El intendente de Asunción, Luis Bello, avanza sin obstáculos en la "desnenechización", como los funcionarios municipales bautizaron al proceso de destitución de la plana mayor de directores leales a Óscar "Nenecho" Rodríguez. La barrida, ya en marcha, es supervisada de cerca por Raúl Latorre, presidente de la Cámara de Diputados y padrino político del nuevo jefe comunal.
El saneamiento de los cargos administrativos se aceleró luego de que se confirmara la acusación que presentaron anoche los fiscales Jorge Arce, Marlene González y Silvio Corbeta de la Unidad de Delitos Económicos, contra Rodríguez, su ex jefe de gabinete Wilfrido Cáceres y otras 14 personas por asociación criminal en el caso conocido como "detergente de oro", un compra opaca de insumos durante la pandemia.
Mientras Bello apuraba la salida de los nenechistas, Karina Acuña, una dirigente del equipo de Latorre, asumía la banca que dejó vacante el nuevo intendente. La periodista y funcionaria de Diputados se encuentra salpicada por la Operación Morfeo, que investiga la supuesta venta irregular de medicamentos controlados (como fentanilo contaminado): su hermano Leonardo David Acuña Orué es el dueño de una farmacia que vendía fármacos sin receta, allanada durante el operativo en 2022.
Pero Acuña estuvo a punto de quedarse sin jurar, y no por Morfeo. Jorge "Turi" Capello logró frustrar una maniobra desesperada de los aliados de Nenecho para apoderarse de la banca de Bello y poder ubicar al todavía director de la Policía Municipal de Tránsito (PMT), Enrique Chávez.
En rigor, Chávez es el siguiente en la lista de suplentes del oficialismo. Sin embargo, la mala relación con el secretario de Santiago Peña hizo naufragar la maniobra, con el apoyo de Latorre. Con el arribo de Acuña a la Junta, el cartismo garantiza una mayoría de nueve votos propios. La periodista accedió a la lista de concejales de Honor Colorado gracias a la recomendación del titular de la seccional 20, José Jara, hombre leal a Latorre y consejero del Instituto de Previsión Social (IPS).
Desde su asunción, Bello ha avanzado no solo en el corte administrativo, sino también en una poda general de todas las direcciones de la Municipalidad. El primero en poner su cargo a disposición fue Luis Trigüis, director de Comunicaciones. Tras la renuncia de Nenecho, Trigüis convocó a sus funcionarios para comunicarles la decisión de dar un paso al costado. En cierta forma, se adelantó a los planes de Bello.
No todos asumieron la misma postura. El exsecretario privado de Nenecho, Julio "Bollo" González, se resiste a dejar la Municipalidad, pese a haber sido degradado a asesor de la intendencia para ceder el puesto a una figura cercana a Bello, Rodrigo Fretes, quien fuera apartado del IPS por el desmanejo del call center. Fretes fue candidato a diputado en las últimas generales, bajo el ala de Arnoldo Wiens.
Otro referente que ganó un espacio en el nuevo ejecutivo municipal es Máximo Medina, exdirector de Recursos Humanos de la cámara baja y ahora flamante jefe de gabinete de Bello. En paralelo, Benito Torres, al frente de la asesoría jurídica de la comuna, fue finalmente despedido por Bello.
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En la lista de espera se encuentra la directora del Área Social, Ana María Morel. Víctor López, exdirector del Mercado 4, asumiría en su reemplazo, aunque también suena el presidente de seccional José Basualdo. López podría volver a su cargo tras haber sido desvinculado por el interventor Carlos Pereira.
La depuración se viene realizando de forma lenta, pero sin pausa, y conociendo sobre quiénes avanzar. Algunos directores que responden al secretario de la Presidencia se encuentran blindados "hasta un cierto punto", ya que las destituciones dependen en buena parte de Latorre.
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