A pesar de que el oficialismo cuenta con los recursos municipales y del Gobierno central, los concejales y dirigentes de la capital comienzan a inquietarse por la falta de fondos para sostener las demostraciones de fuerza que, en los últimos meses, se vienen realizando en las distintas seccionales tras la oficialización de la postulación de Camilo Pérez a la intendencia de Asunción.
Se trata de eventos multitudinarios de afiliados al Partido Colorado que, en gran parte, se organizan "a puro pulmón", con el dinero de los precandidatos a concejales y de los pocos dirigentes que aún conservan espacios en el Estado luego de que Luis Bello reemplazara en el cargo a Óscar "Nenecho" Rodríguez.
Los equipos del cartismo en la capital mantienen una agenda apretada de actividades con un único objetivo: demostrarles a Raúl Latorre -jefe de campaña de Pérez-, Jorge "Turi" Cappello y Luis Fernando "Luifer" Bernal -otro miembro clave del comando oficialista en Asunción- el nivel de adhesión a la campaña del presidente del Comité Olímpico Paraguayo, que deberá superar primero las internas partidarias de junio.
Cada evento maneja, por lo bajo, un presupuesto que oscila entre los G. 80 millones y los G. 200 millones, montos que empiezan a llamar la atención de los propios concejales ante el temor de quedarse "sin combustible antes de llegar a junio".
Pero en el fondo se trata de un viejo reclamo. Las bases coloradas exigen desde hace tiempo al presidente Santiago Peña que cumpla su promesa de abrir espacios en el Ejecutivo, con el propósito de oxigenar a aquellos liderazgos locales que hoy sostienen la campaña con recursos propios.
"Cómo se financian estos encuentros entre amigos es una locura. Gastar G. 10 millones en un encuentro se entiende, pero 50, 80 o 200 millones es una barbaridad. Me preocupa que se queden sin combustible", reconoció a LPO un concejal colorado de Asunción que busca conservar su banca este año.
En campañas pasadas hubo concejales que llegaron a vender sus autos e hipotecar sus casas para movilizar a los votantes y sobrevivir hasta el Día D. En su mayoría, lograron ingresar a la Junta Municipal, lo que les permitió saldar deudas y recuperar la confianza del sistema financiero para acceder más tarde a nuevos préstamos en busca de la reelección.
Actualmente, un precandidato a concejal en Asunción administra, como mínimo, un presupuesto que va de los G. 800 millones a los G. 1.500 millones para sostener su estructura. Esa inversión puede duplicarse si opta por abandonar el perfil bajo y posicionarse mediáticamente, una estrategia que le obliga a redoblar esfuerzos para que el electorado recuerde su nombre y su cara.
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Hoy por hoy, pedir recursos o espacios dentro del oficialismo es visto como un "acto de defunción política", ya que puede provocar que los líderes de la campaña marginen al solicitante. Ante este escenario, en las seccionales piden a Peña y al comando capitalino "gestos de empatía" hacia una dirigencia que, hasta ahora, ha asumido gran parte de los gastos de campaña con recursos propios, en un intento por preservar sus puestos de trabajo y aspirar a algo más a partir de octubre.
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