Trece toneladas de oro salieron del país en camiones filmados de madrugada y, dos años después, el Estado todavía debate con gravedad de seminario metafísico si están en Basilea o en Londres. |
En la novela que inauguró la distopía moderna, los ciudadanos viven en casas de vidrio para que nadie tenga nada que esconder. Zamiatin escribió "Nosotros" en 1920 y omitió un detalle que la Argentina de 2026 vino a corregir; el vidrio puede instalarse en una sola dirección. Acá el contribuyente es traslúcido -biometría, percepciones, trazabilidad, cada peso con partida de nacimiento- y la bóveda es de cemento. Trece toneladas de oro salieron del país en camiones filmados de madrugada y, dos años después, el Estado todavía debate con gravedad de seminario metafísico si están en Basilea o en Londres*. No estamos ante un escándalo de corrupción. Estamos ante un problema aritmético.
La Teología de la Tabla de Multiplicar
El Estado Único de Zamiatin venera la tabla de multiplicar como un ícono; nunca se equivoca. Sus habitantes no tienen nombre sino número, marchan de a cuatro, y su ingeniero jefe describe los rostros ajenos como figuras geométricas. La crítica especializada demostró hace décadas que esa sociedad matemática es matemáticamente analfabeta. Solo cita matemáticos antiguos -Pitágoras, Euclides, Newton-, solo confía en los números enteros y en las cuatro reglas, y considera amenazante todo lo que exceda ese catecismo. Los herejes, en cambio, dominan los números transfinitos y las geometrías no euclidianas. La rebelión no es irracional, es la razón liberada del obscurantismo aritmético del poder.
La analogía resulta tan exacta que da vergüenza escribirla. Un gobierno que gobierna con una resta - "no hay plata"- y una identidad contable -equilibrio fiscal- exhibe la misma devoción pitagórica; la creencia de que sumar, restar, multiplicar y dividir alcanzan para explicar el universo, y que quien introduzca una variable adicional está haciendo política. Los pitagóricos ahogaron a Hípaso de Metaponto por descubrir que la raíz de dos no era una fracción. Nosotros somos más piadosos, al que descubre la irracionalidad lo mandamos a una comisión del Senado.
El Activo Imaginario
Lo que descalabra a D-503, el narrador de "Nosotros", no es una bomba, es la raíz cuadrada de menos uno**. Un número que existe, opera y no puede reducirse a la contabilidad de los enteros. Vive en otro eje.
El oro del Banco Central es, en sentido estricto, un número imaginario. Tiene parte real -lingotes de peso específico, dureza y número de serie, físicamente apilados en las bóvedas del Banco de Inglaterra- y tiene parte imaginaria, una cuenta a la orden del Banco de Pagos Internacionales, con sede en Suiza, donde el metal figura sin estar. Cuando el presidente del BCRA declaró ante el Senado que el oro "se trasladó y se depositó en el BIS, en Suiza, que es donde sigue estando", no mintió como miente un político; mintió como contesta un operador. El Senado preguntó por el eje real - ¿dónde está? - y la respuesta llegó por el eje imaginario - ¿a nombre de quién figura? -. Dos magnitudes distintas expresadas con la misma palabra: "está".
Ahí asoma la antropología del hombre de finanzas. Para quien pasó su vida profesional en mesas de dinero, un activo no tiene domicilio; tiene contraparte, custodio y registro. La ubicación física es una superstición de contadores provincianos; lo real es el asiento. Es un dialecto legítimo dentro de una sala de trading y una catástrofe institucional cuando se lo habla desde el sillón de un banco central. Porque el día que un juez extranjero pregunte de quién es ese oro, no va a leer la jerga, va a leer dónde están los lingotes.
Mas Alla del Muro Verde
El Estado Único está rodeado por el Muro Verde, una pared de cristal que separa la ciudad perfecta del mundo salvaje. Todo lo que amenaza vive afuera. La Argentina perfeccionó el dispositivo, puso afuera sus reservas.
Y no en cualquier afuera. En septiembre de 2026, el mismo gobierno cuyo presidente se declaró admirador confeso de Margaret Thatcher anunció por cadena nacional sanciones contra las petroleras que operan en Malvinas*** sin aval argentino, una investigación sobre cuarenta y cinco personas y empresas, y una base naval en Tierra del Fuego. El giro llegó después de que Donald Trump insinuara que podría revisar la neutralidad histórica de Washington en la disputa, gesto que en Buenos Aires se leyó de inmediato como respaldo y en Londres como ruido.
