La era Milei
Después del derrumbe
Por Pablo Cano
Como ya no alcanza el kirchnerismo o el macrismo para explicar la política, tampoco alcanzará en breve el mileismo.

Un consenso afirmado entre analistas, periodistas, estudiosos e incluso los propios protagonistas de la política local es explicar el encumbramiento de Milei como una manifestación mayoritaria de la sociedad en repudio al establishment que administró la democracia desde su regreso en 1983. Algunos pondrán el acento en las extravagancias con las cuales el peronismo llevó adelante su última gestión, otros en la acumulación de fracasos de populistas y pro mercados que dejaron huérfanos a esa porción minoritaria pero decisiva en el juego democrático (los que pendulan de elección en elección) e incluso habrá aquellos que encuentran en el estancamiento notorio de la economía argentina en los últimos 10/15 años la aparición de un nuevo sujeto social que no ha podido ser representado por la oferta política tradicional. Pues bien, Karina y su 3% (y el campeón del crecimiento económico con y sin dinero junto al Messi de las finanzas) están contribuyendo -mal que les pese- a reformatear el sistema político vernáculo rconfigurando la oferta electoral del 2027 con una novedad inédita desde la elección del 2003: puede ser cualquiera, pero no podrá ser sin una base territorial preexistente.

¿Está finalizado el ciclo de Milei?, No. ¿Está el escenario volviendo al orden binario del ciclo 2003/2023?, tampoco pareciera. Lo que está sucediendo mientras el dólar carretea, el Presidente deja de garpe a Fátima y el peronismo parece incubar un festejo pero con muchas reservas respecto de a quien abrazar para gritar el gol, es que el conjunto de actores que crea el sentido común del poder sintoniza (y de pura causalidad) con un amplio abanico de las clases medias/medias bajas castigadas que siente una apatía enojosa que a fuerza de ausentismo viene construyendo un "que se vayan todos" muteado. La anarquía de Milei no desembocó en un nuevo orden, sin orden (ya lo saben los pentacampeones) no hay progreso. Sin progreso los activos valen menos, los mercados locales se degradan y aún los vectores que logran escapar de esta trampa -Vaca Muerta- sufre la ausencia de inversores externos o incluso la fuga porque nadie pone un verde si después no se puede llevar dos o, peor aún, si mientras lo ponen no sólo le corren el arco sino que le cambian de deporte. Vale agregar que, para unos 20 millones de argentinos, también la falta de orden (económico, político, social) le perturba el día a día y le desconfigura el futuro. La matrix o la probada versatilidad de la política argentina está a punto de encontrar una llave para abrir el cerrojo que ella misma se construyó.

3 para una reforma

"Conmigo 1 peso, 1 dólar"... es notable la poca literatura que aborda el gobierno de De la Rúa. Muchos lo incluyen dentro del proceso de los 90 y la caída de la convertibilidad, pero quizás un estudio mayormente centrado en el candidato de la Alianza (y el desarrollo de ésta a partir del 1997) hubiera dado pistas para leer el decurso de Milei. Qué pasa con una sociedad que eligió un Presidente como respuesta a un clima de época y cambia de humor en menos de 2 años llegando al paroxismo de olvidar tal trance a fuerza de bullying y ruido de cacerola. ¿Se equivocó la gente? ¿o se equivocó la política que sólo hizo seguidismo de aquella gente? Por otra parte, ¿se olvidará muy rápido la gente de Milei y sólo recordará el aspecto meme en el cuál se empecina en incurrir él y su equipo? ¿será un amor de una noche el trance libertario y luego buscará la sociedad una pareja estable y predecible?... "aunque los pueblos parezcan revolucionarios, a la larga son conservadores" recita el espíritu de Edmund Burke, uno de los padres de la sociología.

Aquello que se cocinaba a fuego lento con mayor o menor estridencia ha empezado a acelerarse con la sucesión de traspiés del gobierno y bajo un mantra de "disciplina fiscal", que emula el punto de torque de la convertibilidad. Tres espacios se encaminan a hacerse cargo de los restos de la experiencia libertaria.

