Si bien Rocío Abed, jefa de la bancada cartista en Diputados, había deslizado la posibilidad de encumbrar al Raúl Latorre en la presidencia de la cámara baja hasta 2028, el propio dirigente oficialista echó por tierra esa opción. En rigor, Latorre no necesita modificar el reglamento interno, ya que va por su tercer periodo y ha sabido gestionar con éxito las discrepancias entre colorados y opositores.
"Mientras yo sea presidente, la elección de la Cámara de Diputados se va a realizar anualmente como se viene realizando. No quiero hablar de imposiciones. Cada cámara tiene su dinámica en particular y nosotros siempre hemos respetado las posiciones y las dinámicas de otros cuerpos colegiados", apuntó Latorre.
De esta forma, el titular de Diputados de desmarcó de la jugada de Basilio "Bachi" Núñez, quien esta semana obtuvo nuevamente la presidencia del Senado, que correrá hasta 2028. Su mandato debía concluir en junio de 2026, pero el hombre fuerte de Presidente Hayes volvió a cambiar el reglamento para atornillarse en el cargo, en pos de la gobernabilidad y para evitar disputas en vísperas de elecciones.
Latorre frenó en seco una idea que ya rondaba en la cabeza de algunos colegas. "Te diría que hay bastante consenso en torno a su figura y en cómo lleva adelante las sesiones y el manejo administrativo. A mí me gustaría muchísimo porque me parece excelente la gestión", había sugerido Abed días atrás sobre una eventual extensión del mandato del dirigente capitalino.
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Latorre destacó que "hay colegas con gran capacidad en diferentes espacios políticos" y que por ende "ninguna posibilidad se descarta", en alusión a un hipotético relevo dentro de la cámara. Lo cierto es que Latorre accedió al puesto y se aferró a él sin mayores obstáculos. Pese a los arranques de furia de algunos miembros de Honor Colorado dentro del recinto, el presidente de Diputados siempre ha cultivado una buena relación con sus pares de la oposición.
Como reveló LPO en diciembre, Latorre desactivó el plan de Rodrigo Gamarra para reemplazarlo a través de una alianza con el grupo de Hugo Meza. A diferencia de Bachi, Latorre sonó en su momento como potencial candidato del oficialismo a la intendencia de Asunción, su feudo político, aunque después asomó en la lista de posibles compañeros de fórmula de Pedro Alliana en 2028, es decir, su influencia ha crecido en estos últimos dos años al punto tal de convertirse en uno de los favoritos de la cúpula cartista.
La capacidad negociadora de Latorre, no solo en el debate parlamentario, sino en la convivencia y el equilibrio de poder interno (el coloradismo tiene una mayoría abrumadora en la cámara) quedó reflejada en la conformación de la mesa directiva. Meza, vicepresidente primero, es un oficialista díscolo, y Jorge Ramón Ávalos Mariño, el vice segundo, pertenece al Partido Liberal.
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