Detengámonos en la escena, porque es de una perfección literaria que ningún novelista se atrevería a firmar; un gobierno declara la guerra económica al propietario de la caja fuerte donde duerme su oro. Si el Reino Unido responde defendiendo a Rockhopper y Navitas, el activo más líquido y menos embargable del patrimonio argentino queda a minutos de los tribunales que decidirían su suerte. La soberanía enunciada por cadena nacional y la soberanía efectiva sobre el metal corren en direcciones opuestas, cuanto más patriótico el discurso, más rehén el lingote. Los Guardianes del Estado Único vigilaban a los ciudadanos; acá los ciudadanos vigilan un tesoro que está del otro lado del Muro, custodiado por el adversario, y se enteran por el gremio bancario.
Los Guardianes piden Permiso
Falta el órgano de control. El titular del Central-cuyo pliego aun no fue aprobado, luego de casi tres años. Preside "en comisión") afirmó ante el Senado que las operaciones con el oro fueron auditadas sin observaciones. La Auditoría General de la Nación aclaró que todavía analiza la documentación, que el BCRA entregó con más de un año de demora, y que el balance 2025 sigue sin tratarse. La institución que audita depende del auditado para poder auditar; el Buró de Guardianes invertido, el vigilante pidiendo turno. Dos años de opacidad no son una demora administrativa, son un método.
Mientras tanto, avanza la reforma de la Carta Orgánica, que exigiría dos tercios de ambas cámaras para remover al presidente del BCRA. En "Nosotros", el Benefactor es reelecto por unanimidad cada Día de la Unanimidad, con las urnas como liturgia. Acá la unanimidad se consigue más barato, se eleva el quórum hasta volverlo inalcanzable. No hace falta ganar la votación; alcanza con volverla imposible.
La Gran Operación
Al final de la novela, el Estado Único ordena la Gran Operación; extirpar la fantasía, ese gusano que corroe la obediencia. Aquí hubo una innovación. La imaginación no se extirpó, se monopolizó. El ciudadano debe ser literal, contable, verificable ante cada organismo; el poder conserva el derecho exclusivo a lo imaginario. Ellos pueden declarar que el oro está donde no está, que la auditoría concluyó cuando no concluyó, que las islas son irrenunciables mientras el respaldo del país descansa en la capital de quien las ocupa. La fantasía no fue abolida, fue simplemente estatizada.
I-330, la hereje, desarma a D-503 con un argumento matemático. Si no existe el número final, tampoco existe la revolución final. Todo régimen que se anuncia como término de la historia -la última batalla, el equilibrio definitivo, el fin del ciclo- confiesa con eso su propia naturaleza. Zamiatin lo llamó entropía disfrazada de energía, la quietud que se presenta como movimiento.
Estamos, entonces, frente a una distopía de manual, aunque menos vistosa que las del cine. No hay pantallas ni uniformes. Hay un país donde el ciudadano es de vidrio y la bóveda es opaca; donde el tesoro nacional descansa detrás del Muro, en las arcas del adversario; donde el guardián pide permiso al vigilado y el Benefactor se blinda con dos tercios; donde un ministro y un presidente del Central que compartieron veinte años de bancos internacionales y una consultora hablan del patrimonio público en el idioma privado del mercado.
El oro argentino no está perdido. Está integrado; reducido, como la nave de Zamiatin****, al procedimiento que sirve para acotar aquello que no puede definirse con precisión. Sigue en los balances, con su parte real y su parte imaginaria, y ninguna de las dos está acá. Zamiatin fue el primer autor censurado por el Glavlit por escribir algo así. Nosotros lo llamamos, sin ironía, estados contables auditados.
*Referencias periodísticas, matemática y literaria:
*El bloque justicialista: Sostiene que los lingotes están físicamente custodiados en el Banco de Inglaterra aunque registrados a la orden del organismo suizo, y reclama explicaciones por las 13 toneladas, y la AGN aclaró que la revisión sobre la trazabilidad sigue en análisis por la demora de más de un año del BCRA en dar acceso a la información.
**Raíz cuadrada de menos uno: Para hallar la raíz cuadrada de un número negativo, debemos ir más allá de los números reales. Los números complejos se consideran una extensión de los números reales del plano a la recta, lo que implica un concepto matemático importante llamado "números imaginarios". Aquí, el término "imaginario" se emplea porque ningún número real contiene cuadrados negativos.
***Sobre Malvinas: la medida apunta contra 45 personas humanas y jurídicas por actividades de exploración y explotación de hidrocarburos, y se anunció un día después de la base naval en Tierra del Fuego. Los senadores peronistas citaron al Congreso a Santiago Bausili por el destino de las reservas de oro.
****La nave de Zamiatin: La nave de la novela Nosotros de Yevgueni Zamiátin se llama Integral. Es la nave interestelar diseñada para llevar la ideología y el orden matemático del Estado Único a otros planetas.
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