Liderados por Marcelo Soto, los gobernadores defendieron ante la Comisión de Legislación del Senado el esquema actual del programa Hambre Cero y apuntaron directamente contra el ministro de Agricultura y GanaderÃa, Carlos Giménez, por no ordenar la informalidad que persiste entre los pequeños productores.
Según el jefe departamental de Caaguazú, la falta de formalización impide que los recursos del programa "chorreen en los hogares" y tengan un impacto en la economÃa familiar campesina. El gobernador sostuvo que el principal cuello de botella no pasaba por el modelo de administración del programa, sino por la incapacidad del Estado a la hora de incorporar a los agricultores a la cadena de valor.
Los gobernadores llegaron al Congreso para blindar la administración centralizada de Hambre Cero, luego de que el senador Colym Soroka impulsara un proyecto de ley para descentralizar la ejecución hacia las intendencias y priorizar a la agricultura familiar como corazón del sistema de provisión.
"Queremos que ese pequeño productor tomatero que tiene 3.000 o 5.000 plantas pueda formalizarse fácilmente, sin demasiados documentos, y finalmente vender. Cambiar la administración y atomizar esto en 263 contratos no va a solucionar el problema de raÃz", afirmó Soto, vocero del Consejo de Gobernadores, escoltado por sus pares.
El gobernador admitió que el verdadero desafÃo del Gobierno pasaba por incorporar formalmente a los pequeños productores al circuito económico generado por Hambre Cero. "La solución es estructural. Paraguay debe planificar mejor la producción", explicó. Era un mensaje directo para Giménez.
Soto reconoció además el bajo impacto que tiene el programa sobre los productores más chicos: apenas un 8,7% corresponde a compras directas, mientras que el grueso del negocio continúa concentrado en las empresas proveedoras, que manejan cerca del 60% de las operaciones a través de las mipymes.
La comisión que encabeza el senador Luis Pettengill, una de las figuras que comienza a posicionarse en la carrera presidencial de la mano de Fuerza Republicana, resolvió postergar el dictamen hasta agotar la ronda de debates sobre la eventual modificación de la ley.
En paralelo, desde el movimiento Añetete, liderado por el presidenciable Arnoldo Wiens, buscan reinstalar la idea de devolver el manejo de la alimentación escolar a las intendencias. El cambio apunta a capitalizar el desgaste territorial de Honor Colorado de cara a las municipales y fortalecer un eventual reordenamiento interno rumbo a 2028.
En sectores de la disidencia colorada también crece la percepción de que la figura de Pedro Alliana no logra generar aún consenso ni empatÃa suficiente dentro de las bases como para encabezar una chapa competitiva en las próximas presidenciales.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.