economía
Nadie quiere cambiar
Por Manuel Adorni
Los grandes desajustes de la economía se perpetúan por la negativa de toda la sociedad a ceder un beneficio en el corto plazo en pos de un mejor futuro.

Todos sabemos que Argentina no puede continuar con determinadas cuestiones indefinidamente. Y no me refiero al modelo gradualista elegido por este Gobierno para recorrer el camino de la normalización. Tampoco me refiero al populismo enfermo enquistado por el Gobierno kirchnerista. Menos aún a los gobiernos radicales o al gobierno menemista. Ni siquiera a los oscuros gobiernos militares. Sino que me refiero más bien a la responsabilidad que tuvo cada uno de los integrantes de la dirigencia política que ha guiado los destinos de la Argentina a través de las décadas. Éstos políticos que nos han inmerso en una crisis cultural, social y económica que costará una o tal vez más generaciones poder revertir.

Gastamos más de lo que tenemos. Subsidiamos a quienes no tenemos que subsidiar. Perseguimos al policía y no al delincuente. Queremos ajuste pero no tenerlo que pagar. Queremos un futuro que no construimos. Queremos más, haciendo siempre lo mismo. Parte de la inconsistencia intelectual de la sociedad argentina parte de la base en la cual todos estamos de acuerdo en el diagnóstico pero nadie está dispuesto a pagar por los medicamentos que curan la enfermedad.

A esta altura no se si responsabilizar al gradualismo, al populismo o directamente a la vagancia. Incluso tal vez exista alguna otra causa que no logramos visualizar. A veces incluso pienso en que somos todos responsables directos. Lo cierto es que las últimas cuatro grandes crisis (Rodrigazo, Martinez de Hoz, la hiperinflación alfonsinista y la crisis del 2001) fueron consecuencia de elevados déficit fiscales, elevado endeudamiento externo y/o de brutales emisiones monetarias que terminaron en un proceso de inflación descontrolada, cesación de pagos y destrucción de capital. Aunque la consecuencia real y más cruel siempre ha sido la misma: un aumento sostenido de la pobreza hasta llegar hoy a rozar al tercio de los argentinos. Doce millones de personas que hoy no tienen todas sus necesidades satisfechas, o no se alimentan, o no se educan o no viven dignamente en algún otro aspecto humano.

Gran parte del aprendizaje tiene su esencia en la base de la experiencia, aunque parece que ésto no se aplica al caso Argentino. Décadas destruyendo riqueza, hundiendo el PBI per cápita, pulverizando el nivel educativo y generando cada vez más pobres, y a pesar de todo nos cuesta cambiar.

Nadie puede subsistir mucho tiempo gastando de más, y el Estado no es la excepción. La presión impositiva récord tiene como única contrapartida una estructura pública ineficiente y destructora que no nos brinda más que una salud de mala calidad, una educación mediocre, una seguridad insegura y una justicia injusta. Se oprime al sector privado, generador único de riqueza con impuestos que solo brindan improductividad y falta de desarrollo social y económico. Solo generamos falta de empleo, de crecimiento, de inversión y de desgano.

Todos queremos resolver esto, pero nadie está dispuesto a sacrificar nada. Ni la política pretende dejar de gastar, ni las más de veinte millones de personas que viven directa o indirectamente del Estado están dispuestas a perder un solo céntimo de sus beneficios. Tampoco queremos que nos quiten nuestras facturas de servicios públicos con precios internacionales irrisorios y menos aún que achiquemos la nómina de empleados públicos, esos empleados que en buena parte no tienen más que hacer todos los días que gastar recursos públicos, sin producir siquiera un nivel de ausentismo nulo.

Es momento que como argentinos decidamos realmente llevar a cabo un cambio que permita de una vez por todas posicionar a la Argentina entre los países del futuro, futuro éste que solo se logrará con la decisión conjunta de todos, teniendo como horizonte único el crecimiento, la productividad y el desarrollo sostenido, transformando una sociedad mediocre en un futuro de oportunidades a través de la educación y el esfuerzo no permitiendo nunca más, todo lo que nos hemos permitido hasta ahora. 

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Es increíble como los imbéciles infradotados como Facebook no se terminan nunca de avivar. Quizá no le dé la cabeza para entender que los políticos conservadores, liberales y neoliberales, en la mayoría de los casos, profilácticos de intereses mayores, son los que trabajan a destajo para sus amos ultra capitalistas. Se nota, además, que de historia universal y nacional no tiene la menor puta idea y cuál es la tendencia predominante desde la época de las cavernas a la actualidad. Entender que cinco o seis multimillonarios estadounidenses poseen el ingreso equivalente a la mitad de la población mundial estimada en tres mil quinientos millones de personas, si lo sabe, no lo considera como detonante de la pobreza mundial. Por supuesto que es un loro-forro del sistema que posee el poder económico y por ende político para convencer a la mayoría de la población de que es necesario un gran ajuste para que nuestro país arribe al paraíso. Por supuesto, además, que no posee ninguna prueba fehaciente de que el kirchmerismo se haya robado todo y en especial Cristina Fernández y ello implica como los medios de comunicación en poder de los líderes del libre mercado revoleando la media todos los dias convencen a zombies como el aludido en las primeras líneas. Tampoco puede visualizar, pobre, como el Mugrizio "Lacra" Macri y su banda de delincuentes de Cambiermos y el PRO se están robando el país por los cuatro costados. Y con relación al autor de la nota Manuel Adorni, habría que preguntarle como es que los delincuentes de guante blanco poseen en el exterior en cuentas off-shore cuatrocientos cincuenta mil millones de dólares que le extrajeron a un país habitado por vagos y que no quieren cambiar y aceptar que los sigan afanando. Porque diría que los irlandeses, los portugueses, los españoles, los italianos, los griegos, por nombrar algunos países europeos, donde la población se encuentra sometida al libre mercado, sea considerada vaga y sin embargo el maravilloso capitalismo les pega de todos lados. Así, entonces, dejémosnos de hablar boludeces. Lpmqlrmp.
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Estoy totalmente de acuerdo con este articulo. Los argentinos son vagos y no les gusta aprender ni mejorarsé. Siempre piensan que la culpa es de los otros, por eso se ha vuelto un pais mediocre. Yo ya me heconvencido que no hay solucion en este pais. Ver como una mujer loca goberno este pais y que nadie se opusiera a toda su locura. Una mentirosa, ladrona, asesina y enferma mental y que todavia la sigan votando. El pueblo argentino no tiene cura. Ojala cambien!!!!!