La renuncia de Rocío Abed al liderazgo de la bancada oficialista en Diputados y el posterior desembarco de los precandidatos a la intendencia de Ciudad del Este en Mburuvicha Róga son dos movimientos de un mismo juego dentro del oficialismo. Estos hechos delinean una reconfiguración de fuerzas en Alto Paraná, donde los clanes buscan reafirmar su influencia tras una derrota electoral humillante, mientras el vicepresidente Pedro Alliana emerge como árbitro de cara a las municipales de octubre.
Abed, esposa del director paraguayo de Itaipú, Justo Zacarías Irún, y cuñada del senador Javier Zacarías Irún, justificó su dimisión al frente del bloque de Honor Colorado en la cámara baja por "razones académicas" y la necesidad de fortalecer el trabajo preelectoral en Alto Paraná.
Chamorro se lanza en CDE, pero los Zacarías buscan la bendición de Alliana para imponer a Álvarez
Sin embargo, este paso al costado con "permiso" se lee como una consecuencia lógica después del revés sufrido por el Partido Colorado en las elecciones de Ciudad del Este de noviembre, cuya responsabilidad es endilgada por ciertos sectores al Clan Zacarías. Abed había rechazado previamente la culpa y la atribuyó a disputas por espacios de poder, ya que existía un "celo" por el cargo que ocupa su esposo en la binacional.
En paralelo, la definición de la candidatura oficialista para recuperar la intendencia de Ciudad del Este entró en una fase crucial. Honor Colorado decidió apostar por una interna con dos postulantes: el empresario Rigoberto Chamorro y el excónsul en Foz de Iguazú, Magno Álvarez. Ambas precandidaturas fueron presentadas formalmente y por separado al vicepresidente, quien integra el comando político y es hoy una figura central para cualquiera con ambición electoral dentro del oficialismo.
El respaldo que cada precandidato llevó a la reunión con Alliana revela el mapa de alianzas y la pugna subyacente. Chamorro llegó arropado por el gobernador de Alto Paraná, César "Landy" Torres, y la diputada Liz Cristina Acosta Brítez. En la vereda opuesta, Álvarez fue encumbrado por el núcleo duro del clan: Justo Zacarías, Abed y Javier Zacarías.
La estrategia declarada del movimiento es promover una competencia armónica, basada en propuestas y sin agravios. El senador hizo hincapié en este punto y dijo que el oficialismo apostaba a unas internas sin choques, donde gane "quien convenza mejor a la gente" y el que pierda se comprometa a apoyar al candidato final en las generales.
La derrota municipal dejó al coloradismo esteño fragmentado y la familia Zacarías, a través de Álvarez, necesita recuperar terreno político y control sobre un feudo clave.
Alliana, en este escenario, se erige como el poder moderador y la llave para el respaldo de la cúpula nacional. Su bendición, que ambos bandos buscan con ansiedad, no solo puede inclinar la balanza en las internas de junio, sino que también sella alianzas de cara a la carrera política de cara a 2028.
La visita de los Zacarías con Álvarez fue, en esencia, una movida para consolidar su precandidatura ante la única instancia que puede conferirle legitimidad incontestable frente a Chamorro y su respaldo gubernamental regional.
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