impuestos
¿Qué reforma impositiva necesitamos?
Por José Castillo
La reforma que propone Dujovne avanza en sentido contrario a la progresividad necesaria para revertir el peso tributario sobre los menos pudientes y los trabajadores.

El ministro Dujovne anunció que ya está próxima la presentación de un proyecto oficial de reforma impositiva. Asusta. Mucho más cuando sabemos que esto forma parte de la "agenda contra los trabajadores" que acompaña a la reforma laboral (léase "flexibilización laboral") y a la reforma jubilatoria (léase "aumento de la edad jubilatoria").

Es un lugar común la queja de determinados sectores del empresariado y el establishment económico acerca de la "alta presión impositiva". Vale la pena rehacer la pregunta: ¿en la Argentina se paga poco o mucho de impuestos? La respuesta real es que los sectores populares soportan una terrible carga tributaria: empezando por el IVA, el más regresivo de los impuestos, con una de las alícuotas más altas del mundo. Siguiendo por otros tributos fácilmente trasladables al precio final de los bienes de consumo, como Ingresos Brutos. Y, además, por la deformación perversa de impuestos que deberían ser progresivos, como Ganancias, hoy transformado para muchos trabajadores en un virtual impuesto al salario.

La contracara es la baja carga relativa sobre los sectores de mayores ingresos y riqueza: un impuesto a las Ganancias con miles de forma de evadirlo o eludirlo, exenciones absurdas, como la renta financiera, o incluso impuestos a la riqueza irrisorios o con mecanismos de valuación que los transforman en algo que en los hechos no afecta a la persona que tiene que tributar, como los distintos impuestos inmobiliarios provinciales. El diagnóstico es claro y sencillo: el carácter fuertemente regresivo de la estructura tributaria argentina.

Frente a esta realidad, se impone una verdadera reforma tributaria. Pero que está en la antípodas de la que propone el gobierno de Cambiemos. Hay que eliminar el IVA sobre el conjunto de los bienes que integran la canasta familiar. Se debe terminar con la aberración de que los trabajadores paguen "impuesto a las ganancias".

Como contrapartida, hay que terminar con las exenciones impositivas a los sectores poderosos: la renta financiera debe tributar ganancias, con la máxima alícuota. Los jueces también deben pagar. Se deben reponer las retenciones a las exportaciones agropecuarias y megamineras.

A nivel provincial hay que proceder a recalcular el valor fiscal de todas las propiedades inmuebles, urbanas y rurales. Según la localización, los metros cuadrados de construcción, la calidad de la obra o las hectáreas en el caso rural, se debe fijar un impuesto inmobiliario fuertemente progresivo. Y, por sobre todo esto, se debe crear un impuesto especial a las grandes fortunas y superganancias, con altas alícuotas.

Se trata, en síntesis, de poner "patas para arriba" de verdad a nuestro sistema tributario. Modificándolo de raíz por uno nuevo, donde efectivamente paguen más y financien al fisco los que más tienen y más ganan, para poner todos esos recursos al servicio de resolver las urgentes necesidades populares de trabajo, salario, jubilación digna, salud, educación y vivienda.

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Debemos pensar si decidimos llevar a cabo una reforma tributaria tan necesaria en nuestro País para construir un sistema impositivo más justo o para hacer más caja de la manera más fácil y rápida poniendo el peso del esfuerzo en los que menos pueden. Como dice José Castillo avanzar en un sistema tributario progresivo implica poner el acento en los que más pueden, en los que más ganan y no como siempre en los que trabajan. Una nota la de Castillo para leer y releer.
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Coincido plenamente con el autor de la nota. Lo que sucede es que el gobierno actual que poseemos trabaja, no sólo para sus propios intereses sino, además, para las grandes empresas y corporaciones representados por el eje agrícola-ganadero-industria-bancario-financiero de adentro y de afuera. El país estancia en su máxima expresión y apogeo, donde una minoría selecta y plutócrata que siempre ha estado y estará en las antípodas de los intereses mayoritarios del país, ha tomado posesión del país votado democráticamente por la mayoría, engañado por los medios audiovisuales en poder de éstos, aquí y en todo el mundo, aún sin tener conciencia de que lo hacía en detrimento de sus propios intereses. Es la eterna pregunta que se hacen aquellos que no entienden como los gobiernos ya sean conservadores o liberales se las arreglan para engañar al soberano con falsas promesas que, evidente, nunca cumplen. Y aquí, como siempre que corresponda, me referiré al sociólogo francés Pierre Bourdieu que dijo: El neoliberalismo es a la sociedad lo que el HIV es al ser humano. Invade el sistema inmunitario de la víctima y lo destruye. Solamente aquellos gobiernos que contemplen los intereses de las mayorías, repartan el PBI entre toda la población y defiendan a rajatabla los intereses geopolíticos, económicos y de toda dominación extranjera y el respecto irrestricto a la ley fundamental de la nación y sentido de patria serán aceptados. Lo demás, al estilo de Arturo Jauretche, Scalabrini Ortiz, José Ingenieros, entre otros notables pensadores argentinos, son basura neoliberal traidora al país como este gobierno de Cambiermos y el PRO. Lpmqlrmpp.