elecciones 2019
¿Puede la economía no ser clave en 2019?
Por Lucas Romero
La hipótesis de Durán Barba es que el voto al oficialismo resistirá, a pesar del delicado contexto económico, por la persistencia de la amenaza del regreso del kirchnerismo en el escenario.

Desde el debilitamiento de las identidades partidarias, que dominaron la manera en que la gente definía su posicionamiento electoral durante el siglo XX, y que en Argentina se materializó con la implosión del sistema de partidos durante la crisis de 2001, la naturaleza de la representación política ha venido cambiando en las democracias modernas. Hoy la gente no define preferentemente su posicionamiento político-electoral por identidad partidaria (los niveles de identidad partidaria son bajos), sino por cómo se posiciona cada elector frente a aquellos conflictos que son dominantes en el debate público y que tienden a dividir a las sociedades habitualmente en dos grandes facciones.

La pregunta que cabe hacerse entonces es ¿cuáles son los conflictos dominantes en el debate público actual, que podrán ser ordenadores de las preferencias electorales en 2019?

Si suponemos que el Gobierno logra (como se percibe en los últimos días) estabilizar las variables financieras en el corto plazo, podremos tener algunos supuestos económicos para proyectar que la dinámica electoral caminará modelada por dos grandes conflictos que definirán los posicionamientos políticos de los electores: el conflicto Gobierno-Antigobierno (dominado por cómo la cuestión económica impacta en el electorado) y el conflicto Kirchnerismo-Antikirchnerismo (dominado por la persistente presencia de Cristina Kirchner en el escenario político y la resistencia que un segmento importante del electorado sigue manifestando a su figura y a un eventual regreso de ese espacio al poder).

El Conflicto Gobierno-Antigobierno (Oficialismo-Oposición)

De la mano de la crisis económica que viene afectando al país en este 2018, el conflicto Gobierno-Antigobierno se ha vuelto dominante como ordenador de preferencias electorales. Y es de esperar que una parte importante del electorado ordene sus preferencias en 2019 dominado por el conflicto económico. Se trata de un conflicto que ordena preferencias en cualquier democracia del mundo, provocando que los electores fijen su posicionamiento en relación a si el Gobierno les devuelve bienes y servicios (bienestar) o no, y en relación a ello, votan a favor o en contra de los oficialismos de turno.

De modo que crisis económica mediante, y con una economía que no logrará mostrar (según el consenso de los analistas económicos) una recuperación plena en 2019, para un segmento importante del electorado la economía será el principal factor motivador de su voto.

El Conflicto Kirchnerismo-Antikirchnerismo

Pero si nos remitimos a los antecedentes, el conflicto que ha venido siendo dominante como ordenador de preferencias en la Argentina de los últimos 15 años ha sido el conflicto Kirchnerismo-Antikirchnerismo. Es decir, un conflicto que ha forzado el posicionamiento del electorado a favor o en contra de la figura de Cristina Fernández de Kirchner y del espacio que ella representa. Los recientes procesos electorales ratifican que, preferentemente, la gente define su posicionamiento electoral en relación a ese conflicto:

1) En 2013, un sector mayoritario del electorado vio en Sergio Massa un vehículo para frenar la re-reelección de Cristina Kirchner, mientras otro sector importante del electorado pretendía que el kirchnerismo pudiera trascender los límites constitucionales de un segundo mandato.

2) En 2015, un sector mayoritario del electorado eligió en la elección general de octubre entre Macri o Massa, y luego se encolumnó detrás del vencedor de esa interna "no oficial" del antikirchenrimso para vencer al candidato del kirchnerismo en el ballotage (Scioli), que curiosamente también ofrecía una suerte de cambio encubierto y eso hizo la elección bien pareja.

3) En 2017, un sector mayoritario del electorado eligió ratificar el apoyo al Gobierno de Cambiemos, a pesar de no haber tenido buenos resultados económicos, con la certeza de que era la mejor opción para claudicar un eventual regreso de Cristina Kirchner al poder si se alzaba con el triunfo.

