La solicitud de auditorÃa a las máquinas de votación cobró fuerza el lunes tras el pedido público de Lilian Samaniego, quien junto a otros sectores de la disidencia colorada y parte de la oposición reclamaron una revisión técnica exhaustiva del sistema electrónico. Como respuesta, Basilio "Bachi" Núñez amagó con presentar un proyecto para que se pueda votar a dos congresistas por cámara.
Los contrarios a las máquinas de votación sostienen que la transparencia del proceso electoral depende de un escrutinio independiente que verifique la integridad del software y el hardware utilizados en los comicios. La iniciativa, que ya habÃa sido planteada en ocasiones anteriores, resurgió ante la proximidad de las internas partidarias y los comicios generales.
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Núñez salió al cruce y desestimó las sospechas sobre una posible manipulación digital de los equipos. En un tono desafiante, Bachi retó a los crÃticos de Honor Colorado a que presenten un proyecto que habilite el doble voto preferencial, que permitirÃa a los votantes marcar dos candidatos dentro de una misma lista.
De esta forma, Núñez intentó cambiar el eje del debate y poner tanto a la oposición como a la disidencia en la obligación de definir su postura sobre un mecanismo que modificarÃa el actual sistema de voto preferencial.
Desde que se implementó el nuevo sistema con listas cerradas y voto preferente para un solo candidato por lista, la oposición quedó mucho más dividida, y la eventual introducción del doble voto preferencial profundizarÃa esa dispersión al permitir que los electores repartan sus preferencias entre dos figuras de una misma agrupación polÃtica. Esta fragmentación beneficiarÃa al oficialismo, que ha sabido capitalizar la desunión de sus adversarios.
Diversos referentes polÃticos viene señalando desde hace tiempo que las actuales máquinas de votación, si bien agilizan el conteo, no tienen garantÃas suficientes para evitar interferencias externas o errores de programación. La postura vuelve al mainstream a pocas semanas de las primarias, cuando la ansiedad de todos, dentro y fuera de la ANR, se dispara.
Los cuestionamientos van desde la falta de auditorÃa ciudadana independiente hasta la transparencia en cuanto al funcionamiento del código de fuente.
Ante las denuncias recurrentes, el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) mantuvo una versión oficial consistente: las máquinas de votación cuentan con todas las certificaciones técnicas y de seguridad exigidas por la ley y pasaron por pruebas de auditorÃa interna y simulacros realizados con participación de los partidos.
Pese a los argumentos del TSJE, los sectores crÃticos insisten en que una auditorÃa externa y vinculante serÃa el único camino para disipar las dudas. Lilian y los disidentes colorados recordaron que en procesos anteriores se detectaron inconsistencias en actas y memorias de las máquinas, lo que alimenta la desconfianza.
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