El megaasalto registrado esta madrugada en Santa Rita volvió a exponer las falencias en materia de seguridad en la zona fronteriza con Brasil. Según fuentes policiales, la operación fue ejecutada por una banda integrada por ciudadanos brasileños vinculados a grupos criminales como el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho.
El ataque de este martes, donde se usaron 50 kilogramos de explosivos para dinamitar las bóvedas de tres bancos, se suma a una larga lista de atracos fronterizos que, para sectores de la propia Policía Nacional, ponen al descubierto una preocupante complicidad dentro de la Dirección de Policía de Alto Paraná, pese a las fuertes inversiones anunciadas por el presidente Santiago Peña y el Consejo de Defensa Nacional (Codena).
La tendencia es llamativa: desde 2017, unos 13 asaltos tipo comando golpearon el corredor sur del departamento de Alto Paraná; de ese total, cinco ocurrieron durante la gestión de Enrique Riera al frente del Ministerio del Interior.
El asalto con explosivos a un banco en Naranjal expone las fallas del plan de seguridad del Gobierno
El episodio también lleva a cuestionar la distribución de los más de 10.000 nuevos efectivos incorporados a la Policía. Es que una gran parte fueron destinados a tareas administrativas apenas egresaron de la academia, favorecidos por un sistema de padrinazgos que, según dijeron fuentes internas a LPO, se fortaleció durante el paso de Carlos Benítez, actual viceministro de Seguridad Interna, por la comandancia.
De acuerdo con los primeros informes, los objetivos de la banda fueron las sucursales de Banco Familiar, Banco GNB y Ueno Bank ubicadas sobre la Ruta PY06, además de una casa de cambios que se salvó de los explosivos. Unos 20 integrantes, movilizados en cinco vehículos, actuaron con precisión y rapidez: en apenas 15 minutos hicieron detonar las sedes de los dos primeros bancos.
Los asaltantes también ingresaron a Ueno Bank, donde redujeron a un funcionario y a un guardia de seguridad, a quien despojaron de su arma de fuego.
Para custodiar toda esa concentración de entidades financieras apenas había cuatro agentes de la Comisaría 18 apostados en una patrullera. Los uniformados fueron rodeados por los delincuentes, que lograron reducir a uno de ellos, desarmar a todos y tomar temporalmente como rehén a un efectivo.
"La Dirección de Policía de Alto Paraná está totalmente corrompida e involucrada en estos asaltos. ¿Cómo se explica que solo haya cuatro policías para semejante cantidad de instituciones? Benítez tiene mucha responsabilidad en esta equivocada distribución de personal. De los 10.000 egresados, cerca del 70% terminó en oficinas o en dependencias de investigaciones donde no colaboran en nada. En la Policía nadie responde a (César) Silguero, todos responden a Benítez", dijo a este medio un alto miembro del área de seguridad del Gobierno.
En los últimos años se intentó reforzar la presencia policial en ese corredor fronterizo. Sin embargo, las medidas duraron pocas semanas y nunca derivaron en resultados concretos ni en la captura de los responsables de los sucesivos golpes.
"¿Conocés a alguno de los detenidos por estos megaasaltos que realmente haya terminado en prisión? Se hacen allanamientos, se captura a uno o dos sospechosos y ahí termina todo. Después no se comprueban las responsabilidades. Este caso también va a terminar en el oparei", sostuvo una fuente de Codena.
Respecto al botín, los directivos de Banco GNB confirmaron que el monto rondaría los G. 2.000 millones, aunque aclararon que los billetes sustraídos carecen de valor comercial debido a que se activó el sistema de entintado. Por su parte, Banco Familiar informó que hasta el momento resulta "imposible" determinar el monto exacto de lo robado. La Policía identificó a dos de los presuntos asaltantes: uno de ellos sería un suboficial.
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