Las principales piezas del armado liberal en Mariano Roque Alonso, liderado por Carolina Aranda, se van desmembrando ante los pocos resultados de su gestión, un hecho que preocupa a la dirigencia local. Esta realidad no solo provoca un malestar generalizado entre los habitantes de la ciudad, sino que también obliga a la intendenta a revisar la idea inicial de postular a su hermano Osmar Aranda como sucesor en el ejecutivo comunal. En cambio, ahora asoma la figura de su esposo, el diputado Marcelo Salinas, quien podría mantener el dominio del clan sobre los recursos del municipio.
Pero no se trata de un cambio de planes azaroso. La idea viene madurando en la cabeza de diputados e intendentes con miras a las municipales como una estrategia necesaria para retener el poder en sus ciudades. Cabe recordar que años atrás todo recurso y contrato en los ministerios eran distribuidos por los legisladores a sus bases, una influencia que ya no existe y que complica sus liderazgos regionales.
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La situación terminó de convencer a algunos diputados sobre la posibilidad de bajar un escalón y volverse hacia a sus bases. La vía consiste en hacerse con los recursos municipales y del Gobierno central para nutrir a las estructuras partidarias y potenciar sus figuras hasta tanto el panorama mejore para regresar al Congreso. Es lo que sucede en Roque Alonso.
Sin embargo, esta maniobra complica los intereses de los concejales que decidieron abrirse de sus partidos para pugnar en las municipales. Es el caso del concejal Félix Arrúa, quien resolvió abandonar el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y, en la misma jugada, al todavía poderoso Clan Aranda.
"Decidí salir porque entiendo que la dirigencia y la ciudadanía están hartas de los partidos tradicionales. Y con mi salida buscaré dar espacio a liberales, colorados e independientes en mi lista de concejales. Voy a enfrentar a la intendenta y al diputado por el poder municipal", dijo a LPO el edil, que además denuncio el despido de más de 30 personas por el descalabro financiero que reina en la comuna.
De esta manera, los liderazgos tradicionales vienen a dividir la cancha. En un principio, Osmar Aranda fue el elegido por Salinas para mantener la hegemonía de la ciudad, pero las bases reniegan por los pocos resultados en obras, la falta de pago de salarios y los despidos, a pesar de ser una de las comunas más cercanas a la capital, con ingresos que rondan los 8 millones de dólares anuales.
La salida de Arrúa marca una nueva fuga en el Partido Liberal, sobre todo porque los dirigentes buscan migrar a movimientos independientes con el objetivo de retomar fuerza política. Muchos se miran en el espejo de Miguel Prieto, intendente de Ciudad del Este y líder de Yo Creo, y también en el de Paraguayo Cubas, quien consiguió el tercer puesto en las generales de 2023.
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En tanto, Carolina Aranda logró acceder a un crédito de más de 6 mil millones de guaraníes con la promesa -a los bancos y la Junta Municipal- de finiquitarlo en 18 meses. Sin embargo, los atrasos en salarios y las desvinculaciones van sumándose y elevan la temperatura en las bases liberales y coloradas por igual.
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