EL GAS, ENTRE BOLIVIA Y LA ARGENTINA
Un repaso por la incidencia del gas en las relaciones bilaterales. La situación actual y el futuro.

Por Pablo Dorfman

Los nuevos paradigmas en las relaciones internacionales dejaron de lado las visiones estadocéntricas para analizar los nuevos procesos mundiales. Se asiste, como dice el teórico Robert Keohane, a la etapa de la "interdependencia compleja", donde los Estados están interconectados y las relaciones internacionales deben entenderse desde un "afuera" (el sistema internacional) y su repercusión en el "adentro" (el propio Estado).

En este marco, los recursos energéticos cumplen un papel casi privilegiado para reinterpretar el sistema mundial, dado que se han transformado en una de las preocupaciones primarias de las naciones más poderosas del mundo. Sin ser ajeno a ellas, Latinoamérica asiste a un verdadero sismo de especulaciones y temores por la flamante nacionalización de hidrocarburos que decretó el presidente de Bolivia, Evo Morales, teniendo en cuenta la repercusión que puede ocasionar sobre Brasil - principalmente- y la Argentina.

Según diversos cálculos, nuestro país enfrentaría en los próximos diez años un colapso energético, dado el creciente agotamiento de las reservas propias y la por ahora, limitada exploración de nuevos yacimientos.

Según Ricardo Andrés de Dicco, especialista en recursos energéticos del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (IDICSO): "El gas natural se lo utiliza para la generación de energía eléctrica, para la calefacción-cocción y como insumo de determinadas industrias, teniendo una especial gravitación en la satisfacción de las necesidades energéticas del aparato productivo nacional, ya que explica hoy en día casi el 50 por ciento de las mismas".

"Que Argentina se convierta en un país importador neto de gas natural a partir de 2009 y agote sus reservas hacia 2014, y al mismo tiempo no se vea al Estado invirtiendo en la construcción del gasoducto del Norte y de nuevas centrales nucleares, sugiere que el colapso eléctrico será una realidad. Los usuarios residenciales tendrán que comprar garrafas de gas licuado de petróleo a precios muy altos y el sector secundario de la economía se verá seriamente dañado", agregó De Dicco.

Teniendo en cuenta esto, la relación con el país andino cobra relevancia, ya que se trata de la segunda reserva del gas del subcontinente. Si bien Argentina importa actualmente sólo un 5 por ciento del gas que consume de Bolivia, las compras están creciendo. Argentina es a su vez exportador del fluído hacia Chile, y con la decisión del presidente Evo Morales de subir el precio del gas que vende a la Argentina, la gran pregunta es quien pagará la diferencia.

#FOTO2#

Algo de historia

El primer contrato de venta de gas natural de Bolivia hacia nuestro país se firmó en 1968, y se efectivizó en 1972. En una primera etapa el precio fue suscrito a precio fijo U$S 2,15 por millón de Unidad Térmica Británica (BTU). Luego fue aumentando progresivamente hasta alcanzar el precio actual de U$S 3,18 el millón de BTU, acordado entre el ex presidente Carlos Mesa y su par argentino Néstor Kirchner. Es decir, en 34 años sólo subió un 32,4 por ciento.

Fue el miércoles 21 de abril de 2004 cuando, en un acto solemne en la Casa Rosada, se firmó un Convenio Migratorio, de Venta de Gas Natural y, de Alcance Parcial para la Promoción Económica, Comercial y de Inversiones, suscrito entre los cancilleres de Argentina, Rafael Bielsa, y de Bolivia, Juan Ignacio Siles, que estableció este último precio.

Bajo ese acuerdo, Bolivia se comprometía a aumentar la provisión de Gas hacia la Argentina, que llegaría a los 20 millones de metros cúbicos de gas diariosa partir del 2007, y con la intención de que se alcancen los 30 mil millones para fines de esta década.

Asimismo, en plena controversia entre Chile y Bolivia, por el centenario reclamo del país andino de una salida al mar, el convenio firmado con Argentina sostenía que: "En ningún caso el gobierno argentino autorizará, desde la cuenca noroeste argentina, la exportación de gas natural a terceros países de una cantidad superior al promedio histórico de los 90 días anteriores, tomando como base la fecha de suscripción del presente convenio. Este Compromiso se mantendrá en tanto se encuentren en vigencia el o los contratos de compraventa de gas natural, en el marco del presente convenio".

En resumen: un tiro por elevación a Chile. Bolivia ayudaba a la Argentina, pero no para que Argentina de esta forma garantize el abastecimiento energético a Chile.

El intento que había realizado durante 2003 el ex presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Losada, de vender gas al exterior, saliendo por mar chileno, fue el punto que lo erosionó definitivamente y que generó la revuelta popular que terminó con su mandato.

