En la cadena cárnica paraguaya crecen las crÃticas sobre la formación de precios, en un contexto donde la cotización se mantiene elevada e impacta en el bolsillo de los consumidores. Los productores apuntan nuevamente a una especulación y plantean un análisis profundo sobre el funcionamiento del mercado, en una clara alusión al rol de los grandes frigorÃficos.
Una de las cuestiones que tiene directa incidencia en los precios pasa por el comportamiento de la industria frigorÃfica, que prioriza la exportación ante mejores precios en el exterior, y la supuesta reducción deliberada de la faena. A mayor demanda y menos oferta en el mercado interno, el precio de la carne se dispara en las góndolas para el consumidor final.
La semana pasada, los supermercadistas habÃan responsabilizado a la escasez por el alto precio de los cortes. Sin embargo, para los productores la presunta falta de carne debe ser aclarada por los frigorÃficos.
"Si miramos los datos, en el primer trimestre del año el complejo industrial utilizó solamente alrededor del 32% de su capacidad instalada, y la faena cayó cerca de un 29% en comparación con el mismo perÃodo del año pasado. Ganado listo para faena hay, por lo tanto, no parece que el problema pase por una falta de oferta primaria", apuntó un productor a LPO.
La Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) habÃa analizado la estructura del sector cárnico, la formación de precios y el nivel de competencia a lo largo de toda la cadena de valor, y logró identificar un alto grado de concentración en la industria frigorÃfica, donde un reducido número de actores concentra una parte significativa del mercado.
Esta configuración respondÃa a caracterÃsticas propias del sector, sin que ello implicara por sà mismo una infracción a la normativa de competencia, aunque la Conacom ya advertÃa que ese tipo de estructura podÃa generar condiciones para eventuales conductas anticompetitivas.
Entre los principales hallazgos, la Conacom habÃa destacado que alrededor del 90% de la carne producida en el paÃs se destinaba a la exportación, mientras que solo un 10% quedaba para el mercado interno, lo que posicionaba al consumo local como un segmento secundario dentro de la dinámica de la cadena cárnica.
A este panorama se suma la situación financiera de los productores, marcada por niveles de endeudamiento acumulados tras varios años de dificultades. Este contexto presiona a parte del sector a reducir su escala o incluso salir de la actividad, algo que impacta en la dinámica general de la cadena.
La caÃda del dólar aparece como otro factor determinante. Mientras los productores comercializan su ganado en moneda extranjera, la mayorÃa de sus costos operativos se mantienen en guaranÃes, lo que genera una pérdida de ingresos reales cuando la divisa estadounidense se debilita. Este desfasaje agrava la rentabilidad, especialmente en segmentos intermedios de la producción.
También se observa un desajuste en la estructura de precios dentro de la cadena. El valor del ternero se fija en guaranÃes, cuando el ganado terminado está vinculado al dólar, lo que traslada el impacto del tipo de cambio a ciertos eslabones, en particular a los recriadores.
La situación de la carne para consumo doméstico asoma con fuerza en la agenda pública, ahora potenciada por la apreciación del guaranà y potenciales distorsiones en los precios de los productos de la canasta básica. El presidente Santiago Peña admitió una posible manipulación y adelantó este lunes que tanto la Sedeco como la Conacom verificarán si existen abusos en las góndolas de los supermercados.
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