Editorial
Buenos Aires comprometida con el proceso de integración suramericano
Por Fulvio Pompeo
En el siglo XXI, también llamado "siglo urbano", las metrópolis cobran un protagonismo singular: más de la mitad de la población mundial ya vive en ciudades, y en el caso de Suramérica la población urbana supera el 80 por ciento. A ese paso, crece la participación de las ciudades en asuntos que trascienden lo puramente local.
La integración regional no es un concepto nuevo en Latinoamérica: nuestra región fue escenario de la conformación de diversas instancias integracionales. Del siglo XX en adelante estos espacios de cooperación han buscado sumar esfuerzos para enfrentar desafíos comunes, como la globalización, la lucha contra la pobreza, la promoción del desarrollo, seguridad y defensa, entre otros.

El 20 de Noviembre de 2012, en Bogotá, Colombia, los alcaldes de las capitales y principales ciudades de América del Sur oficializaron el lanzamiento de la Red de Ciudades Suramericanas -RCS-, en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR. La red tiene como objetivo convertirse en una plataforma de integración y unión, que fomente el diálogo político entre los gobiernos locales. No fue creada para competir con otras redes, sino para complementar y mejorar el diálogo político en un marco de diplomacia ciudadana.

El ingreso de los estados subnacionales en un proceso de integración en plena construcción es innovador, ya que trasciende lo económico-comercial y aborda temas relativos a la cultura, ciudadanía, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y el intercambio de buenas prácticas en materia de desarrollo urbano sustentable.

Impulsada con énfasis por los Alcaldes de Bogotá, Lima y Quito, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, apoyó la iniciativa de la Red de Ciudades Suramericanas desde su origen. Teniendo en cuenta que Latinoamérica en general y Suramérica en particular representan un eje prioritario de la estrategia de internacionalización de nuestra ciudad, la RCS se convierte en una herramienta de enorme utilidad para consolidar las relaciones con las contrapartes regionales.

En el acto de oficialización de la RCS, en Colombia, se puso de relieve que muchas veces las naciones no son capaces de resolver los problemas específicos que afectan la calidad de vida, el desarrollo y el bienestar de los pueblos. Las ciudades, en contraste, pueden ofrecer soluciones y también involucrarse en el proceso de integración regional de sus países.

Más allá de los acuerdos formales, la integración es lo que los actores involucrados hacen de ella. Las ciudades pueden promoverla y encontrar soluciones a problemáticas urbanas comunes, y también hacerse de mejores herramientas para acceder en forma directa a canales de financiamiento para enfrentar los nuevos -y cada vez más urgentes-, desafíos ambientales.

La política de internacionalización de la Ciudad de Buenos Aires se articula principalmente en torno a tres ejes estratégicos: priorizar la región y privilegiar los ejes de agenda verde y cultura. La RCS ofrece una oportunidad para trabajar en simultáneo todos estos lineamientos y suma un nuevo esquema al entramado de instituciones que componen la integración Latinoamericana.
 
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