Como ya no alcanza el kirchnerismo o el macrismo para explicar la polÃtica, tampoco alcanzará en breve el mileismo. |
Un consenso afirmado entre analistas, periodistas, estudiosos e incluso los propios protagonistas de la polÃtica local es explicar el encumbramiento de Milei como una manifestación mayoritaria de la sociedad en repudio al establishment que administró la democracia desde su regreso en 1983. Algunos pondrán el acento en las extravagancias con las cuales el peronismo llevó adelante su última gestión, otros en la acumulación de fracasos de populistas y pro mercados que dejaron huérfanos a esa porción minoritaria pero decisiva en el juego democrático (los que pendulan de elección en elección) e incluso habrá aquellos que encuentran en el estancamiento notorio de la economÃa argentina en los últimos 10/15 años la aparición de un nuevo sujeto social que no ha podido ser representado por la oferta polÃtica tradicional. Pues bien, Karina y su 3% (y el campeón del crecimiento económico con y sin dinero junto al Messi de las finanzas) están contribuyendo -mal que les pese- a reformatear el sistema polÃtico vernáculo rconfigurando la oferta electoral del 2027 con una novedad inédita desde la elección del 2003: puede ser cualquiera, pero no podrá ser sin una base territorial preexistente.
¿Está finalizado el ciclo de Milei?, No. ¿Está el escenario volviendo al orden binario del ciclo 2003/2023?, tampoco pareciera. Lo que está sucediendo mientras el dólar carretea, el Presidente deja de garpe a Fátima y el peronismo parece incubar un festejo pero con muchas reservas respecto de a quien abrazar para gritar el gol, es que el conjunto de actores que crea el sentido común del poder sintoniza (y de pura causalidad) con un amplio abanico de las clases medias/medias bajas castigadas que siente una apatÃa enojosa que a fuerza de ausentismo viene construyendo un "que se vayan todos" muteado. La anarquÃa de Milei no desembocó en un nuevo orden, sin orden (ya lo saben los pentacampeones) no hay progreso. Sin progreso los activos valen menos, los mercados locales se degradan y aún los vectores que logran escapar de esta trampa -Vaca Muerta- sufre la ausencia de inversores externos o incluso la fuga porque nadie pone un verde si después no se puede llevar dos o, peor aún, si mientras lo ponen no sólo le corren el arco sino que le cambian de deporte. Vale agregar que, para unos 20 millones de argentinos, también la falta de orden (económico, polÃtico, social) le perturba el dÃa a dÃa y le desconfigura el futuro. La matrix o la probada versatilidad de la polÃtica argentina está a punto de encontrar una llave para abrir el cerrojo que ella misma se construyó.
3 para una reforma
"Conmigo 1 peso, 1 dólar"... es notable la poca literatura que aborda el gobierno de De la Rúa. Muchos lo incluyen dentro del proceso de los 90 y la caÃda de la convertibilidad, pero quizás un estudio mayormente centrado en el candidato de la Alianza (y el desarrollo de ésta a partir del 1997) hubiera dado pistas para leer el decurso de Milei. Qué pasa con una sociedad que eligió un Presidente como respuesta a un clima de época y cambia de humor en menos de 2 años llegando al paroxismo de olvidar tal trance a fuerza de bullying y ruido de cacerola. ¿Se equivocó la gente? ¿o se equivocó la polÃtica que sólo hizo seguidismo de aquella gente? Por otra parte, ¿se olvidará muy rápido la gente de Milei y sólo recordará el aspecto meme en el cuál se empecina en incurrir él y su equipo? ¿será un amor de una noche el trance libertario y luego buscará la sociedad una pareja estable y predecible?... "aunque los pueblos parezcan revolucionarios, a la larga son conservadores" recita el espÃritu de Edmund Burke, uno de los padres de la sociologÃa.
Aquello que se cocinaba a fuego lento con mayor o menor estridencia ha empezado a acelerarse con la sucesión de traspiés del gobierno y bajo un mantra de "disciplina fiscal", que emula el punto de torque de la convertibilidad. Tres espacios se encaminan a hacerse cargo de los restos de la experiencia libertaria.
El primero es la centro derecha que desde la radicalización libertaria domina Milei y que, con la absorción del PRO y la desintegración de sus figuras electoralmente potentes -algunas de ellas llevando su transición desdorosamente-, integra su oferta de representación apelando a una visceralidad extrema ("kirchnerismo nunca más") buscando hacer base en la yuxtaposición del votante antiperonista con el votante joven liberal promercado en su versión "masivo bro". Sin territorio más allá de la captura de puntuales porciones del mismo por absorción de figuras del PRO, pareciera encaminarse al 2027 sin que la estación intermedia de octubre de este año le genere mayores expectativas de ir por mas gobernaciones/municipios anticipando una fuerza polÃtica vertebrada sobre el estado nacional y la capilaridad de este, pero sin correlato real más allá de los edificios estatales. Tienen como ventaja el manejo del aparato nacional y de la ausencia de figuras de peso disputándole el tÃtulo a Milei. Tienen cómo desventaja, además de la ausencia de territorio, a un armado polÃtico que empieza en un Milei y termina en otro.
El segundo es el panperonismo, que si uno hace una mirada desde este 2025 podrÃa decirse que incluye figuras que van desde Grabois a Insfran y que, a la vez de este amplio abanico, contiene una asordinada tensión entre el peronismo del amba y el del interior, morigerada tanto por la situación de CFK cómo con la enorme reducción del plantel de gobernadores del PJ. La larguÃsima ausencia del lÃder indiscutido que viene padeciendo este espacio desde la muerte de Néstor Kirchner convive con el insoslayable peso especÃfico de la ex presidenta y pone al próximo turno presidencial como punto temporal máximo que puede soportar esta situación de un status quo sin sÃntesis y sin poder. Todos saben la versatilidad del peronismo para el juego del poder lo que está en duda es si ese termómetro interno que le permitió conectar con grandes mayorÃas está intacto o muchos años de juego de palacio -aún sin palacio- los tienta con ser una fuerza de culto con sede en el 2do y 3er cordón del conurbano.
