Relaciones Internacionales
Presencias y ausencias en la asunción presidencial
Por Gonzalo Fiore Viani
En un mundo de fenómenos cada día más complejos, y en medio de una re negociación ardua por la cuestión de la deuda externa, las alianzas diplomáticas serán fundamentales.

Tras el sorpresivo anuncio del gobierno de Benjamin Netanyahu que Israel no enviará dignatarios oficiales a la asunción presidencial de Alberto Fernández, es importante repasar sobre cuál serán los grandes presentes y ausentes en la toma de mando. Si bien es apenas un acto protocolar, de alguna forma marcará las relaciones internacionales que llevará adelante el gobierno argentino durante los próximos años.

El caso de Israel, si bien algunos medios han intentado relacionarlo con posiciones respecto de Irán, tiene que ver con la situación interna que atraviesa el gobierno de Bibi, como se lo conoce puertas adentro al Primer Ministro Netanyahu. El líder del Likud se encuentra desde comienzos de este año en el medio de una crisis política que podría obligarlo a convocar nuevas elecciones de manera inminente, por lo que todos los miembros del gobierno deben permanecer en el país.

Por lo que se desprende de las declaraciones oficiales, no habría ningún otro motivo ajeno a ello para no enviar dignatarios a la asunción del presidente argentino. Israel es un aliado fundamental para los Estados Unidos, además de tener históricamente buenas relaciones diplomáticas con Argentina. Los atentados a la AMIA y a la embajada de Israel en Buenos Aires aún son temas extremadamente sensibles que unen a ambos países.

Luis Lacalle Pou, presidente electo de la República Oriental del Uruguay, vendrá junto al gobierno actual y a representantes del Frente Amplio. Llegará acompañado por Tabaré Vázquez y por el ex presidente José Mujica, junto a su esposa, la vicepresidenta saliente Lucía Topolansky. Si bien Fernández había apoyado en las elecciones uruguayas al candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez, las relaciones con Lacalle son buenas.

De cara a los próximos años, será fundamental el vínculo entre Argentina y Uruguay debido a la importancia del comercio para ambos países en el marco del Mercosur. Si bien Lacalle, junto a Benítez de Paraguay y Bolsonaro en Brasil, es partidario de una mayor flexibilización del bloque y de firmar tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, no puede darse el lujo de descuidar la histórica relación con Argentina.

Jair Bolsonaro no estará presente. En las últimas semanas, su canciller, Ernesto Araújo, incluso había amenazado con suspender a Argentina del Mercosur en caso de considerarlo necesario. A su vez, el presidente brasileño se cruzó en numerosas ocasiones durante la campaña presidencial argentina con su actual par, Alberto Fernández.

No obstante, las relaciones entre Brasil y Argentina no pueden congelarse. Son muchos los intereses compartidos por ambos países. Para Brasil, Argentina representa su tercer socio comercial, apenas detrás de Estados Unidos y China, mientras que para Argentina, el gigante sudamericano es su primer socio comercial e histórico aliado político. Fernández había visitado durante la campaña a Lula en la cárcel, le dedicó su triunfo presidencial cuando aún se encontraba preso y festejó su liberación.

Los sectores más pragmáticos de ambos gobiernos ya comenzaron el proceso de acercamiento, entre ellos el presidente de la Cámara de Diputados brasileña, Rodrigo Maia, quien ya mantendría contactos con su par Sergio Massa. Así como también los grupos empresarios con intereses en ambos países, y las líneas diplomáticas intermedias. De todas maneras, por ahora todo indica que Bolsonaro no enviará a ningún representante oficial a la toma de mando del presidente argentino. No hay aún, gestos de distensión por parte de Bolsonaro hacía la Argentina.

En medio de un contexto regional extremadamente convulsionado, no están confirmados los presidentes que asistirán a la toma de mando. Sebastián Piñera, quien fue invitado, aún no confirmó debido a la grave situación social que atraviesa Chile, en medio de un clima de protestas populares y represión policial que se extiende desde hace ya varios meses. El paraguayo Mario Abdo Benitez, cercano políticamente a Bolsonaro, asistirá.

Otra de las presencias importantes será la del presidente cubano, Miguel Díaz Canel. Fernández se encuentra decidido a retomar las relaciones bilaterales fluidas con la República de Cuba. Por lo que también fue invitado el presidente del Partido Comunista y ex mandatario Raúl Castro, quien finalmente no asistirá pero despidió a su sucesor al momento de partir hacia Argentina desde el aeropuerto José Martí.

Por sugerencia de la Cancillería saliente, no fueron invitados ni Nicolás Maduro, ni el presidente iraní Hasán Rohaní. Fernández decidió hacer lo mismo con la presidenta de facto boliviana Jeanine Añez. Argentina no reconocerá un gobierno legítimo en Bolivia hasta la celebración de nuevas elecciones. Esto marca claramente una diferencia con la política exterior de Cambiemos. Macri habló recientemente de "presidenta electa", al referirse a Añez, quien ni siquiera participó en las últimas elecciones presidenciales.

Sin embargo, tampoco asistirá a la toma de mando Evo Morales, como se había rumoreado hace algunas semanas. También estará ausente con aviso Lula Da Silva. Ambos ex mandatarios no serán de la partida debido a que prefieren preservar la relación compleja y cambiante de sus respectivos países con el Estado argentino. Lo cierto es que, como dijo el Canciller entrante, Felipe Solá, será una ceremonia protocolar y no "de amigos". Aunque sí asistirá la ex presidenta Dilma Rousseff.

Potenciales aliados del gobierno argentino, claves para la re negociación de la deuda con el FMI como Pedro Sánchez de España o Emmanuel Macron de Francia, no asistirán, pero enviarán representantes oficiales. Tampoco llegará el presidente ruso Vladimir Putin. Una de las apuestas de Rusia es retomar las relaciones bilaterales con Argentina y sus intereses en Vaca Muerta, prácticamente congeladas durante el gobierno de Macri.

Arken Imirbaki, vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular, será el representante de la República Popular China. Imirbaki es tercero en la línea de sucesión del presidente Xi Xinping. Por lo que su presencia demuestra la importancia que tiene Argentina para el gobierno chino. Se espera profundizar las relaciones entre ambos países a partir del nuevo gobierno. Mientras que Donald Trump enviará a su Secretario de Salud, Alex Azar.

Los desafíos en materia de política exterior que enfrentará el nuevo gobierno son grandes. En un mundo de fenómenos cada día más complejos, y en medio de una re negociación ardua por la cuestión de la deuda externa, las alianzas diplomáticas serán fundamentales. Por lo pronto, los pasos que se vienen dando parecen ir, claramente, en la dirección correcta. 

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