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La motosierra se rompe con movilización y votos
Por Osvaldo Nemirovsci
Baja la inflación, pero hay más pobreza. El dólar está barato, pero se pierden miles de puestos de trabajo. Baja el riesgo pais, pero los jubilados no pueden comprar remedios.

¿Qué precio debemos pagar los argentinos para sostener ciertas variables positivas de la economía como la baja de inflación, la caída del riesgo pais y el dólar barato?

Cuando estos objetivos, provechosos sin duda, se obtienen en virtud de enormes privaciones de millones de compatriotas y un alto declive en la calidad de vida en nuestro pais, este interrogante, cobra sentido.

Un pais, una Patria, una Nación no se hace con retazos. Mucho para pocos, poco para muchos.

La inflación baja en virtud, entre otras medidas, de la abrupta caída del gasto público, en partes con correcta aplicación, pero tambien avanzó sobre los haberes de jubilados, quita de presupuesto a hospitales, por ej. el Instituto Roffo, primer centro de atención oncológica de América Latina, no puede reparar el mamógrafo porque el ministro de salud no les da la plata y está otorgando turno a seis meses. ¡A un paciente que le diagnostican cáncer, no es lo mejor pedirle que vuelva recién en medio año!, el despoblamiento de centros de investigación científica y tecnológica (con la ida del pais de cientos de "inteligencias" nacionales), la poda injusta de organismos públicos (correcta medida en algunos pero la mayoría solo en función de cumplir con el objetivo autodeclamado de destruir el Estado) y la consecuente pérdida de ingresos para cientos de miles de familias, la ausencia total de obra pública en toda el pais (ahorrando plata para lograr el superávit fiscal, pero dejando sin rutas, cloacas, gas etc. a miles de personas e incluso no terminando obras con un 70% o más de adelanto, con lo cual se deteriora lo hecho y luego costará el doble rehacerlo). Y esto por solo mencionar algunos de los aspectos que hacen al ajuste que logra la baja inflacionaria.

Luego están los temas no vinculados a la economía pero que afectan la normalidad de una relación entre gobernantes y gobernados como los papelones internacionales (varios de ellos rozando la ausencia de mínimas dignidades de soberanía) , la vulgaridad y el insulto, como práctica discursiva habitual del presidente, las mentiras en cifras, datos y proyecciones que son habituales desde el ministro de Economía y el ataque violento a todo el que no se encuadra en un todo con el ideario libertario, centrando esto en casi todos los periodistas.

O sea, tenemos cierta razón en preguntarnos si esto es lo que queremos para nuestro pais, y si en función de un cierto orden en la macroeconomía vamos a dejar de lado tantos agravios a la institucionalidad y que ese orden macroeconómico tiene que seguir siendo soportado por más de la mitad de la población del pais.

Y la respuesta es no. No queremos esto.

Baja la inflación, pero hay más pobreza. El dólar está barato, pero se pierden miles de puestos de trabajo. Baja el riesgo pais, pero los jubilados no pueden comprar remedios y los enfermos de cáncer no reciben atención adecuada desde el Estado.

Plantear esto no significa negar que el último tramo histórico del pais, digamos "doce años", con el agravamiento de los últimos cuatro, fue malo y mal llevado por los gobiernos que hubo. No se pudo frenar la inflación, no se pudo equilibrar la distribución de la riqueza y los datos de malestar iban en aumento.

Y no se puede dejar de reconocer que hoy gobierna Milei, debido a eso y que se explica la alta ponderación social del presidente en virtud del tremendo espanto que provoca en millones de argentinos el recuerdo de lo ocurrido. Y, los peronistas debemos hacernos cargo.

Pero no significa que hay que soportar en silencio y sin criticar lo que hace este gobierno.

Hay datos que son nuevos y son de exclusiva responsabilidad de las políticas libertarias, que son producto de esta enfática voluntad de atacar la macro sin ver las necesidades de la gente, como si una Patria pudiera hacerse por partes, y se mejora la inflación y perjudico la ingesta de lecha y de carne. Baja el dólar y dejo sin empleo a más de 200 mil argentinos. Baja el riesgo pais y cierren miles de Pymes.

Les va bien a pocos. Les va mal a muchos. Entonces, la monserga de los legisladores nacionales, varios de los que hoy son críticos sin autocrítica, cuando dijeron alegremente "le tiene que ir bien al presidente para que le vaya bien al pais" o "hay que darle desde el Congreso las herramientas para que pueda gobernar" y le dieron la Ley Base y le permiten todavía el decreto 70/23 y le delegaron facultades, demuestra que son falacias y cobardías políticas. Acomodamientos oportunistas. Nada de eso sirve si no es para todos. O para la inmensa mayoría de la población.

No existe Patria ni Nación con un 50%, al menos, de la gente excluida.

La motosierra se rompe con movilización y votos.

Hoy las calles, los debates, las fábricas, las universidades, la presencia en los medios, las redes y, mañana el Parlamento precisan un peronismo más valiente y con altas convicciones.

Mucho de los que están en el candelero, en cargos electivos y en conducciones políticas nacionales y provinciales, y quieren permanecer, reelegir o seguir en lugares preminentes, primero deberán explicar porque no frenaron a Milei.

Y entender, que lo que viene, es para frenarlo.

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