El primero es la centro derecha que desde la radicalización libertaria domina Milei y que, con la absorción del PRO y la desintegración de sus figuras electoralmente potentes -algunas de ellas llevando su transición desdorosamente-, integra su oferta de representación apelando a una visceralidad extrema ("kirchnerismo nunca más") buscando hacer base en la yuxtaposición del votante antiperonista con el votante joven liberal promercado en su versión "masivo bro". Sin territorio más allá de la captura de puntuales porciones del mismo por absorción de figuras del PRO, pareciera encaminarse al 2027 sin que la estación intermedia de octubre de este año le genere mayores expectativas de ir por mas gobernaciones/municipios anticipando una fuerza política vertebrada sobre el estado nacional y la capilaridad de este, pero sin correlato real más allá de los edificios estatales. Tienen como ventaja el manejo del aparato nacional y de la ausencia de figuras de peso disputándole el título a Milei. Tienen cómo desventaja, además de la ausencia de territorio, a un armado político que empieza en un Milei y termina en otro.

El segundo es el panperonismo, que si uno hace una mirada desde este 2025 podría decirse que incluye figuras que van desde Grabois a Insfran y que, a la vez de este amplio abanico, contiene una asordinada tensión entre el peronismo del amba y el del interior, morigerada tanto por la situación de CFK cómo con la enorme reducción del plantel de gobernadores del PJ. La larguísima ausencia del líder indiscutido que viene padeciendo este espacio desde la muerte de Néstor Kirchner convive con el insoslayable peso específico de la ex presidenta y pone al próximo turno presidencial como punto temporal máximo que puede soportar esta situación de un status quo sin síntesis y sin poder. Todos saben la versatilidad del peronismo para el juego del poder lo que está en duda es si ese termómetro interno que le permitió conectar con grandes mayorías está intacto o muchos años de juego de palacio -aún sin palacio- los tienta con ser una fuerza de culto con sede en el 2do y 3er cordón del conurbano.

El tercero, y aquí la novedad, es el espacio de los gobernadores que han empezado a otear el juego grande en el cierre de listas de este año jugando un poco a la bisagra de cuidar el pago chico y construir una referencia nacional y que en el medio entre el cierre de listas y la fiesta del 80 aniversario de Clarín -hermosa foto del centro nacional y desarrollista se han sacado los muchachos- encuentran el piolín suelto de un gobierno que los extorsiona reteniéndole coparticipación entre festivales de audios e inestabilidad macro. No tienen figura, no tienen conurbano y la gran mayoría de ellos ha navegado el primer bienio del ciclo Milei dudando. Pero hay diversidad de territorios y patrocinantes que se entusiasman con una salida por arriba del laberinto armado en esta post grieta y eso vendrá de la mano de gente importante que los ayude a sortear el estigma que en algún momento Macri le puso a un armado de génesis similar. De cómo se contorsionen entre izquierda y derecha y de que propuesta de programa construyen (ojo con tentarse con el post mileismo) dependerá su suerte. Lo que de ellos depende es demostrar la audacia para el premio mayor, por ahora, apenas calientan motores...y no es poco.

Alguno dirá (estas líneas se escriben pocos días antes de las elecciones bonaerenses) qué sentido tiene mirar tan para adelante si una corrida o un resultado electoral inesperado puede resetear los panoramas no de cara al 27 sino de cara a diciembre próximo. Pues bien, la democracia argentina ha hecho un entrenamiento profundo en administración de crisis y de todas ha salido reiniciando el sistema político preexistente, pero, para ello, reordenó los recursos que el momento histórico le brindó. No solo el nombre de Duhalde explica esto, lo ha sido la emergencia de Menem en plena híper o la aparición de la hermana Pelloni para poner fin a una dinastía política. Incluso la resiliencia del peronismo después de la 125 y la derrota del 2009. Como ya no alcanza el kirchnerismo o el macrismo para explicar la política, tampoco alcanzará en breve el mileismo. Éste tiene el margen de ajuste que le permite el tiempo de su mandato constitucional y la enorme ventaja del aparato estatal, pero nadie imagina que los próximos dos años serán con el elenco (y las formas y los acuerdos) que le permitieron llegar hasta aquí. ¿Puede Javier Milei quedar encerrado en los límites reales de su capacidad política?, quizás si hubiera habido mayor estudio sobre el fenómeno de De la Rúa la respuesta surgiría con mayor fundamento, por ahora solo puede decirse que entre los pliegues de los recursos que dispone Milei (los personales y los de su función) está esa respuesta, pero lo que no podrá soslayar es la reinvención interna de su espacio y la reconfiguración de los que hoy son alidos y/o oposición.

