quieren decirnos qué hacer para conseguir los fondos que necesitamos. Ahora se nota la hilacha dictatorial del cartismo", dijo a LPO un integrante del equipo de Julián.
La tensión terminó fortaleciendo a Aranda. Según fuentes del coloradismo de Mariano Roque Alonso, un grupo de concejales decidió mantener el pacto con la jefa comunal para asegurar sus curules y enfrentar al Clan Vega, al que acusan de imponer decisiones en defensa de sus propios intereses y de la cúpula cartista.
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