Editorial
La convergencia de servicios prevalecerá a pesar de cualquier prohibición
Por Raúl Martínez Fazzalari
Más allá de entrar en las cuestiones técnicas, económicas o regulatorias que por supuesto las tiene, el tema de posibilitar prestar servicios convergentes de televisión, Internet y telefonía, beneficiaría a todos los jugadores del sector de telecomunicaciones y audiovisual.
La principal barrera del negocio que se debe sortear es la inercia tradicional de los protagonistas de cada rubro. Y la tendencia a pensar en el beneficio que el “otro” no entre en “mi” negocio. Quiero decir con ello, que tanto uno como otro actor, ya sean éstos proveedores de servicios audiovisuales, de telefonía o Internet, deberían afrontar el desafío y preveer la posibilidad de competir con empresas que no son de su rubro. Y a pesar que en un primer lugar surja el temor que grandes jugadores entren en un negocio consolidado, también posibilitaría que ellos mismo entren en otro negocio no tradicional, ampliando en consecuencia su base de clientes.

Desde el nacimiento, crecimiento y actual consolidación de servicios de acceso a Internet en nuestro país, entender el negocio de la convergencia de tecnologías es dificultoso por las aristas propiamente técnicas y los intereses cruzados que pueden existir. A ello, se le debe sumar los diferentes marcos regulatorios que tradicionalmente han marcado las fronteras entre uno y otro servicio. La obsoleta postura de no permitir que en la actual situación y desarrollo de las redes ya sean éstas, de Internet, Tv por cable, fibra óptica o inalámbricas, unos como otros prestadores puedan entrar de forma equitativa en mercados regulados. Si esto continua no se estaría tomando en cuenta la realidad del sector, la necesidad de los clientes, los precios, el aprovechamiento potencial de las redes y sobre todo, el uso que los clientes ya se están haciendo de los servicios convergentes.

Para ser claro en la definición: a las telefónicas se les debería poder prestar cualquier servicio que su red posibilite prestar. Y en igual sentido, a los prestadores de servicios audiovisuales también se les debería permitir ofrecer servicios de telefonía y datos que sus redes puedan ofrecer. Una apertura amplia y en un plano de igualdad para todos, permitirá un mejor servicio y el abaratamiento de los precios a los clientes, con ofertas de paquetes unificados y prestados por la misma empresa.

No tengo duda que esta postura será en definitiva es la que va a prevalecer, más temprano o más tarde, pero en materia de tecnología esto ocurrirá en nuestro mercado. Lo fundamento en un factor elemental como es el mejor aprovechamiento y gestión de las redes existentes y por otro lado, la utilización que de hecho los usuarios ya están haciendo de sus terminales. Sean estas, teléfonos celulares, computadoras, notebook o aparatos de televisión.
Todos ellos posibilitan en la actualidad recibir servicios que la ley prohíbe. La posibilidad de descargar películas o series de televisión (en forma legal o ilegal) por las redes de acceso a Internet o poder bajar cada vez más contenidos multimediales por computadoras o teléfonos inteligentes es la tendencia que hoy se consolida por practicidad, posibilidad técnica y costos. A esto se le debe sumar el uso que están haciendo fundamentalmente los jóvenes, de las redes sociales. Esto hace descartar cualquier intento de manipulación regulatoria sobre los contendidos trasmitidos por una u otra red. El abaratamiento de los costos de emisión, transmisión y recepción de señales, y los datos en cualquier formato, será el otro factor de aniquilamiento de la actual situación artificial en la prestación de servicios en forma separada. A modo de ejemplo, los costos de las entradas al cine están rondando los 10 dólares. El abono mensual al servicio descarga por Internet está en el orden de los 10 dólares mensuales por una cantidad ilimitada de películas. No quiero indicar los valores de las descargas ilegales o compras de películas callejeras. A esto se le debe sumar la calidad para la recepción en los distintos formatos de televisores y su calidad de sonido que permiten descargar receptar películas de excelente calidad desde Internet.

Precios, posibilidad tecnológica, comodidad, redes con capacidad de trasmisión y usos y costumbres de los consumidores. Creciente adquisición de televisores, pc y teléfonos inteligentes. Enumero este coctel de factores para indicar sin duda que el retraso a que uno y otro actor logre (desde el punto de vista regulatorio) será solo efímero. La prestación de servicios convergentes es cuestión de tiempo. Para terminar, recuerdo los acalorados debates que se dieron cuando se comenzó a ofrecer servicios de telefonía por Internet; si era o no un servicio de prestación de voz en exclusividad o era trasmisión de datos, y por lo tanto en libre competencia. Parece que la historia se repite, y hoy el debate no incluye solo la voz, sino la imagen y el medio que los recibiremos. Quienes deben dar los próximos pasos son el Congreso en el tratamiento integral del tema y las empresas en aceptar lo inevitable del cambio. Por su parte los usuarios ya ha hecho la elección.
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Clarísimo. Además, sin mencionarlo, sirve para interpretar que la ley de medios recién nacida ya tiene arrugas de ancianidad y vetustez.
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Muchas gracias, un saludo.
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Muy interesante su artículo Dr. Martinez Fazzalari, muy claro. Felicitaciones.