El Congreso ya está moviendo sus fichas para definir quiénes se quedarán con la Contraloría General de la República. Después del supuesto pacto entre Camilo Benítez y su segundo, Augusto Paiva, aparentemente se efectuaría un cambio favorable a los colorados. En el ojo de la tormenta se encuentra la figura de Armindo Torres, actual director de Declaraciones Juradas de la CGR, quien suena con fuerza para ocupar el puesto de subcontralor.
La clave de esta posible jugada del oficialismo radicaría en un favor devuelto, como el supuesto "blanqueo" que la Contraloría, a través de la dirección que maneja Torres, le habría hecho al presidente Santiago Peña en el marco de una denuncia por enriquecimiento ilícito.
Benítez y Paiva arman un bloque para retener la Contraloría con apoyo de colorados y liberales
Torres fue la cara visible del informe que concluyó que no existen inconsistencias en el crecimiento patrimonial de Peña, un resultado que fue interpretado por la oposición como un guiño al mandatario. Pero Torres, leal a Benítez, es un funcionario alejado de los conflictos políticos y tiene la simpatía de sus colegas y una parte de la prensa por su perfil técnico.
Esta maniobra, sin embargo, implicaría una traición a Paiva, quien, pese a ser el actual subcontralor y contar con aspiraciones de continuar en el cargo, quedaría fuera del esquema oficialista que busca una dupla full colorada al frente del órgano extrapoder.
La senadora liberal Celeste Amarilla es una de las voces más críticas contra esta pretensión de Honor Colorado. "Sabemos que los oficialistas desean que sea un contralor colorado", denunció la legisladora, quien apuntó al riesgo de perder la independencia de la CGR.
Amarilla recordó el "pacto de caballeros" por el cual el contralor designado era del signo político opuesto al del gobierno de turno, un principio ético que, según la congresista, el oficialismo ha roto al buscar acaparar todos los espacios de poder.
"Ellos rompieron un pacto de ética, no son caballeros", disparó. Para Amarilla, Benítez pasó "de ser independiente a ser obediente" al poder de turno. La pretensión de una dupla completamente colorada al frente de la Contraloría la convertiría, en palabras de la senadora, en una "institución inocua", incapaz de cumplir su rol de control y fiscalización.
En este contexto de tensión, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) busca presentar su propia alternativa. Nuevo Liberalismo, la facción dominante de la formación, y el Frente Radical, el movimiento disidente, negocian una terna de consenso para contrarrestar el avance oficialista. El diputado Jorge Ávalos Mariño ya se apuntó a la carrera.
El próximo jueves, el Senado iniciará las audiencias públicas para evaluar a los 49 candidatos para contralor y subcontralor. La hegemonía colorada juega a favor de Benítez, si bien no cuenta con el apoyo de toda la cúpula republicana. Aun así, juntos, Paiva, de extracción liberal, y Benítez podrían reunir las voluntades necesarias para seguir al frente de la CGR más allá del 1 de noviembre. Con todo, la irrupción de Torres supone abrir el juego en una etapa definitoria.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.