El Presidente no escatima contradicciones para sostener el relato de su gobierno. |
Sigue habiendo una ventaja para Milei. La entienda él, sus estrategas o simplemente sea asà el personaje, el Presidente no escatima contradicciones para sostener el relato de su gobierno en una praxis que mezcla fingir demencia con tomar por boludo al otro, a veces incluso en el mismo párrafo. En eso, todavÃa saca una diferencia clara frente a "la casta", que conserva cierto prurito para contonearse con los vientos de ocasión y le regala tiempo y agenda a un oficialismo que solo mantiene el norte cuando se trata de identificar al enemigo con el cual pretende polarizar. La distancia con el peronismo se vuelve evidente en el modo en que ambas fuerzas tratan a sus potenciales corruptos: uno sigue sin poder hablar del tema, mientras Milei cuestiona a Majul por hablar poco de Insaurralde a la vez que despide a Adorni con un emotivo abrazo. Chapeau para los estrategas violetas: aun en medio de la crisis -que es por la malaria y no por la cascada- les miden el aceite a las usinas peronistas y les clavan una agenda que deberÃa resultar más vergonzante para los libertarios, por actualidad, que para el panperonismo.
Cuando en el lejanÃsimo 1.º de marzo de este año el presidente Javier Milei quiso instalar "la moral como polÃtica de Estado", él -o, mejor dicho, su estratega- asumÃa algo central para este 2026: el orden macro iba a seguir asfixiando la micro y el plan económico tenÃa, como única polÃtica de recomposición del ingreso, la baja de la inflación, aun cuando ésta llegara a costa de mayor recesión. No es un mal plan. El núcleo electoral duro de cara a 2027 -tal como quedó demostrado en las elecciones de 2025- empieza a asimilar integralmente la composición del voto que tuvo JxC y está concentrado en sectores con un profundo sesgo antiperonista, mayoritariamente ubicados en el universo de mayor poder adquisitivo, capaces de gambetear el achique de la economÃa y beneficiarse de la combinación de orden macro y dólar atrasado. Hay un pucho que falta para llegar al 45% y evitar un ballotage. Para ese sector -la clase media empobrecida que habita en los grandes conurbanos y, sobre todo, en las capitales del NOA y el NEA-, el discurso moralista le sigue permitiendo al Presidente, cuyo partido está ausente en la gestión territorial, capturar el descontento acumulado contra las "castas de proximidad": intendentes y gobernadores que sostienen su poder con las mismas prácticas que alimentan el cuestionamiento de quienes están afuera y el resquemor de quienes están adentro. Traducido: en 2023 Milei gana en todas las capitales del norte argentino, salvo Santiago del Estero, no solo por cierta retracción del aparato local, sino porque en esa elección los votantes encuentran una válvula de escape para su bronca contenida contra una práctica y un sistema que podrÃan resumirse asÃ... "Acá todos sabemos cuánto maneja el gobernador y sus amigos; mirá si nos va a impresionar un Flipper que se compró Adorni".
AsÃ, la lucha contra la corrupción no funciona como una demanda ética a representar, sino como la narración del enemigo al que se debe derrotar. Por eso Adorni, Libra o los audios de Spagnuolo no anulan la posibilidad de reeditar la corrupción del peronismo/kirchnerismo ni de agitar videos con dólares, sea en un placard o en una oficina,: más que juzgar sucesos viejos, eso reactiva la memoria del sistema vigente allà donde todos se conocen, desde La Banda del RÃo Salà hasta Hurlingham.
Aunque basta con hojear el ultracitado Los ingenieros del caos, de Giuliano Da Empoli, para entender lo básica y unidimensional de la estrategia libertaria, pareciera que tanto quienes buscan "emprolijar" el modelo como aquellos que deberÃan representar una alternativa al ciclo violeta corren a la saga de la agenda que les impone Milei. Dan por sentado que sus lÃmites -ostensibles, tanto como lÃder polÃtico como en relación con su plan económico- decantarán en un ciclo nuevo, y entonces discuten su sentido y su protagonista. Eso le permite a Milei seguir transitando casi sin molestias la construcción de una escenografÃa donde puede prescindir del león y de la motosierra, pero no del discurso rabioso para identificar de manera brutal y primaria al que tiene enfrente. Claro que al oficialismo le queda enfrentar una economÃa que en la mayorÃa de los hogares argentinos está haciendo estragos: basta con ver el incesante crecimiento de la mora junto con la baja en el consumo de leche. Pero apuesta a una inflación en cero, al ordenamiento de todo el antiperonismo detrás de una sola oferta y a gritar "inmorales", "ensobrados" y "corruptos" mientras negocia con Comodoro Py, convencido de que su público no cuestiona dólares que aparecen en placares o pendrives. Ya lo explicó la psicologÃa: la indignación es polÃticamente correcta y la rabia es un placer personal. En tiempos donde estos no abundan para una gran mayorÃa, Milei les sigue brindando el más barato, el más disponible y, tal vez por eso, el más difÃcil de discutir.
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Tenes un problema amigo. Todos sabemos que Fidanza opera para el PJ. Está bien, son las reglas, y el no se esconde.
Pero a vos no te conoce nadie flaco, tenes una foto impresentable, y argumentas como un neardhental.
Todo tu argumento se resume en Mili es el antiperonismo. Y el antiperonismo es tan estupido que con tal de no votar al peronismo va a seguir votando a este impresentable.
Todo lleno de los mismos reduccionismos, falacias y tautologías de las que te quejas.
Se te ven los hilos de lejos. Sos igual de impresentable que los leoncitos.