economía
Más ajuste y más deuda: ¿A dónde va la economía?
Por José Castillo
Las políticas para reducir el déficit fiscal no garantizan inversiones ni mejor empleo sino una redistribución de la riqueza hacia los que más tienen.

José Castillo

Economista y dirigente de Izquierda Socialista

El presidente Macri ya pasó la mitad de su mandato. El balance es clarísimo: despidos masivos, tanto en el sector público como en la actividad privada. Lo poco que "se recuperó" en 2017 fue a costa de mayor empleo en negro, tercerizado o monotributista: el empleo industrial, base de los puestos de trabajo de calidad, sigue muy por debajo de los valores de 2015. A esto sumémosle que los salarios cayeron fuertemente frente a la inflación en estos dos años. Los tarifazos, las astronómicas remarcaciones de alimentos y artículos de limpieza por parte de los supermercados, y la aun mayor suba de los medicamentos pulverizaron los sueldos, las jubilaciones y ni qué hablar de los miserables subsidios de ayuda social. En el año 2016 la pérdida salarial promedio fue de entre 6% y 15%, según las distintas estimaciones. En 2017, si bien los números estadísticos oficiales dan un "empate" entre salarios e inflación, cuando lo comparamos contra la canasta de consumo de los asalariados (ni que hablar si ponderamos el efecto real de los tarifazos, que en algunos hogares llega a representar hasta el 10% del total de ingresos) observamos que salvo gremios puntuales (bancarios o aceiteros), ninguno logró recuperar el poder de compra perdido.

Aunque el gobierno se la pasó hablando de que la economía se iba a recuperar "en el segundo semestre" (de 2016), que ya se veían "los brotes verdes" y otras mentiras, la realidad es que terminamos el 2017 con niveles de consumo popular por el piso y grandes sectores de la industria con la producción en baja. Todo esto más allá de que, al comparar con los números de 2016, se termine el 2017 con un número (no muy alto) de crecimiento del PBI.

La contracara de este ajuste contra los trabajadores está en "los que ganaron": los monopolios exportadores del agro, beneficiados con la baja de retenciones y la devaluación; los bancos, que siguen con superganancias récord; los especuladores de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (la que más ganancias dio en el mundo en 2017); los importadores de autos, especialmente los de lujo y, por supuesto, los acreedores externos que siguen de fiesta entre lo que cobran de intereses y el nuevo endeudamiento.

Se viene un mayor ajuste

Después de las elecciones legislativas el gobierno se lanzó a profundizar el ajuste. Impuso una reforma jubilatoria que le significó casi 100.000 extraídos a los beneficiarios del sistema. El gobierno afirma que, para que la economía crezca y "lleguen las inversiones", hay que achicar el déficit fiscal. Se trata de una vulgar mentira y una excusa para seguir atacando a los trabajadores y garantizar mayores privilegios al capital.

Primero y principal, porque si lo que realmente quieren es "achicar el déficit" deberían subir los impuestos a los sectores de mayores ingresos y riqueza, y la perspectiva es justamente la contraria: una baja el impuesto a las ganancias de las empresas de 35% a 25%, la reducción de los aportes patronales y de las retenciones a los monopolios exportadores. Y, en lo que respecta al "gasto público", solo se achicó los subsidios a las empresas privatizadas, pero el costo no lo pagaron ellas (que siguen ganando fortunas mientras continúan estafándonos con servicios pésimos) sino los trabajadores y el pueblo con astronómicos tarifazos. Pero el total del gasto público no bajó, porque lo que se ahorró en estos menores subsidios se lo gastó en mayores pagos de intereses de la deuda. ¡Esto es lo que hace que el famoso déficit fiscal siga tan alto como siempre!

El gobierno insiste que "tiene que bajarlo" en 2018. Para eso es el robo de 100.000 millones de pesos a los jubilados y la feroz tanda de despidos de trabajadores estatales. Macri quiere también ponerle un techo de 15% y sin "cláusula gatillo" a las negociaciones paritarias, haciendo que los trabajadores otra vez sufran un recorte en el poder adquisitivo de nuestros salarios. Es un secreto a voces que la inflación de este año difícilmente baje de 20%, cosa que ya se visualiza con la nueva tanda de tarifazos.

Lo que más crece es la deuda externa

El gobierno de Cambiemos se lanzó a un endeudamiento desaforado, tanto a nivel nacional como en las provincias. Si sumamos el endeudamiento nacional, el provincial y las letras del Banco Central nos acercamos al increíble número de 400.000 millones de dólares. Un monto a todas luces impagable. Para no perder la costumbre, el gobierno inauguró enero de 2018 con 9.000 millones de dólares de nueva deuda, de un total programado para el año de 25.000 millones. Todo esto hace que crezca también el monto de intereses en efectivo que hay que pagar año a año. Digámoslo claramente: el ajuste en el sector público (despidos, bajas jubilatorias, salarios de estatales, docentes y trabajadores de la salud a la baja) es para garantizar esos pagos.