¿Qué ordenará las preferencias en 2019: la economía o el antikirchnerismo?

¿Seguirá siendo dominante conflicto kirchnerismo-antikirchnerismo en 2019 a la hora de ordenar preferencias? Con Cristina Kirchner ostentando un 32,9% de intención de voto para la elección presidencial (Synopsis-Octubre), lo que le da verosimilitud a la posibilidad de un regreso del kirchnerismo al poder, es muy probable que este conflicto se mantenga vivo y siga ordenando preferencias electorales. Sobre todo en un segmento importante del electorado que sigue manifestando sentimientos refractarios hacia la figura de Cristina Kirchner y su espacio político, como lo refleja nuestro último estudio donde un 47,8% manifiesta que no le gustaría que el kirchnerismo vuelva a ser Gobierno en 2019 (Synopsis-Octubre). Una resistencia que ha venido mermando en el último año (en septiembre de 2017 era 53,5% y hoy 47,8%), pero que sigue siendo una posición mayoritaria.

¿Pudiera este conflicto K-anti K relativizar el conflicto económico como ordenador de preferencias, como en parte ocurrió en 2017? Sí, sobre todo si la rival con la que finalmente confronte el Gobierno en la elección presidencial es Cristina Fernández de Kirchner. Y la mejor prueba de ello es que entre los votantes de Cambiemos, el 41% manifiesta que los principales problemas que afectan al país (o sea los que más le preocupan) son la Inflación y el Desempleo, por encima incluso de la preocupación por la Corrupción (Synopsis-Octubre). Evidentemente hay en este caso otro factor motivador de ese voto a Cambiemos que no es económico, a pesar de tener una preocupación dominante por lo económico. Y la hipótesis central para explicar esa resistencia del voto al oficialismo a pesar del delicado contexto económico es naturalmente la persistencia de la amenaza del regreso del kirchnerismo en el escenario. Sobre todo no habiendo en la oferta electoral una alternativa antikirchnerista más competitiva que el oficialismo.

En definitiva, ambos conflictos han generado sendas mayorías en la opinión pública: hay una mayoría que, reforzada con el caso de los cuadernos de la corrupción, hoy se muestra reacia a favorecer un regreso del kirchnerismo; y hay otra mayoría crítica de la situación económica que hoy se muestra inclinada a favorecer un triunfo opositor. Y esos dos conflictos explican el posicionamiento que hoy muestran 2/3 partes del electorado: un tercio que persiste en su apoyo al Gobierno a pesar de los malos resultados económicos porque entiende que el oficialismo es el único que puede evitar un regreso del kirchnerismo; otro tercio que persiste en su apoyo a CFK, a pesar de las denuncias de corrupción, porque tiene identidad con ese espacio, y porque cree que CFK puede revertir la situación económica.

Hay una porción del electorado que forma parte de ambas mayorías (están en la intersección de ambos grupos): los que son críticos de la figura de CFK y también son críticos de la performance económica del Gobierno. La pregunta que cabe hacerse en un escenario de ballotage es: ¿cuál de los dos conflictos se sobrepondrá al otro en este segmento clave?

¿Pesará más el antikirchnerismo para evitar un regreso de CFK a pesar que la economía no ha mostrado demasiado?, o ¿la mala situación económica relativizará los hechos de corrupción del kirchnerismo y estos electores convalidará un regreso de ese espacio político al poder? Mucho de ello dependerá de qué tan mala, o qué tan buena, sea la situación económica al momento de votar. Pero en todo caso, si en este segmento electoral clave prevalece un sentimiento refractario hacia el regreso del kirchnerismo al poder, entonces Durán Barba habrá tenido razón, y la economía no será clave para entender el resultado electoral en 2019. La clave será la persistencia de un sentimiento negativo hacia el kirchnerismo, que sobrevive en un segmento clave del electorado, que pudiera llegar a relativizar todo lo sucedido en la economía para preferir orientar su voto a evitar un regreso de Cristina Kirchner al poder. 

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