El tercero, y aquà la novedad, es el espacio de los gobernadores que han empezado a otear el juego grande en el cierre de listas de este año jugando un poco a la bisagra de cuidar el pago chico y construir una referencia nacional y que en el medio entre el cierre de listas y la fiesta del 80 aniversario de ClarÃn -hermosa foto del centro nacional y desarrollista se han sacado los muchachos- encuentran el piolÃn suelto de un gobierno que los extorsiona reteniéndole coparticipación entre festivales de audios e inestabilidad macro. No tienen figura, no tienen conurbano y la gran mayorÃa de ellos ha navegado el primer bienio del ciclo Milei dudando. Pero hay diversidad de territorios y patrocinantes que se entusiasman con una salida por arriba del laberinto armado en esta post grieta y eso vendrá de la mano de gente importante que los ayude a sortear el estigma que en algún momento Macri le puso a un armado de génesis similar. De cómo se contorsionen entre izquierda y derecha y de que propuesta de programa construyen (ojo con tentarse con el post mileismo) dependerá su suerte. Lo que de ellos depende es demostrar la audacia para el premio mayor, por ahora, apenas calientan motores...y no es poco.
Alguno dirá (estas lÃneas se escriben pocos dÃas antes de las elecciones bonaerenses) qué sentido tiene mirar tan para adelante si una corrida o un resultado electoral inesperado puede resetear los panoramas no de cara al 27 sino de cara a diciembre próximo. Pues bien, la democracia argentina ha hecho un entrenamiento profundo en administración de crisis y de todas ha salido reiniciando el sistema polÃtico preexistente, pero, para ello, reordenó los recursos que el momento histórico le brindó. No solo el nombre de Duhalde explica esto, lo ha sido la emergencia de Menem en plena hÃper o la aparición de la hermana Pelloni para poner fin a una dinastÃa polÃtica. Incluso la resiliencia del peronismo después de la 125 y la derrota del 2009. Como ya no alcanza el kirchnerismo o el macrismo para explicar la polÃtica, tampoco alcanzará en breve el mileismo. Éste tiene el margen de ajuste que le permite el tiempo de su mandato constitucional y la enorme ventaja del aparato estatal, pero nadie imagina que los próximos dos años serán con el elenco (y las formas y los acuerdos) que le permitieron llegar hasta aquÃ. ¿Puede Javier Milei quedar encerrado en los lÃmites reales de su capacidad polÃtica?, quizás si hubiera habido mayor estudio sobre el fenómeno de De la Rúa la respuesta surgirÃa con mayor fundamento, por ahora solo puede decirse que entre los pliegues de los recursos que dispone Milei (los personales y los de su función) está esa respuesta, pero lo que no podrá soslayar es la reinvención interna de su espacio y la reconfiguración de los que hoy son alidos y/o oposición.
Por eso, cuando la crisis polÃtica y económica parece a punto de reacomodar el escenario, luce más interesante tratar de adivinar cómo será el mismo. Allà encontraremos una sociedad que parece mucho más permeable al ajuste de lo que se suponÃa, pero también con un agotamiento por la falta de horizonte del mismo que convive con una demanda sobre el estado reconfigurada y la necesidad de resolver el "¿y ahora qué"? que emerge una vez pasado el punto más álgido de la crisis.
Allà puede adivinarse una respuesta. En el 2027 todos los espacios, incluso el oficialismo, van a tener disponible las PASO para ordenar su oferta y, a caballo de una reforma constitucional que se haga eco de la distancia entre la gente y la democracia ordenando los cronogramas electorales, van a poder meter mano a los grandes enclaves institucionales para encarar un proyecto de paÃs a largo plazo con un mÃnimo de consensos necesario para lo que importa: un proceso de crecimiento sostenible, una conducta geopolÃtica en función de ese proceso y una institucionalidad que aspire a lo que la mayorÃa de los pueblos demandan: vivir lo mejor posible sin que le rompan mucho los kinotos.
Torquatto Di Tella, escribiendo sobre el comportamiento de esta mayorÃa silenciosa en pleno post 2001 (el artÃculo es de junio del 2002 y está dentro de la serie de artÃculos que incluye Di Tella en el libro de conversaciones con Néstor Kirchner de ese año) observa lo siguiente "...Pero para analizar adecuadamente el rol de las clases sociales en la polÃtica lo que debe hacerse es empezar por contraponer a los grupos
más organizados, o sea, por un lado el uno por ciento de los más ricos (o
algo más), con sus sólidas asociaciones empresariales y culturales, y por
el otro lado los grupos organizados y participantes activos en el ambiente
popular, o sea sindicatos, cooperativas y sectores intelectuales y artÃsticos.
Todos estos últimos pueden formar quizás un diez por ciento de la
población, o menos, y son tan importantes como los de arriba de la pirámide.
¿Pero qué pasa con el 80 o 90 % restante de la población, el sector "del
medio", que no es sólo la clase media sino también gran parte de los estratos
populares menos organizados? Bueno, puede pasar cualquier cosa, y por
eso las correlaciones dan a veces valores bajos, pero la verdad de la
milanesa está en esa minorÃa activa y organizada..." Ese activo está por reorganizarse después de que ya ha pasado "cualquier cosa". La polÃtica tiene, una vez más, otra oportunidad.
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