El acuerdo entre Mesa y Kirchner se firmó en momentos en que el presidente boliviano -que había reemplazo a Sanches de Losada, quien cayó luego de las mencionadas revueltas-, sufría una situación de gran fragilidad, debido las persistentes protestas de los grupos indígenas que tenían en Evo Morales a su principal referente y que hacían de la defensa del gas boliviano, su principal bandera.

Por su parte, Kirchner se topaba con un escenario delicado, con los primeros cortes de electricidad en el país, y al disponer una disminución del aprovisionamiento argentino hacia Chile, un fuerte malestar de su aliado político, el presidente Ricardo Lagos.

Un recurso cada vez más utilizado

Para contextualizar la importancia del gas como recurso energético a nivel mundial habría que señalar que su explotación comenzó en EE.UU. hacia fines de los años veinte, y luego se expandió a otros países. En Argentina su consumo en gran escala se inició en 1949, gracias a los gasoductos que empezaba a construir Gas del Estado, durante el primer gobierno peronista.

A partir de la década el ¢â‚¬â„¢50 la tasa de crecimiento de la extracción gasífera mundial tuvo incrementos significativos, logrando reemplazar desde los años ochenta a los derivados del petróleo (fuel-oil y diesel-oil) y al carbón mineral en el abastecimiento de centrales termoeléctricas, ya que es más barato y contamina menos que el petróleo y mucho menos que el carbón mineral.

Cuando se analiza la configuración de la matriz energética mundial, se observa que en la actualidad, el gas natural participa el 24%, el carbón mineral con 27%, el petróleo con 37% (hidrocarburos con 88%), la energía nuclear con 6% y la hidroenergía con 6%.

Por otro lado, cabe señalar que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) concentra el 50,5% de las reservas mundiales de gas natural, la Comunidad Sudamericana de Naciones el 3,5% y la Economic Co-operación and Development (OECD) el 8,8% restante. Argentina concentra el 0,3%, Bolivia el 0,4% y Venezuela el 2,4%.

Según Ricardo Andrés de Dicco, Investigador del Área de Recursos Energéticos y Planificación para el Desarrollo del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (IDICSO), "las reservas mundiales de gas natural tienen un horizonte de vida algo superior a los 65 años al ritmo de extracción de 2005".

Sobre el futuro de la relación de Argentina y Bolivia en torno al gas, De Dicco afirmó que posiblemente sucedan dos cosas: "Por un lado, muy pronto veremos el resultado de la la negociación entre Evo Morales y la Argentina por un nuevo precio del gas boliviano que suspenderá el acuerdo precario que se firmó en 2004, y por otro lado, se deberá construir el gasoducto del Noreste (NEA) como una herramienta esencial para nuestro país".

Por su parte, Federico Bernal, Bioquímico especializado en Microbiología Industrial (UBA), amplió el tema al enfoque regional: "En primer lugar, Brasil se ha hecho dependiente del gas boliviano en un 50% (el 70% de la industria paulista se abastece del insumo) y eso no es bueno para una potencia industrial como para ningún otro país. Los precios condescendientes de los últimos años han promovido esa dependencia. Así que Brasil, además de renegociarlos deberá acelerar el autoabastecimiento en materia de gas, o bien buscar fuentes sustitutas a ese recurso. El caso de la Argentina es similar en el sentido de que somos hidrocarburífero-dependientes (90% de la matriz energética), aunque importamos desde Bolivia el 4% del gas consumido".

#FOTO3#

La Llegada de Evo

A pesar de ciertas coincidencias en lo ideológico, y del discurso inaugural en el que el propio Evo Morales señalaba a Néstor Kirchner como su aliado y le agradecía entre los presentes por su apoyo durante la campaña electoral, la relación argentino-boliviana desde su llegada al poder empezó a circular por un camino sinuoso. La campaña de Evo constó de diez puntos específicos, entre los cuales se destacaba su promesa de nacionalizar los hidrocarburos.

En enero de este año, Morales emprendió una gira por Europa y América antes de su asunción formal, que incluyó una breve estadía en Buenos Aires. "Nos interesa mejorar los precios y volúmenes, pero esta reunión no es para negociar nada todavía, esperaremos que se formen comisiones", adelantó Morales, durante aquella visita.

Más específico, el vicepresidente de ese país, Álvaro García Linera, afirmó entonces que la voluntad del futuro gobierno de Evo Morales es "promover la venta de gas a la Argentina", y aclaró que la pretensión es "ir poco a poco" adecuando el precio del fluido a valores internacionales.