Todo este nuevo endeudamiento sirve para "engrasar" el mecanismo de la llamada "bicicleta financiera": los dólares son pasados a pesos por los especuladores, con eso compran las Lebacs, lo que les permite hacerse una ganancia única en el mundo de 28% (en pesos, en dólares sería del 6%, claro que los mecanismo del carry trade permiten "entrar y salir" en momentos de dólar estable y transformar ese 28% en una ganancia efectiva aún en la divisa fuerte), para después "volver" al dólar y terminar fugando esos capitales del país. El gobierno de Macri les garantiza el negocio por partida doble: les ofrece los dólares que obtiene con mayor endeudamiento. Y luego, vía el Banco Central, al ofrecerles Lebacs con beneficios astronómicos. La apertura y desregulación financiera está al servicio de esos negociados.

La excusa de que todos esos privilegios para los sectores de mayores ingresos y riquezas garantizarán "nuevas inversiones" y que eso generará crecimiento económico y un derrame hacia los sectores de menores recursos es falsa. Como ejemplo tenemos a los monopolios exportadores, privilegiados particularmente por el gobierno de Macri, y cuyas exportaciones no sólo no crecieron sino que se redujeron en el sector agrícola (hubo un crecimiento "marginal" en el total, pero lejísimo de los 83.000 millones de dólares 2010; de hecho hoy seguimos vegetando por debajo de los 60.000 millones) generando un espectacular déficit de balanza comercial (la diferencia entre exportaciones e importaciones) de 8.500 millones de dólares. Déficit que, una vez más, fue "compensado" con más deuda externa. Ahora la suba del dólar, que en los últimos dos meses alcanzó un 13%, significa nuevas ganancias para los exportadores, que pagarán los trabajadores con los aumentos que esa devaluación generará sobre los precios de consumo popular.

El presidente Macri dice que el "nuevo modelo de la Argentina que se abre al mundo" va a traer inversiones y prosperidad. La realidad es que lo que garantiza el gobierno de Cambiemos es profundizar la semicolonización del país y la entrega de nuestras riquezas al capital transnacional, como se ve con los alimentos, el petróleo (con el ejemplo de Vaca Muerta) y el conjunto de los recursos naturales. Un país con mayores superganancias para las grandes empresas y como contrapartida más miseria y marginación para los trabajadores y el pueblo, encadenada a la sangría eterna de pagar cada vez más deuda externa. 

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Excelente nota. Yo soy trabajadora de INTI y estamos en un conflicto como es público conocimiento, han echado 254 compañeros, han echado familias enteras, gente que, no sólo ha cobrado el presentismo sino que han tenido evaluaciones por arriba de los 8 puntos. Ahora bien, nos han informado que los trabajos de investigación y desarrollo y control que realiza INTI como ser control de expendedores de nafta, control de los cascos que usan los motociclistas, control de alimentos para celíacos, control de los jueguetes, etc. quieren pasar a que estos trabajos los realice las empresas privadas amigas. Con lo que significa en este país que los controles los realice una empresa privada!!! Dios Mío!!!. Y quién controla a las empresas privadas? No somos tontos y tenemos muchos años de ver que en este país no controla nadie. Así vamos a estar como sociedad. Pobre Argentina. EN INTI NO SOBRA NADIE. Lo mismo pasa con SENASA y otras empresas del Estado. Por favor, Cambiemos está regalando el país, otra que Menem!, un poroto al lado de estos
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Excelente. Más claro que el agua. Los salamines que votaron a esta banda de fascinerosos como los trabajadores que creían que les iban a sacar el impuesto a las ganancias o los jubilados qu entendían iban a cobrar el 82 % móvil. la clase meia argentina siempre cholula y todos aquellos que esperaban un mejor país, se han encontrado con la mayor de las desilusiones. Están transformando al país en una estancia al estilo de la Patagonia trágica, Lo explotan al mango a favor de sus patrones, las corporaciones y clase alta y rica en desmedro de las mayorías. Recuérdese que hubo un 49 % que no los votó porque percibían lo que se venía. Tenemos un presidente con doscientas y pico de causas en la justicia y la última (escuchas ilegales) les fue perdonada siendo ya presidente y a la velocidad de la luz. Y lo más lamentable de todo esto, es que están entregando al país, regalando todas sus riquezas y su independencia económica a manos de los mercaderes del templo internacionales. Casi diría que pasarán mas de mil años -como dice el bolero- para ponernos de pié nuevamente merced a la abultada deuda externa que estos sabandijas han generado. Y esto, para finalizar, se dá enla actualidad en Brasil con el corrupto Temer, que encabeza a todos los gobiernos neoliberales de la región tan corruptos como él, y que complementa fehacientemente nuestro Mugrizio "Lacra" Macri como ejemplo de evasor, contrabandista y mentiroso serial entre otras yerbas. Lpmqlrmpp.