El sector ganadero paraguayo enfrenta un proceso de concentración acompañado por la salida de miles de productores en los últimos años, con efectos que trascienden lo económico e impactan también en el ámbito social, especialmente en zonas rurales donde la actividad genera empleo directo y sustento familiar. A su vez, los supermercadistas advierten sobre la escasez de carne, algo que el ministro Carlos Giménez relativizó.
Según los productores, esta dinámica se da en un contexto en el que los pequeños y medianos establecimientos siguen representando la mayor parte del hato ganadero, aunque con menores márgenes frente a los grandes actores del mercado.
La coyuntura cambiaria, marcada por la baja del dólar, continúa presionando la rentabilidad del sector, algo que afecta con mayor intensidad a los productores de menor escala, mientras que los establecimientos más grandes logran mejores condiciones comerciales y mayor capacidad de adaptación.
"La caÃda sostenida del dólar está impactando directamente en la rentabilidad de la ganaderÃa paraguaya, especialmente en los pequeños y medianos productores, que hoy enfrentan mayores dificultades para sostener sus costos operativos", apuntó a LPO Marcio Phol, productor ganadero.
Phol explicó además que esta situación ya empieza a reflejarse en una reducción de la actividad en algunos establecimientos y, como consecuencia, en la pérdida de empleos en el sector, lo que genera un efecto económico y social importante en las zonas rurales del paÃs.
En paralelo, la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) reportó una disminución en la disponibilidad de costilla en los comercios, uno de los cortes más demandados en el paÃs. Según el gremio, las recientes lluvias afectaron la transitabilidad de los caminos rurales, lo que dificultó el traslado de ganado hacia los frigorÃficos.
Esta situación impactó directamente en la faena, que se redujo a menos de la mitad de su nivel habitual, y generó en efecto una menor oferta de carne en el mercado. Ante la escasez de animales para procesamiento, los frigorÃficos registran limitaciones para abastecer a los supermercados, especialmente en cortes especÃficos como la costilla.
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Como consecuencia, los precios al consumidor mostraron un incremento, con valores que parten desde los G. 42.000 por kilo en opciones más económicas y se acercan a los G. 50.000 en cortes de mayor calidad, como la costilla premium o el vacÃo. A este escenario se suma una tendencia internacional de encarecimiento de la carne, lo que también limita la posibilidad de importar desde Brasil, donde los precios se mantienen elevados.
Frente a este contexto, el ministro de Agricultura y GanaderÃa, Carlos Giménez, negó que hubiese escasez de carne en el mercado y anunció una nueva feria para el 6 de mayo, en la que se ofrecerán cortes de carne vacuna a precios accesibles.
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