Bolivia exporta a Argentina desde junio de 2004 volúmenes de gas que han ido en ascenso y que al momento llegan a cerca de 7.7 millones de metros cúbicos diarios, a través del gasoducto Argentina-Bolivia, que fue el primer gasoducto de interconexión binacional de América Latina. El mismo une los campos de producción de Santa Cruz de la Sierra con el mercado de la ciudad de Buenos Aires, partiendo del campo de gas de Colpa y terminando en Pocitos

Bolivia tiene la segunda reserva de gas de Sudamérica, después de Venezuela, y actualmente vende a Brasil, su principal mercado, alrededor de 25 millones de metros cúbicos diarios. La Argentina tiene asegurado el envío de gas por hasta 7,7 millones de metros cúbicos diarios desde Bolivia hasta finales de este año, a un precio de 3,18 dólares por millón de BTU. La tarifa es similar a los 3,23 dólares por millón de BTU que paga Brasil.

Por tanto, la reunión de urgencia que se produjo en Puerto Iguazú el pasado 5 de mayo - sólo cuatro días después de que Evo Morales decretó la nacionalización de hidrocarburos-, fue un intento de los presidentes Lula da Silva y Kirchner, por contener y en la medida de lo posible prever, los futuros pasos de Bolivia en materia energética.

En relación a los proyectos que tiene la Argentina para apaciguar su dependencia, De Dicco explicó que "los anuncios oficiales señalan que en 2008 estará terminado el aumento de cota en Yacyretá, lo que adicionará 1400 MWe netos de potencia instalada, y en 2010 estará terminada la Central Nuclear Atucha II, de 692 MWe netos de potencia".

"El gobierno también anunció que dos centrales térmicas de ciclo combinado a gas natural de 800 MWe netos cada una, deberán estar listas antes de 2009, al igual que el gasoducto del NEA. Por otra parte, el megagasoducto que traerá gas natural venezolano, de concretarse, podría darnos gas no antes de 2013", agregó el especialista.

"Con relación a la posibilidad de construir nuevas centrales hidroeléctricas y nucleares, en relación con las primeras existen los proyectos de aprovechamiento hidroeléctrico Garabí y Corpus Christi, pero su cumplimentación puede demorar entre 10 y 12 años", concluyó De Dicco.

En sintonía con esta posición, Gustavo Calleja, director del Instituto de Energía de la Fundación Illia e integrante del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora Moreno, cree que "la Argentina no tiene proyectos serios" y que la situación "es preocupante y seguirá agravándose", y consideró entonces que "estaremos obligados a seleccionar un vendedor seguro de este recurso, y esto es Venezuela y nadie más".

"Políticamente la decisión que tomó Evo Morales desacomodó al presidente Kirchner, ya que somos uno de los pocos países donde los recursos hidrocarburíferos son considerados como un commodity y no como un recurso estratégico", concluyó Calleja.

Lo cierto es que Evo Morales, forzó así una negociación para lograr un aumento del precio que paga la Argentina por el gas boliviano, que motivó la intervención directa del ministro de Planificación, Julio de Vido, y los funcionarios del área.

Las negociaciones de los argentinos despertaron rápidamente los recelos de Brasil, preocupados porque Argentina acepte el precio de U$S 5 dólares por millón de BTU que quieren los bolivianos, ya que fijaría ese piso para su país, y también la preocupación de Chile que teme que nuestros país -exportador hacia el vecino trasandino- le traslade el costo del aumento.

El pasado lunes 29 de mayo, se produjo una reunión entre ministros de Argentina y Chile en Santiago, y allí el ministro de Planificación y Obras Públicas, Julio de Vido, intentó tranquilizar:

"El país espera mantener los volúmenes de sus envíos de gas natural a Chile". El ministro dijo que la idea es conservar los volúmenes que se exportaron hacia Chile en los últimos tres años, que rondan los 18 millones de metros cúbicos diarios.

Por su parte, Carlos Villegas, economista y ministro de Planificación de Desarrollo de Bolivia, blanqueó semanas atrás cuales son las aspiraciones de su país: "Nosotros dijimos 5,50 dólares el millón de BTU -hoy Argentina paga 3,35 dólares-, especialmente por el comportamiento del gas en el mercado internacional. No nos podemos bajar sustantivamente de esa propuesta".

En tanto que, el embajador de Bolivia en Argentina, Roger Ortiz Mercado, afirmó el pasado 20 de mayo que el acuerdo ya era un hecho, y que solo restaban definir algunos puntos menores:

"La negociación está prácticamente cerrada. Sólo falta acomodar la agenda de los dos ministros (de Hidrocarburos de Bolivia Andrés Solís Rada y de Planificación de Argentina, Julio de Vido) Es formal lo que queda".

Puntualmente, cuando fue consultado por el monto bajo el cual se estaría cerrando este acuerdo, expresó que "los precios están, y son las que está hablando la prensa", lo que significa unos "US$ 5 o US$ 5,5... por ahí", concluyó.

Si las palabras suelen ser acompañadas por acciones, habrá que considerar que las promesas de Bolivia deben ser tomada con precisión y atención por parte del gobierno argentino. El decreto 28.701 de Evo Morales que dispuso la nacionalización de los hidrocarburos, principal arma de su campaña, se cumplió sin titubeos.