Un nuevo proyecto de ley presentado en el Congreso busca otorgar a los trabajadores del sector público y privado el derecho a un día libre remunerado en la fecha de su cumpleaños, lo que generó un intenso debate entre legisladores y gremios empresariales.
La iniciativa, impulsada por un grupo transversal de senadores, plantea que los empleados puedan descansar con goce de sueldo o, en caso de que deban cumplir funciones por necesidad de la empresa, recibir una compensación económica equivalente a un jornal diario adicional.
Los proyectistas aseguran que esta medida responde a la necesidad de promover un enfoque más humano en las relaciones laborales, y un reconocimiento a que el bienestar personal impacta directamente en la motivación y productividad de los trabajadores.
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Entre los firmantes de la propuesta se encuentran los senadores Colym Soroka, Arnaldo Samaniego, Walter Kobylanski, Rafael Filizzola, Celeste Amarilla, Eduardo Nakayama y Yolanda Paredes. La lista resulta particularmente llamativa porque incluye a legisladores con perfiles y recorridos políticos diferentes.
Soroka y Kobylanski, ambos con reconocida trayectoria empresarial, respaldan una iniciativa que implica nuevas cargas para el sector productivo, mientras que Nakayama y Amarilla, conocidos por sus posiciones históricamente favorables a la libertad empresarial y la desregulación, también acompañan la propuesta. Este apoyo coral sugiere que el proyecto trasciende las líneas partidarias tradicionales y se instala en el debate de fondo sobre la calidad del empleo y la salud mental de los trabajadores.
Los proyectistas sostienen que permitir que una persona celebre su cumpleaños sin obligaciones laborales contribuye al equilibrio emocional y fortalece los vínculos familiares y sociales, aspectos que terminan revirtiendo positivamente en el ambiente de trabajo y en el desempeño general. El proyecto, que ya ingresó formalmente al Congreso, deberá ser analizado en las comisiones correspondientes antes de su eventual tratamiento en el plenario.
Sin embargo, la respuesta del sector empresarial no se hizo esperar. La Cámara Paraguaya de Comercio y Servicios ya solicitó el rechazo del proyecto porque afectaría la economía al incrementar los costos laborales en un momento que requiere maximizar la productividad.
Los gremios que aglutinan a las micro, pequeñas y medianas empresas también alzaron su voz de alerta. Luis Tavella, presidente de la Federación Paraguaya de Mipymes (Fedemipymes), advirtió sobre las consecuencias que puede tener en el sector que más empleos genera. Tavella, quien previamente había manifestado su preocupación por proyectos que modifican la jornada laboral, sostuvo que cualquier cambio en las cargas horarias debía considerar el impacto en la competitividad de las pymes.
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El debate que envuelve al Congreso no es enteramente nuevo. Un antecedente directo se remonta a la discusión generada cuando el presidente Santiago Peña consiguió la aprobación de la ley que le faculta a decretar hasta tres feriados discrecionales por año, con fines turísticos, económicos o para celebrar eventos especiales: los empresarios se opusieron férreamente y varios medios afines a los gremios productivos cuestionaron la potestad concedida al Ejecutivo porque los feriados adicionales afectarían la productividad y encarecerían la estructura de costos.
Pese a las resistencias, el proyecto fue aprobado y las empresas debieron adaptarse a los nuevos días de descanso obligatorio, lo que demuestra que, más allá de las posiciones gremiales, existe una tendencia legislativa a incorporar beneficios laborales que en otros países ya forman parte de la cultura empresarial.
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