Por eso, cuando la crisis política y económica parece a punto de reacomodar el escenario, luce más interesante tratar de adivinar cómo será el mismo. Allí encontraremos una sociedad que parece mucho más permeable al ajuste de lo que se suponía, pero también con un agotamiento por la falta de horizonte del mismo que convive con una demanda sobre el estado reconfigurada y la necesidad de resolver el "¿y ahora qué"? que emerge una vez pasado el punto más álgido de la crisis.

Allí puede adivinarse una respuesta. En el 2027 todos los espacios, incluso el oficialismo, van a tener disponible las PASO para ordenar su oferta y, a caballo de una reforma constitucional que se haga eco de la distancia entre la gente y la democracia ordenando los cronogramas electorales, van a poder meter mano a los grandes enclaves institucionales para encarar un proyecto de país a largo plazo con un mínimo de consensos necesario para lo que importa: un proceso de crecimiento sostenible, una conducta geopolítica en función de ese proceso y una institucionalidad que aspire a lo que la mayoría de los pueblos demandan: vivir lo mejor posible sin que le rompan mucho los kinotos.

Torquatto Di Tella, escribiendo sobre el comportamiento de esta mayoría silenciosa en pleno post 2001 (el artículo es de junio del 2002 y está dentro de la serie de artículos que incluye Di Tella en el libro de conversaciones con Néstor Kirchner de ese año) observa lo siguiente "...Pero para analizar adecuadamente el rol de las clases sociales en la política lo que debe hacerse es empezar por contraponer a los grupos
más organizados, o sea, por un lado el uno por ciento de los más ricos (o
algo más), con sus sólidas asociaciones empresariales y culturales, y por
el otro lado los grupos organizados y participantes activos en el ambiente
popular, o sea sindicatos, cooperativas y sectores intelectuales y artísticos.
Todos estos últimos pueden formar quizás un diez por ciento de la
población, o menos, y son tan importantes como los de arriba de la pirámide.
¿Pero qué pasa con el 80 o 90 % restante de la población, el sector "del
medio", que no es sólo la clase media sino también gran parte de los estratos
populares menos organizados? Bueno, puede pasar cualquier cosa, y por
eso las correlaciones dan a veces valores bajos, pero la verdad de la
milanesa está en esa minoría activa y organizada..."
Ese activo está por reorganizarse después de que ya ha pasado "cualquier cosa". La política tiene, una vez más, otra oportunidad.

Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
Más de Pablo Cano

La diferencia entre un genio y un loco

Por Pablo Cano
El menú de virtudes de LLA está sumamente acotado al punto tal que los ministros empiezan a evacuar la nave antes que el Capitán dé la orden.
Tiempo de revancha

Tiempo de revancha

Por Pablo Cano
El corrimiento de Cristina da una luz de esperanza a que el péndulo no sea tan radical esta vez y se clave en algún hemisferio del centro.

Axel y el limbo del peronismo

Por Pablo Cano
Kicillof tiene por delante varias rémoras que sortear para aspirar al lugar vacante en la conducción del peronismo.

No es un mal plan económico, es un mal plan político

Por Pablo Cano
El plan económico es, exclusivamente, un plan para garantizar el capital político que Milei porta como bandera en su cruzada libertaria: la baja de la inflación,

Es el Fin (del cepo)

Por Pablo Cano
¿Cuándo un gobierno está en problemas?, cuando pierde el dominio de la expectativa. Sobre todo, si estamos hablando de las expectativas de aquellos a los que el gobierno les habla (los mercados).

La (otra) licuadora de Milei

Por Pablo Cano
Milei atraviesa esta parte de su presidencia con varios logros de carambola que, probablemente, se inscriban en el haber de su legado.