La Junta Municipal de Asunción volvió a encender las alarmas este jueves al fracasar por segunda vez consecutiva en su intento de reunir quórum para dar ingreso oficial al nuevo contrato colectivo impulsado por la administración de Luis Bello, lo que dejó al descubierto una crisis institucional sin filtros a pocos días de las elecciones municipales.
El portazo del legislativo no responde a una mera ausencia reglamentaria, sino a una fractura transversal dentro de la propia bancada de Honor Colorado, donde los concejales oficialistas optaron por dinamitar los números del Ejecutivo para evitar costos políticos en plena recta final de la campaña.
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La estrategia de vaciamiento de la sala de sesiones tuvo como principales protagonistas a figuras del riñón oficialista y candidatos a la reelección como Karina Acuña y César "Ceres" Escobar, quienes brillaron por su ausencia en ambas sesiones y dejaron completamente solo al intendente en su pulseada con los sindicatos.
Ante la parálisis en la Junta, los tres sindicatos más importantes de la Municipalidad, Simuca, Sitrama y Sinoema, desataron una reacción furiosa con la toma de dependencias de la comuna y una serie de bloqueos intermitentes sobre la avenida Mariscal López para exigir respuestas inmediatas.
Los referentes gremiales endurecieron el tono y avisaron que la negativa de los ediles colorados a tratar el contrato colectivo ponía en serio riesgo el caudal de votos para el próximo 4 de octubre.
Entre gritos de protesta en los pasillos de la institución, las bases amenazaron con declarar un paro general indefinido y activar un contundente "voto castigo" contra los concejales que dieron la espalda a las reivindicaciones laborales de los trabajadores municipales.
Obligados por el desborde en las calles y la presión de las organizaciones, las autoridades del legislativo comunal resolvieron convocar de urgencia a una tercera sesión extraordinaria fijada para mañana viernes a las 10, en un intento desesperado por descomprimir el conflicto. En los pasillos de la Municipalidad dicen que el propio Camilo Pérez tuvo que intervenir para bajar línea a sus concejales.
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Desde las bancadas opositoras interpretan esta inédita rebelión interna como la prueba más fehaciente de la pérdida de autoridad de Luis Bello, convertido en un administrador sin poder real sobre la Junta, tras una seguidilla de roces con sus concejales.
La primera hipótesis que baraja la oposición apunta a que el desplante de los ediles cartistas responde a un cálculo de supervivencia ante el desgaste de la gestión del intendente, por lo que optaron por dejarlo solo para blindar así sus propias chances electorales a escasos diez días de las elecciones.
Otra lectura que circula entre las bancadas sugiere que el bloqueo al convenio es síntoma de un freno notorio en la campaña de los concejales oficialistas, quienes habrían tirado toda la carne al asador en las internas y ahora guardan la artillería de cara al Día D.
Fuentes del propio legislativo deslizan que el quiebre podría obedecer a una fractura mayor dentro de las terminales del movimiento, donde el costo político de cargar con las exigencias sindicales se traslada deliberadamente a la intendencia para evitar que la sangría salpique de lleno las aspiraciones de Camilo.
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